Pedro posa junto a Francisco, su hijo 'pucelano', en el estadio José Zorrilla

Pedro posa junto a Francisco, su hijo 'pucelano', en el estadio José Zorrilla Cedida

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Pedro, el aficionado que es socio del Real Valladolid y del Burgos CF: “Hay más cosas que nos unen de las que nos separan”

Cada semana acude a un estadio diferente con el corazón dividido pero compartido. Ahora tiene un sueño para los próximos años: “Ver al Burgos y al Valladolid enfrentarse en Primera División”.

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Hay una vieja canción que dice aquello de “se puede amar a dos mujeres a la vez y no estar loco”. En el fútbol, donde las pasiones suelen jugar a todo o nada, esa frase suena casi como una herejía. Pero hay historias que rompen cualquier sistema defensivo por mucho que sea de Bordalás.

La de Pedro Herráez es una de ellas. Burgalés de nacimiento, vallisoletano de adopción y, sobre todo, abonado de dos equipos con rivalidad histórica: el Real Valladolid y el Burgos Club de Fútbol.

La prueba de fuego la tuvo la pasada semana cuando ambos se enfrentaron en el estadio José Zorrilla, un choque que cada vez que se disputa hay que ponerle la etiqueta de "partido de alto riesgo".

En una comunidad donde el fútbol se juega casi con marcaje férreo al Pucela, y donde cada provincia defiende su escudo como si fuera el famoso minuto 93, Pedro ha decidido jugar con una táctica mucho más vistosa y alegre. La de tener el corazón dividido, pero la pasión intacta.

Nació en Burgos, donde empezó su relación con el deporte rey. De pequeño llegó a ser abonado del desaparecido Real Burgos en los años noventa, aquellas épocas de Elduayen, Juric, Balint o Kresic. Después vinieron los estudios de Ingeniería en Bilbao y el trabajo en Madrid.

Pero la vida, le cambió el rumbo. En 2006 se trasladó a Valladolid por trabajo junto a su mujer y allí echó raíces. Sus hijos nacieron en la ciudad y la familia se instaló definitivamente junto al Pisuerga.

“Yo vine a Valladolid pensando ‘a ver cómo son aquí’, y luego te das cuenta de que la gente es igual de maja que en cualquier sitio.”

El fútbol volvió a aparecer años después. En 2018, cuando el Real Valladolid subió a Primera División de la mano de Sergio González y el proyecto de Ronaldo Nazário despertó ilusión en la ciudad, Pedro y otros padres del equipo de fútbol sala de sus hijos decidieron abonarse.

Y en Burgos acude al fútbol con su ahijado y su cuadrilla, "los Zamostas".

Fútbol cada semana

Desde entonces, cada quince días, el estadio José Zorrilla se convirtió en su grada habitual. Pero el fútbol, como la vida, tiene giros inesperados.

Hace poco Pedro volvió a trabajar parte de la semana en Burgos. Y allí encontró la excusa perfecta para recuperar su vínculo con el club de su ciudad. La clave fue su ahijado Pablo, de nueve años.

El regalo de padrino no podía ser otra cosa que un abono para ver al Burgos en El Plantío… y otro para él mismo.

Así nació una situación poco habitual cuando hay equipos con tanta distancia deportiva. Es abonado de dos clubes que compiten en la misma categoría y que mantienen una rivalidad histórica. Y lo curioso es que no se queda en el gesto.

Padre e hijo comparten afición y casi...colores

Padre e hijo comparten afición y casi...colores

Cuando el calendario lo permite, Pedro va a los dos estadios. Un fin de semana anima en blanquivioleta con su hijo en Zorrilla; al siguiente, vibra en blanquinegro con el Burgos junto a su ahijado.

“Aquí en Valladolid voy con mi hijo Francisco y en Burgos con mi ahijado Pablo. Al final el fútbol también es un momento de familia”. También recuerda que a Zorrilla acude con su amigo Manuel y su hijo Javier. "Lo hemos pasado tan bien, y tan mal, tantas veces...".

Además, abonarse al Burgos con su ahijado Pablo es “un intento de que él viva lo que yo vivía de chaval cuando mi padre (ya fallecido) y mi tío Paco nos llevaban a los primos al Plantío, allá por los 70/80”.

El burgalés tiene claro que “no es solo tener el carné. Voy al estadio y lo vivo, y cuando no puedo ir el abono lo aprovechan la familia”.

Ahora mismo el cuadro pucelano se está jugando la vida por no descender al infierno de la Primera RFEF, el burgalés tiene en sus sueños un posible ascenso a Primera.

Así, Pedro cree que cada club tiene su propia personalidad, como dos jugadores distintos dentro del mismo vestuario.

En Burgos ve una afición “más pasional”, marcada por una historia de caídas y resurrecciones. El equipo blanquinegro representa “esa ilusión por volver a lo que fue”.

En Valladolid, en cambio, percibe otra mentalidad. “Una afición más tranquila, acostumbrada históricamente a mirar hacia la Primera División y que ahora vive un momento de incertidumbre”.

La pregunta que siempre le hacen es inevitable: ¿qué pasa cuando juegan uno contra otro?

Pedro lo explica con una comparación muy futbolera: “Es como con los hijos. Al final tiendes a proteger al que más lo necesita”.

Aunque reconoce que su corazón siempre tiene un pequeño porcentaje más de blanquinegro, porque Burgos es la tierra donde nació. “Sí que noto que hay bastante rivalidad, quizá más de Burgos hacia Valladolid que al revés”.

En esta historia contada en negro y violeta, hay también más curiosidades. Pedro y su esposa tuvieron mellizos, nacidos en Valladolid: Francisco y Juan. El primero se siente pucelano y adora el fútbol, el segundo, burgalés y no le gusta nada.

En la orla del colegio, donde aparece el origen, pues en uno pone natural de Valladolid, en el otro, de Burgos. “Es curioso que tienen ese sentimiento cada uno”, refleja su padre.

Más cosas que nos unen

También lanza una reflexión que va más allá del resultado del domingo. “A veces parece que somos rivales, pero en realidad nos unen muchas más cosas de las que nos separan”.

En Castilla y León, dice, “muchas veces pesa más el sentimiento provincial que el de comunidad. Burgaleses, vallisoletanos, leoneses… cada uno juega su propio partido”, por eso afirma que le da envidia lo que ocurre en otras comunidades como Andalucía o el País Vasco.

Pero su experiencia personal le ha demostrado otra cosa: “Cuando conoces a la gente del otro lado, descubres que hay muchas más cosas que unen que las que separan”, insisten.

Pedro lo tiene claro cuando habla del futuro: “Ver al Burgos y al Valladolid enfrentarse en Primera División”. Que así sea.