Unai Simón.

Unai Simón. REUTERS

Ciencia

Unai Simón, portero de la Selección: "Dani Olmo y yo jugamos al ajedrez para no darle tantas vueltas a la cabeza"

Jugar en un equipo de fútbol o una selección nacional produce mucho más estrés psicológico del que se puede llegar a imaginar. Cualquier vía de escape cognitivo es bienvenida.

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Las claves

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Unai Simón y Dani Olmo juegan al ajedrez durante las concentraciones de la Selección Española para relajarse y desconectar del fútbol.

El ajedrez les ayuda a no centrarse únicamente en la competición y a manejar mejor la presión mental durante los tiempos muertos entre partidos.

Estudios sugieren que el ajedrez puede mejorar ciertas capacidades cognitivas, aunque no se puede afirmar que su práctica prevenga el deterioro mental por sí sola.

Simón destaca la importancia de disfrutar de actividades ajenas al fútbol para mantener la salud mental y evitar la ansiedad en el deporte de élite.

Las concentraciones de una selección de fútbol no consisten únicamente en entrenar, competir y descansar. Entre un partido y otro se producen muchas horas de hotel, desplazamientos, tiempos muertos y tratamientos de recuperación. Aunque estos momentos pueden usarse por parte de los futbolistas para repasar próximos partidos, posibles errores cometidos o análisis de los siguientes rivales, la realidad es que también son momentos idóneos para intentar desconectar.

En este aspecto, Unai Simón, conocido portero de la Selección Española de fútbol y actual campeón del mundo, ha encontrado una peculiar forma de ocupar estos ratos junto a su compañero, Dani Olmo: jugar al ajedrez. Según explicó en una entrevista a El Larguero, aprovechan incluso sesiones en la cámara hiperbárica para disputar partidas online.

Cuando viajan del hotel al estadio, tanto Simón como Olmo aprovechan la proximidad: "Con Dani juego de cara. Cuando vamos del hotel al partido, ahí sí que echamos una partida Dani y yo", explica el actual guardameta del Athletic Club en referencia a su compañero Dani Olmo. Sin embargo, el ajedrez no es su única vía de escape, ya que en los días libres, algunos jugadores abandonan el hotel durante horas para jugar al golf.

Una "vía de escape" cognitiva

Simón admite que todavía se le da "muy mal" y que es un jugador irregular, pero considera que esas cuatro horas al aire libre son también necesarias para desconectar: "Solo hablamos de disfrutar de nuestras cosas y creo que es algo fundamental" explicaba el cancerbero en su entrevista. Mantenerse todo el día en el hotel, comentaba, facilita estar "dándole vueltas a la cabeza".

Desde el punto de vista neurológico, una partida de ajedrez nos obliga a mantener la atención, anticipar escenarios, actualizar información, recordar posiciones e inhibir movimientos impulsivos. En todas estas operaciones intervienen la memoria de trabajo, las capacidades visuoespaciales y las funciones ejecutivas, siendo procesos especialmente vinculados con las redes frontales del cerebro. Y existe evidencia sobre ello.

Un ejemplo sería un estudio publicado el pasado año 2024 en Frontiers in Psychology, en el cual se comparó a 19 jugadores habituales de ajedrez con 19 personas que no lo practicaban. En este caso, los ajedrecistas mostraron un mejor rendimiento en algunas habilidades visuoespaciales y una organización distinta de sus capacidades cognitivas, con módulos relacionados con funciones visuales, verbales, ejecutivas, atencionales y de velocidad de procesamiento.

Aunque estos resultados son interesantes, no permitirían afirmar completamente que el ajedrez es la causa de estas diferencias: se trata de un estudio transversal con una pequeña muestra de participantes. Asimismo, también cabe puntualizar la existencia de la causalidad inversa: que las personas con determinadas capacidades cognitivas tengan más facilidad o más interés por practicar juegos como el ajedrez.

Por su parte, otro estudio realizado con adultos mayores observó que un programa de ajedrez de 12 semanas, con dos sesiones semanales, mejoró el rendimiento cognitivo general y la calidad de vida. También encontró mejoras en la atención, velocidad de procesamiento y funciones cognitivas. No obstante, sus autores sugirieron la necesidad de realizar estudios más amplios, por lo que no podríamos extrapolar los resultados a futbolistas jóvenes, como es el caso de Simón y Olmo.

Por otro lado, el ajedrez suele relacionarse con la conocida como "reserva cognitiva", es decir, la capacidad del cerebro para tolerar mejor los cambios asociados al envejecimiento o a ciertas enfermedades mediante estrategias y redes neuronales alternativas. En este aspecto, una revisión sistemática y metanálisis de 27 estudios longitudinales llegó a la conclusión de que una mayor reserva cognitiva acumulada a lo largo de la vida se relacionaría con un menor riesgo de demencia. Sin embargo, esta reserva no dependería solo de una actividad aislada, sino también de factores como el nivel educativo, un trabajo intelectualmente exigente, la vida social y otras actividades cognitivamente estimulantes.

Por tanto, aunque jugar al ajedrez puede mejorar nuestras capacidades cognitivas, en parte, sería exagerado afirmar que la práctica de este juego prevenga por sí misma el deterioro cognitivo. En el caso específico de Simón y Olmo, el beneficio inmediato probablemente sea otro: desplazar unos minutos su atención desde los exigentes partidos con 'la Roja' hacia un problema más concreto de tan solo 64 casillas. No pensar todo el día en fútbol también forma parte de la salud mental de los futbolistas.