Ni en los Picos de Europa ni en la Sierra de Ancares: el urogallo cantábrico encuentra su último bastión en un valle

Ni en los Picos de Europa ni en la Sierra de Ancares: el urogallo cantábrico encuentra su último bastión en un valle

Ciencia

Ni en los Picos de Europa ni en la Sierra de Ancares: el urogallo cantábrico encuentra su último bastión en un valle

El urogallo cantábrico atraviesa una situación crítica y su distribución por España se ha reducido drásticamente, pero tiene un último bastión.

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Las claves

El urogallo cantábrico ha desaparecido casi por completo de los Picos de Europa y solo mantiene una presencia residual en la Sierra de Ancares.

Más del 80% de los ejemplares supervivientes de la especie se concentran en las comarcas leonesas del Alto Sil y Laciana, donde se focalizan los esfuerzos de conservación.

El último censo revela un leve aumento poblacional, con 209 ejemplares, un 8% más que en registros anteriores, gracias a medidas de protección y restricción de acceso humano.

Se preparan sueltas de ejemplares criados en cautividad para reforzar la población y evitar la extinción definitiva del urogallo en el norte de España.

La situación del urogallo cantábrico es crítica y ha alcanzado un punto de no retorno en gran parte de su área de distribución histórica. Según los informes más recientes, publicados en 2025 y 2026, la especie ha desaparecido prácticamente de los Picos de Europa y presenta una presencia residual en la Sierra de Ancares.

Tras un periodo de intensos esfuerzos de conservación y protección, se confirma que el verdadero y último bastión de esta ave en peligro de extinción se localiza en el occidente leonés, concretamente en las comarcas del Alto Sil y Laciana.

Allí podemos encontrar a más del 80% de los ejemplares supervivientes en toda la Cordillera Cantábrica, lo que significa que su núcleo está totalmente concentrado, reafirmando la pobre expansión que está logrando la especie en el resto de nuestro país.

El urogallo cantábrico atraviesa una dura situación.

El urogallo cantábrico atraviesa una dura situación.

El urogallo cantábrico focaliza su núcleo

La Junta de Castilla y León y el Gobierno de Asturias han elaborado un plan para intensificar las medidas de protección durante 2026 para el urogallo cantábrico. El objetivo, por supuesto, es procurar que la especie prospere manteniendo a salvo, como sea, a cada uno de los ejemplares que quedan en dichas ubicaciones.

Ahora mismo se están centrando todos los esfuerzos en dos puntos clave: en el rescate genético de la especie para combatir la baja variabilidad de los ejemplares salvajes y en la restricción estricta del acceso humano a las zonas de celo en municipios como Villablino y Palacios del Sil.

Las medidas se están intensificando porque, a pesar de la situación del animal, los datos del último ciclo reproductivo ofrecen un leve respiro para la conservación: el censo actual estima una población de 209 ejemplares, lo que supone un incremento del 8% respecto a los registros anteriores.

Estos datos confirman que, aunque la tendencia general sigue siendo alarmante, los esfuerzos de protección en estas zonas específicas están logrando frenar temporalmente la caída en picado de la población. De modo que hay que poner toda la carne en el asador para que estas cifras continúan mejorando.

Paralelamente, los centros de cría en cautividad de Valsemana y Sobrescobio ultiman los preparativos para las primeras sueltas de ejemplares nacidos en cautividad, una medida desesperada pero necesaria para evitar la extinción definitiva del urogallo en el norte de España.

Si bien es cierto que la situación no es la ideal, hay esperanza dentro de lo que cabe: el urogallo cantábrico tiene un bastión fuerte, con un plan de protección, y se está trabajando para aumentar el número de ejemplares en la medida de lo posible.