Ni Macizo del Gorbea ni Sierra de Aralar: el oso pardo supera los 400 ejemplares y reconquista España

Ni Macizo del Gorbea ni Sierra de Aralar: el oso pardo supera los 400 ejemplares y reconquista España

Ciencia

Ni Macizo del Gorbea ni Sierra de Aralar: el oso pardo logra superar los 400 ejemplares y reconquista España

El oso pardo se expande en España con una recuperación notable en los últimos años, y se establece en la Cordillera Cantábrica.

Más información: Adiós al oso pardo como lo conocíamos: el calentamiento global cambia a la especie y afecta al ecosistema.

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Las claves

La población de oso pardo en España supera los 400 ejemplares, marcando un éxito en la conservación de la especie.

El núcleo occidental (Asturias, León y Lugo) es el más robusto, mientras que el oriental (Palencia, Cantabria y León) crece más rápido proporcionalmente.

El oso pardo ha regresado a zonas del noroeste peninsular donde no se registraba su presencia estable desde hace más de 150 años.

El principal reto actual es gestionar la expansión de los osos hacia zonas bajas y habitadas, motivada por la escasez de alimento en las cumbres debido al cambio climático.

La población de oso pardo en España ya supera los 400 ejemplares y se marca un hito para la especie. Tras haber pasado por una terrorífica fase de peligro de extinción, su recuperación ya es considerada como un éxito de la conservación, estableciéndose con fuerza en la Cordillera Cantábrica.
Los expertos celebran la noticia, y con motivo, porque hemos pasado de una especie sentenciada en los años 90 a una población que hoy brilla y crece de manera natural en entornos montañosos y controlados.
El núcleo occidental (Asturias, León y Lugo) es el más robusto, pero el oriental (Palencia, Cantabria y León) es el que más rápido está creciendo proporcionalmente en los últimos años. 
Este crecimiento incluso ha permitido que el oso pardo regrese a zonas del noroeste peninsular, como las comarcas de Cabrera, Carballeda y Sanabria, donde no se registraba su presencia de forma estable desde hacía más de 150 años: una auténtica barbaridad que permite que la especie ahora pueda respirar, y sobre todo gracias al fin de la caza furtiva.
El oso pardo crece en España.

El oso pardo crece en España.

El oso pardo, salvado y estable en España

La presencia mayoritaria del oso pardo en la Cordillera Cantábrica no es casual ni coincidencia, sino el resultado de una combinación de factores geográficos, biológicos y de supervivencia histórica que han llevado al animal a establecerse en este "nuevo hogar" para que sus familias prosperen. 

La persecución constante y la destrucción de su hábitat arrinconaron al oso pardo en las zonas más remotas y de difícil acceso. La Cordillera Cantábrica, con sus valles profundos y laderas escarpadas, ofreció el aislamiento necesario para que las últimas poblaciones sobrevivieran al exterminio de esa caza incesante.

La cordillera posee un ecosistema de bosques caducifolios mixtos (robles, hayas, castaños y abedules) que proporciona una despensa natural excepcional.

Además, su relieve montañoso ofrece abundantes cuevas y oquedades naturales en zonas tranquilas y alejadas de la población humana, dando al animal condiciones imprescindibles y totalmente necesarias para que las hembras puedan proteger a sus crías durante los meses de invierno.

La mayor diferencia con los Pirineos, donde la población original llegó a extinguirse casi por completo -hay que tener en cuenta que un gran grueso del corazón actual de la especie proviene de osos introducidos desde Eslovenia-, en la Cordillera Cantábrica la población es autóctona y están bien adaptados al entorno.

Pero no todo son alegrías, porque también hay retos y preocupaciones. De hecho, ahora mismo el mayor reto es gestionar su expansión hacia zonas más bajas y pobladas, donde los osos acuden atraídos por frutales y colmenas debido a la falta de alimento en las cumbres por el cambio climático.