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La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha hecho público un nuevo informe sobre el caso Leire que menciona los pagos que el Partido Socialista habría hecho a la 'fontanera'. Por otro lado, el PSOE ha afirmado que Leire Díez actuaba por orden de Santos Cerdán, y no del partido.
De nuevo, otra investigación más vuelve a desmentir las inmensas mentiras que pululan por TVE y demás medios afines al Gobierno y al Partido Socialista. En este caso, se nos intentó hacer creer que la cloaca actuaba de manera independiente y que nunca se financiaba desde las arcas del partido. Sin embargo, resulta paradójico que la cloaca actuara de manera "independiente" no para obtener beneficios para sus propios miembros, sino para ayudar a echar cal sobre los casos judiciales que afectan al presidente del Gobierno, mediante la extorsión a jueces, fiscales y periodistas que están investigando toda esa presunta corrupción.
Por otro lado, cuando saltó el escándalo sobre la cloaca, el órgano gubernativo del Partido Socialista salió en tromba a negar que Leire Díez hubiese mantenido algún tipo de conversación con miembros destacados del partido, así como con representantes institucionales. Para sorpresa de nadie, esto también era mentira. Ahora sabemos que la cloaca tuvo contacto por escrito con la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, y con la Fiscalía, cuyo representante, a la sazón, era Álvaro García Ortiz.
¿De verdad el Gobierno y el Partido Socialista no se cansan de tomar por tontos a los españoles? No es que mientan, es que desconocen el deber de trabajar con la verdad, que debe estar siempre por delante de la ideología. La situación del Gobierno y del PSOE recuerda a la descomposición de una mafia: cuando comienza a caer uno de sus miembros, el resto sale a desligarse de él para sobrevivir, hasta que al final caen todos por su propio peso. A veces, incluso, se recurre al asesinato para silenciar la verdad, pero el estruendo de la mentira nunca logra acallar la verdad. Y, en este caso, tampoco lo hará.
"Jamás, nunca, he tenido una reunión con la señora Leire Díez", ha espetado Mercedes González, directora de la Guardia Civil —para oprobio del propio cuerpo y de los españoles— en su comparecencia en el Senado por el caso Leire.
Seguidamente, ha reconocido —sin darse cuenta de que se estaba desmintiendo a sí misma— haber "mantenido algún encuentro que no llegó a durar más del tiempo que se tarda en tomar un café".
Aparte de mentir de manera descarada, cabe formular la siguiente pregunta a la señora González: ¿cuánto tiempo se tarda en tomar un café? Los más adictos a esta bebida dirán que el tiempo de duración depende de lo amena y fructífera que sea la conversación mantenida con los acompañantes. Sin embargo, si uno lo toma solo, el tiempo no debería extenderse más allá de los diez minutos, y este no es el caso de Mercedes González.
Lo más llamativo de todo es que no ha ofrecido explicaciones sobre qué habló con la señora Leire Díez. Podemos inferir que, si no eran —ni son— amigas, es porque esa conversación era de trabajo. ¿Pero qué tiene que ver la Guardia Civil con una "militante de base"? Pues, obviamente, la investigación que la cloaca del PSOE estaba llevando a cabo sobre el coronel Balas para chantajearlo y dar, al mismo tiempo, carpetazo a la corrupción socialista.
Si lo anterior no es así, entonces la otra conclusión que podemos establecer sobre este asunto es que Leire acudió a ese encuentro con la directora de la Guardia Civil para intentar obtener información sobre sus objetivos a batir. En cualquiera de los dos casos, Mercedes González queda muy señalada, y eso tiene como solución su dimisión o destitución.
La señora González representa para la propia Guardia Civil la traición y la corrupción: pecados imperdonables dentro del propio cuerpo. ¿Cómo puede exigir que sus agentes se cuadren ante ella con semejante historial delictuoso? El cronómetro para presentar su dimisión ya se ha activado, y el tiempo corre en su contra. Tic, tac, Mercedes.