El primer ministro noruego, Jonas Gahr, en una imagen de archivo.

El primer ministro noruego, Jonas Gahr, en una imagen de archivo. EFE/EPA/Rodrigo Freitas

Ciencia

Noruega cambia de estrategia: prescinde de la UE y apuesta por EEUU para contratar a científicos con 9 millones de euros

La nueva convocatoria refleja una estrategia clara: captar a los mejores perfiles internacionales

P. G. Santos
Publicada

Las claves

Noruega lanza un programa de 9 millones de euros para atraer científicos internacionales, enfocado en quienes trabajan o trabajaban en EEUU.

El objetivo es captar talento en áreas estratégicas como clima, energía, salud e inteligencia artificial, consolidando un ecosistema científico de excelencia.

El país escandinavo busca aprovechar la inestabilidad en otros mercados, ofreciendo estabilidad institucional y financiación pública alineada con estándares europeos.

Noruega participa en redes científicas europeas sin pertenecer a la UE, posicionándose como un puente estratégico y atractivo para la comunidad investigadora global.

Las decisiones de Donald Trump están remodelando el mapa global del talento científico. Mientras los recortes y restricciones de la administración estadounidense generan una oleada de incertidumbre entre investigadores de todo el mundo, otros países aprovechan el momento para lanzar una señal clara: aquí hay sitio para la ciencia.

Noruega es el último en moverse. El país, habitualmente alejado del ruido en la carrera por el talento, acaba de lanzar una convocatoria ambiciosa dirigida a investigadores internacionales, con especial atención a quienes trabajan —o trabajaban— en Estados Unidos.

El programa lo impulsa el Consejo de Investigación de Noruega con cerca de nueve millones de euros sobre la mesa. El objetivo es claro: captar perfiles de alto nivel en áreas que el país considera estratégicas para su futuro: clima, energía, salud e inteligencia artificial.

Esta ofensiva científica no surge en el vacío. En los últimos años, múltiples países europeos han intensificado sus esfuerzos para captar talento internacional, sobre todo ante tensiones políticas y recortes en la financiación científica en otras regiones, como EEUU.

El movimiento noruego responde también a una oportunidad geopolítica. Así, los investigadores que perciben inestabilidad institucional en sus países de origen pueden explorar destinos alternativos como el noruego.

Europa, con sistemas públicos sólidos, aparece como una opción atractiva para desarrollar carreras científicas sostenibles. En este contexto, Noruega ocupa una posición singular.

Aunque no forma parte de la Unión Europea, participa plenamente en el programa Horizonte Europa, lo que le permite integrarse en redes científicas continentales sin renunciar a su autonomía estratégica. Esta dualidad convierte al país escandinavo en un puente entre modelos.

Por un lado, mantiene una cultura investigadora cercana al dinamismo anglosajón; por otro, ofrece estabilidad institucional y financiación pública alineada con los estándares europeos, cada vez más valorados por la comunidad científica internacional.

El diseño de la convocatoria pone el foco en atraer talento consolidado y emergente. No se trata solo de incorporar investigadores, sino de construir ecosistemas de excelencia que puedan competir a nivel global en campos clave para la transición ecológica y digital.

Las áreas prioritarias elegidas no son casuales. El cambio climático, la energía sostenible, la salud pública y la inteligencia artificial concentran buena parte de la inversión internacional en I+D, y representan sectores donde la colaboración científica resulta especialmente estratégica.

Con este movimiento, Noruega aspira a consolidarse como un nodo científico de referencia. En un mundo donde el talento es cada vez más móvil, su apuesta podría marcar un punto de inflexión en la redistribución global de la investigación avanzada.

El contexto internacional también juega a su favor. Las tensiones políticas en Estados Unidos, junto con debates sobre libertad académica y financiación, han generado inquietud en parte de la comunidad científica, que ahora contempla seriamente la posibilidad de trasladarse a Europa.

Otros países europeos están articulando estrategias similares. Sin embargo, la claridad y focalización de la propuesta noruega la posicionan como una de las más concretas y ágiles, lo que podría acelerar la llegada de talento en los próximos años.