El president de la Generalitat, Carlos Mazón, afronta su primer debate sobre el estado de la Comunitat Valenciana. En la imagen Mazón a su llegada a Les Corts. EFE/Biel Alino
Me gusta cuando callas porque estás como ausente
Los pasados días 28 y 29 de septiembre, a la sociedad valenciana se le volvieron a abrir las heridas del pasado 29 de octubre. Quienes estamos fuera de Valencia estuvimos pendientes de los medios locales con la esperanza de que todo acabara en un susto.
Esa duda sobre si iba a volver a pasar lo mismo nos mantuvo en vilo, llamando constantemente a familiares y amigos para preguntar cuál era la situación. Por otro lado, vimos a un Mazón que tuvo la dicha de, esta vez, avisar antes de tiempo, demostrando que hacer los deberes no es tan difícil, al fin y al cabo.
La semana anterior a estas dos jornadas, la Comunidad Valenciana vivió el debate del estado de la Comunidad, y al ver pedazos de ese debate me vinieron a la cabeza unos versos de Neruda del poema "Me gustas cuando callas porque estás como ausente".
Me imaginé a Neruda como diputado de Les Corts Valencianes empezando así su discurso. Me pareció indignante la forma en la que Mazón se dirigió a las víctimas presentes en el pleno y cómo terminó elevando a la tribuna de invitados una sonrisa desafiante. Tenemos el gran infortunio de vivir en un sistema que permite que cosas así sucedan.
Tengo la gran fe de que la calle cada día se parece menos a quienes la dirigen, y como diría el nuevo ficticio diputado Neruda: "Me oyes desde lejos y mi voz no te toca". A pesar de todo, Mazón sigue en su asiento, y el cada vez más necesario diputado Neruda le recriminaría diciendo: "Déjame que te hable también con tu silencio", porque el silencio de Mazón ante las miles de demandas de que se vaya es una muestra de que no puede haber un sistema que permita que personas dirijan pueblos cuando ya no representan al pueblo.
Por otro lado, el no muy inteligente ministro Óscar Puente, en vez de preocuparse por elaborar un protocolo para que los servicios de cercanías no pusieran en riesgo vidas, hizo la gracia de responder al tuit de la AEMET sobre la alerta preguntando irónicamente si Mazón ya había reservado mesa en el Ventorro.
Me gustaría saber si ese tuit tendrá consecuencias políticas o si la ministra Morant le dará un tirón de orejas, porque hay que ser muy mala persona para frivolizar cuando el pánico y el miedo invadían con toda la razón del mundo las casas valencianas.
Yo, en las próximas elecciones, lo tengo claro: mi voto será para Neruda y contra los Mazones, los Puentes y contra aquellos que, ante la inutilidad de los suyos, no reaccionan; contra aquellos que, como diría Neruda, "parece que tus ojos te hubieran volado".