El Papa León XIV en el Salón de Sesiones del Congreso.

El Papa León XIV en el Salón de Sesiones del Congreso. Congreso.es

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Orgullo español

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Si hay una persona que ha sido capaz de unir a personas de diferentes edades en torno a su figura, es el papa León XIV. Él ha logrado que los jóvenes manifiesten públicamente su devoción religiosa, sin vergüenza ni censura.

En sus palabras de hoy en el Congreso de los Diputados ha hecho referencia a la Escuela liberal y cristiana de Salamanca. Y no es para menos, pues salmantinos de la altura moral e intelectual de Juan de Mariana llegaron a entrar en prisión por hacer lo mismo que hoy ha hecho Su Santidad: denunciar los abusos del poder.

Casi todo el mundo pensará que el Papa no tiene capacidad de influencia sobre nuestra clase política, pero la tiene. Él ha sembrado la semilla del debate sobre si la ley deja de serlo al perder su carácter moral, que constituye la base del derecho romano.

Ha hablado de la eutanasia para condenar la muerte asistida y promovida por el Estado. La muerte nunca es una opción, sino el final del camino vital del ser humano. Se trata de proteger la vida de los ciudadanos "desde su concepción", porque el aborto no es un derecho sino una tragedia. La muerte de una persona no debe celebrarse como se ha hecho recientemente en España, sino que debe ser velada en silencio por el mero respeto al camino vital al que se ha puesto fin con la muerte.

No obstante, lo anterior implica que se experimente con la vida humana. Siempre que hay vida, hay progreso; la muerte como solución final es una cobardía creada por un poder sin rumbo, derivado de la pérdida de espiritualidad y de la sustitución de la cultura actual por una nueva, marcada, en última instancia, por la falta de respeto hacia el ser humano.

León XIV ha querido denunciar el derecho positivo y ensalzar, al mismo tiempo, el derecho negativo: el derecho de cada persona a desarrollar su propio proyecto vital sin interferencias de otros individuos. Por eso ha hecho referencia a nuestra historia, marcada por el humanismo cristiano.

Nuestra historia en el mundo ha estado marcada por el respeto a los derechos humanos. Las Leyes de Indias, que dejaron como herencia los Reyes Católicos, permitieron otorgar la condición de ciudadanos con protección legal de la Corona española a los indígenas. Se trataba de poner freno a abusos concretos y, en nada, comparables a los del Imperio británico.

En definitiva, el papa León XIV, que, a diferencia de Francisco, es un buen conocedor de nuestra historia y de nuestra lengua, nos recuerda la importancia de preservar un legado cultural que hoy constituye un vehículo de comunicación para más de 500 millones de hablantes. La ruptura de nuestras raíces solo puede conducirnos a la proliferación del odio y, por ende, al enfrentamiento civil.

El Vaticano sabía que tenía pendiente la visita a España, ante la negativa persistente del anterior pontífice a visitarnos. ¡Bienvenido, León XIV!