Parque Nacional del Teide.

Parque Nacional del Teide. iStock

Ciencia

El volcán Patrimonio de la Humanidad en España: ha acogido pruebas de tecnología que se envía a Marte

La isla de Tenerife se ha consolidado como un punto clave para la investigación espacial debido a sus excepcionales condiciones geológicas y geográficas.

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Las claves

El volcán Teide en Tenerife es utilizado como laboratorio natural por la NASA y la ESA para probar tecnologías destinadas a misiones en Marte.

El entorno del Teide, con condiciones geológicas similares a las marcianas, permite validar instrumentos como el espectrómetro Raman y el sensor MEDA antes de su uso espacial.

Investigadores estudian organismos extremófilos en la Cueva del Viento, lo que ayuda a orientar la búsqueda de vida fuera de la Tierra.

El Teide refuerza su papel como campo de entrenamiento y validación científica, conectando patrimonio natural y exploración espacial internacional.

Subir al Teide es el hito principal de cualquier viaje a Tenerife. El volcán, con 3.715 metros, dibuja un paisaje rojizo que revela claves geológicas utilizadas hoy en la exploración del espacio profundo y de otros mundos.

Para los senderistas es un recorrido exigente; para la NASA y la ESA, un campo de pruebas estratégico. Las Cañadas del Teide funcionan como laboratorio natural donde se validan tecnologías destinadas a futuras misiones en Marte.

La relevancia científica del entorno se apoya en su condición de análogo marciano. La composición de sus basaltos guarda similitudes con el planeta rojo, lo que permite ensayar instrumentos complejos antes de su uso fuera de la Tierra.

Uno de los protagonistas de estas campañas es el espectrómetro Raman. Este dispositivo español emplea un láser de alta precisión para analizar materia a escala microscópica y detectar posibles señales biológicas sin contacto directo.

El 1 de abril de 2026, el lanzamiento de Artemis II marcó un nuevo paso en la exploración tripulada. En ese contexto, el Teide refuerza su papel como escenario de entrenamiento para operaciones sobre superficies extraterrestres.

Un trozo de Marte 

La relación de Tenerife con la investigación espacial se remonta décadas atrás. Fernando Rull, catedrático de la Universidad de Valladolid, destaca que el terreno reúne condiciones óptimas para validar instrumentación científica en entornos exigentes.

La accesibilidad a distintas zonas de estudio facilita campañas continuas. Equipos internacionales utilizan el parque nacional como referencia para interpretar datos geológicos y afinar modelos sobre la evolución de la superficie marciana.

La tecnología española también tiene presencia destacada. Airbus-Crisa participa en sistemas eléctricos de la nave Orion, mientras instrumentos como MEDA y el espectrómetro RLS amplían la capacidad científica en exploración planetaria.

El sensor MEDA, integrado en el rover Perseverance, mide variables ambientales en Marte. Antes de su lanzamiento, superó pruebas de calibración en el entorno volcánico del Teide, replicando condiciones similares a las del planeta rojo.

Investigadores del Centro de Astrobiología analizan alteraciones por agua en materiales volcánicos. Francisco García-Talavera señala que la Cueva del Viento alberga microorganismos capaces de sobrevivir en condiciones extremas.

Estos organismos, conocidos como extremófilos, orientan la búsqueda de vida fuera de la Tierra. Las fumarolas tinerfeñas sirven para ensayar técnicas destinadas a detectar actividad biológica en entornos ocultos bajo hielo, como los de Europa.

Caminar por el parque implica recorrer un terreno utilizado en la preparación de misiones espaciales. El Teide conecta investigación científica y patrimonio natural, consolidándose como uno de los escenarios clave en la exploración del sistema solar.