Imagen de archivo de vacas

Imagen de archivo de vacas Shutterstock

Ciencia

Dinamarca cambia las normas: cobrará un impuesto a las flatulencias ganaderas para frenar el metano

Para el año 2035 los ganaderos deberán pagar 750 coronas por cada tonelada de gases contaminantes que emitan sus animales.

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J. Rodríguez
Publicada

Las claves

Dinamarca impondrá un impuesto a las emisiones de metano del ganado a partir de 2030 para lograr la neutralidad de carbono en 2045.

La tasa iniciará en 300 coronas por tonelada de CO2 equivalente y aumentará a 750 coronas en 2035, con una reducción fiscal del 60% para ganaderos.

El sector ganadero critica la medida por su impacto en la viabilidad económica y el empleo, mientras que los ingresos se reinvertirán en la transición ecológica.

El plan contempla dejar en barbecho 140.000 hectáreas para capturar carbono y modernizar la agricultura, buscando reducir gases nocivos y preservar ecosistemas.

Dinamarca va a poner un impuesto directo a las emisiones ganaderas, concretamente a las de metano que contienen las flatulencias de los animales. El objetivo principal es alcanzar la neutralidad de carbono para el año 2045.

A partir del año 2030, las emisiones de metano procedentes del ganado vacuno y porcino estarán gravadas legalmente. La tasa inicial será de 300 coronas por cada tonelada equivalente de dióxido de carbono emitida.

Esta cuantía económica aumentará progresivamente hasta alcanzar las 750 coronas en el año 2035. El acuerdo alcanzado entre el gobierno y la industria ganadera danesa busca una transición climática muy ambiciosa.

El parlamento nacional del país escandinavo debe ratificar todavía este polémico texto normativo para su aplicación definitiva. Dinamarca pretende reforzar así su imagen internacional como una de las naciones más virtuosas en materia de sostenibilidad ambiental.

Expertos de organizaciones como Greenpeace ven con cierta esperanza esta medida, aunque lamentan que no se haya aplicado anteriormente. Consideran que el sector agrícola necesita urgentemente abandonar las prácticas intensivas que agotan el oxígeno del agua.

Efecto en el medioambiente

La fauna y flora marina sufren las consecuencias del exceso de nitrógeno vertido por la agricultura industrial tradicional. Sin una regulación estricta, la desoxigenación de los mares daneses continuará destruyendo los ecosistemas naturales más vulnerables de la región.

Por el contrario, las asociaciones ganaderas describen este acuerdo como un experimento totalmente incierto para la seguridad alimentaria. Muchos productores se sienten incómodos ante una normativa que consideran inútil para el futuro económico del sector agrícola.

Algunos representantes del sector recuerdan que Nueva Zelanda abandonó recientemente una propuesta legislativa similar por las protestas ganaderas. Existe un temor fundado sobre la viabilidad de las explotaciones familiares ante este incremento de la presión fiscal.

Para mitigar el impacto financiero inmediato, el plan contempla una reducción fiscal del sesenta por ciento para los ganaderos. El coste real por tonelada será de 18 dólares en 2030, ascendiendo a 44 posteriormente.

El Ministerio de Economía estima que podrían perderse cerca de 2.000 empleos directos en el sector primario danés. Resulta un precio social elevado para una industria que dedica actualmente más del sesenta por ciento del territorio.

Los ingresos obtenidos mediante este impuesto verde se reinvertirán íntegramente en la transición ecológica de la industria agraria nacional. Se busca modernizar las estructuras productivas y fomentar técnicas que reduzcan drásticamente las concentraciones de gases nocivos.

El proyecto incluye dejar en barbecho 140.000 hectáreas para aumentar el almacenamiento de carbono en los suelos. Esta medida complementaria pretende compensar las emisiones residuales y equilibrar el balance atmosférico de la nación escandinava.

Dinamarca es uno de los mayores exportadores mundiales de carne de cerdo, representando la mitad de sus exportaciones totales. Mantener esta competitividad internacional mientras se aplican tasas al metano supone un desafío logístico y económico sin precedentes.