Felipe VI en México.

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La leyenda negra que nunca existió

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La leyenda negra sobre la historia de España ha vuelto a utilizarse, por parte de los enemigos de España, para atacar a nuestra nación como referente histórico y moral.

Una de las razones que se ha venido esgrimiendo estos días en la televisión española —pagada por los españoles para que nos insulten— por personas "ilustres" y "aquejadas", como Sarah Santaolalla o Javier Aroca, es la "invasión de América" y el "genocidio" perpetrado.

Estos seres —sin ilustrar por voluntad propia— no saben que la Corona española legisló en favor de la población autóctona para impedir los abusos totalmente aislados que sí se cometieron. Nunca hubo genocidio, pues, aparte de que la población era necesaria para la Corona, nunca hubo intención.

Pero, si hubiera habido intención, no habría sido posible llevarlo a cabo porque los colonos españoles estaban en inferioridad numérica. Es más, tribus locales se unieron a los conquistadores españoles —como los tlaxcaltecas a Hernán Cortés—, hartos de los sacrificios humanos.

Con la ayuda de los nativos, España pudo crear una civilización pacífica y avanzada en toda la región. Por supuesto, con la connivencia y colaboración de la Iglesia, que, a través del Santo Oficio de América, prohibió los castigos a los nativos al considerarlos "neófitos".

¿Para qué se iban a transportar medicinas y vacunas a América si luego se les iba a exterminar? Pues porque nunca hubo tal intención. De hecho, la primera campaña de vacunación la patrocinó España, con Isabel Zendal a la cabeza, para parar el brote de viruela que estaba matando a decenas de miles de personas.

Otra de las razones por las que nunca existió una voluntad de exterminio fue el aprendizaje de las lenguas nativas —como el quechua— por parte de los conquistadores, todos ellos con el objetivo de facilitar el aprendizaje de los nativos.

La historia de España, primero, se estudia y, después, se juzga. Fuimos el único imperio que se preguntó a sí mismo si nuestra presencia en América era necesaria —en la famosa Controversia de Valladolid—, pero Ginés de Sepúlveda llegó a afirmar que "no se podía abandonar a su suerte" a una civilización endeble y sujeta a continuos ataques de enemigos, como los ingleses, siempre deseosos de cometer allí un exterminio como el que llevaron a cabo en América del Norte.

Los españoles debemos estar orgullosos de nuestra historia.