El presidente chino, Xi Jinping, durante la séptima reunión formal del Consejo Empresarial Franco-Chino en Pekín.

El presidente chino, Xi Jinping, durante la séptima reunión formal del Consejo Empresarial Franco-Chino en Pekín. Ludovic Marin Reuters

Ciencia

China apuesta por la transición ecológica: aprueban una nueva ley de 1.200 artículos que lo cambia todo

El Gobierno chino ha acometido una reforma de su legislación para facilitar la revolución verde de su tecnología y sus ciudades.

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J. Rodríguez
Publicada

Las claves

China ha aprobado una ley ambiental de más de 1.200 artículos para unificar y simplificar su normativa ecológica.

La nueva legislación incluye medidas para controlar la contaminación, proteger ecosistemas y combatir la desertificación.

El país busca reducir en un 17% su intensidad de carbono entre 2026 y 2030 y alcanzar la neutralidad climática antes de 2060.

Aunque China lidera en capacidad renovable, el carbón aún tiene peso en su matriz energética, complicando la transición ecológica.

China vuelve a situarse en el centro del tablero climático global con una ambiciosa reforma legislativa que busca transformar su modelo ambiental. El país, principal emisor de gases de efecto invernadero, pretende reforzar su papel en la transición ecológica.

La nueva ley, presentada ante la Asamblea Nacional Popular en Pekín, supone un cambio estructural sin precedentes. Se trata de un código ambiental con más de 1.200 artículos que reorganiza y unifica toda la normativa existente.

Hasta ahora, la legislación ambiental china funcionaba como un mosaico disperso de normas y reglamentos. Este nuevo marco pretende simplificar el sistema, dotarlo de coherencia y facilitar su aplicación en todos los niveles administrativos del país.

El texto aborda un amplio abanico de cuestiones clave para la sostenibilidad. Incluye medidas para controlar la contaminación del aire y del agua, proteger ecosistemas y combatir problemas como la desertificación en amplias regiones del territorio.

También se introducen normas específicas para fomentar la eficiencia energética y promover energías renovables. El objetivo es impulsar una producción más limpia y avanzar hacia un modelo económico basado en la economía circular.

Reducción de la contaminación

Este giro legislativo llega en un momento decisivo para China. El país se ha comprometido a alcanzar su pico de emisiones de dióxido de carbono antes de 2030 y lograr la neutralidad climática antes de 2060.

Como parte de esa hoja de ruta, el Gobierno plantea reducir un 17% la intensidad de carbono entre 2026 y 2030. Esto implica emitir menos gases contaminantes por cada unidad de crecimiento económico generada.

En paralelo, el gigante asiático ha intensificado su apuesta por las energías limpias. En la última década, la capacidad eólica y solar se ha multiplicado por 10, consolidando su liderazgo mundial en instalaciones renovables.

Actualmente, cerca de una cuarta parte del consumo energético chino procede de fuentes limpias. Sin embargo, el carbón sigue desempeñando un papel relevante, lo que complica la transición hacia un sistema energético más sostenible.

Otro de los avances más visibles se ha producido en la calidad del aire urbano. Ciudades como Pekín han reducido notablemente sus niveles de contaminación gracias a restricciones al carbón, control del tráfico e inspecciones ambientales más estrictas.

A pesar de estos progresos, persisten dudas entre algunos expertos. Diversas organizaciones ecologistas advierten de que el éxito del plan dependerá de la rapidez con la que China amplíe sus energías renovables.

El desafío está en sostener el crecimiento económico mientras se reduce la dependencia de los combustibles fósiles. Lograr ese equilibrio será clave para determinar el impacto real de esta nueva ley ambiental.