Imágenes del submarino Ran antes de desaparecer,

Imágenes del submarino Ran antes de desaparecer,

Ciencia

Desaparece en la Antártida un submarino tras mapear 130 km2 y detectar unas extrañas estructuras desconocidas

Ran, el AUV que cartografió “lágrimas” y canales bajo la plataforma Dotson, se perdió en 2024; sus datos muestran un deshielo basal muy irregular.

Más información: El Ártico no se derrite: el deshielo se ralentiza en el siglo XXI y los científicos prevén que seguirá así otra década

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Las claves

El submarino robótico Ran desapareció bajo la plataforma de hielo Dotson en la Antártida tras mapear 130 km2 y detectar extrañas estructuras en el hielo.

Ran cartografió la base de la plataforma antártica y reveló formas y relieves que muestran cómo el agua cálida erosiona el hielo de manera desigual.

Las estructuras detectadas son formaciones glaciológicas naturales, resultado del derretimiento y la circulación del agua bajo el hielo.

La Universidad de Gotemburgo ha anunciado la adquisición de Ran II, un nuevo vehículo con sistemas mejorados para continuar la investigación subglacial.

A primera vista parece un guion perfecto: un submarino robot detecta formas extrañas bajo el hielo antártico y, acto seguido, desaparece. La realidad es menos cinematográfica y más inquietante: Ran, un vehículo submarino autónomo, se perdió bajo la plataforma de hielo Dotson en enero de 2024, tras una única inmersión de repetición.

Ran no era un submarino tripulado ni iba persiguiendo misterios, sino haciendo ciencia clásica, de campo. Lo operaba un equipo de la International Thwaites Glacier Collaboration y de la Universidad de Gotemburgo para observar lo que ningún satélite ve: el contacto directo entre océano y hielo en una cavidad inaccesible.

En 2022, durante 27 días, el AUV se adentró hasta 17 kilómetros bajo Dotson y cartografió la base de la plataforma con sonar multihaz. Ahí aparecieron lágrimas talladas en el hielo, terrazas y relieves que no encajan bien en modelos simples.

Ese mapa no era una curiosidad estética. Según el estudio que describió el trabajo, las formas del techo helado revelan cómo el agua cálida no derrite de manera uniforme, sino que crea patrones y canales que concentran la erosión. Es la clase de detalle que decide si una plataforma aguanta décadas o cede antes.

La gran pregunta del equipo era por qué el este de Dotson es más grueso y se funde más lento que el oeste. La respuesta apunta a la intrusión de aguas profundas circumpolares modificadas, más cálidas y turbulentas, que acceden mejor a una zona que a otra y disparan el deshielo basal.

Morfologías glaciológicas

Para comprobar cambios en el tiempo, el grupo regresó en enero de 2024. Lograron repetir una inmersión, pero en la siguiente, Ran no volvió al punto de encuentro programado. Sin GPS ni comunicación en tiempo real bajo cientos de metros de hielo, la búsqueda se quedó sin herramientas decisivas.

La ITGC acabó admitiendo lo inevitable: “tuvimos que rendirnos”. Ran probablemente sigue bajo Dotson. Nadie pudo determinar si encalló, falló un sistema, se desorientó por la topografía o quedó atrapado en una geometría del hielo que el propio robot ayudó a revelar.

Lo cierto es que las estructuras desconocidas no implican ruinas ni objetos artificiales, sino morfologías glaciológicas. Son cicatrices de un proceso físico: el hielo se derrite, el agua circula, y el techo de la cavidad se esculpe como una roca bajo un río, pero a escala planetaria.

La pérdida, aun así, duele por razones muy terrenales. Ran era una plataforma única para medir, con resolución real, algo que domina la incertidumbre climática: cuánto calor transporta el océano bajo las plataformas y cómo ese calor se traduce en pérdida de masa. Sin esa ventana, los modelos vuelven a la penumbra.

La Universidad de Gotemburgo anunció en 2025 la compra de un reemplazo, Ran II, con navegación y sistemas de seguridad mejorados, precisamente porque el riesgo de perder el vehículo forma parte del precio de explorar la Antártida subglacial.