Patatas de Aragón.
El plato típico de Aragón perfecto para una cena rápida y sencilla: solo necesitas patatas, huevo y un vaso de leche
Esta receta puede suponer una solución para esos días que no apetece cocinar.
Te puede interesar: Basma (25), abre una nueva pastelería en Zaragoza: "Hemos tardado 7 meses en encontrar un local"
- Total: 20 min
Ahora que los días cada vez son más largos apetece aprovechar las horas de luz al máximo, e irse pronto a casa para preparar la cena no está en nuestros planes.
Por eso, tener recetas rápidas y sencillas bajo la manga siempre es un acierto cuando no sabemos qué cocinar o no queramos dedicarle mucho tiempo a los fogones.
En el amplio y variado recetario aragonés, hay un plato sencillo a la vez que riquísimo: las patatas huecas.
La receta aragonesa necesita pocos ingredientes: patata, huevo, leche, harina, levadura y aceite. Productos que seguro tenemos en casa y no hace falta ir al súper de propio.
La mayoría de la gastronomía aragonesa suele ser recetas de aprovechamiento o de productos de la tierra como el ternasco, la borraja, o el pollo al chilindrón. Las patatas huecas son una receta de aprovechamiento.
Patatas huecas
Las patatas huecas no tienen el glamour de otros platos más conocidos, pero para una cena rápida y sencilla tampoco nos importa mucho.
La receta no tiene misterio, y precisamente por eso nos encanta. Aparte de para una cena rápida, este plato sirve de entrante en muchas fiestas familiares.
Patata, huevo, harina, leche, un punto de levadura… ingredientes humildes que, mezclados, se transforman en un plato que nos arregla el día.
Es cocina de aprovechamiento bien entendida, la que convierte tres patatas en un plato que parece más elaborado de lo que realmente es.
Se sirven calientes, casi quemando, con un poco de perejil fresco por encima y una salsa al gusto: cada familia tiene la suya. En formato pequeño funcionan de maravilla en celebraciones y comidas multitudinarias.
Cómo hacer las patatas huecas
Para esa cena rápida, las patatas huecas tendrían que ir con una buena salsa (o si eres de ketchup, pues adelante) y una ensalada de tomate con atún de acompañamiento.
Mientras cueces las patatas puedes ir preparando la ensalada, así en 15 minutos ya podrías sentarte en el sofá con tu plato listo para disfrutar.
Ingredientes
- 2 patatas medianas (unos 400 g en total)
- 1 huevo pequeño
- 2 cucharadas rasas de harina (unos 20–25 g)
- 1 vaso de leche
- ½ cucharadita de levadura en polvo
- 15 g de mantequilla (una nuez pequeña)
- Sal al gusto
- Aceite abundante para freír
Paso 1
Cuece las patatas. Pela y corta las patatas en trozos pequeños. Ponlas en una cazuela con agua y sal y cuécelas hasta que estén tiernas (deben dejarse pinchar fácilmente con un tenedor).
Paso 2
Haz el puré. Escúrrelas bien y pásalas a un bol. Cuando estén templadas, aplástalas con un tenedor hasta obtener un puré ligeramente grumoso.
Paso 3
Incorpora los ingredientes básicos. Añade la mantequilla, el huevo, la leche y una pizca de sal. Mezcla hasta que quede una preparación homogénea.
Paso 4
Añade la harina y la levadura. Incorpora la harina junto con la levadura en polvo y remueve hasta conseguir una masa consistente, que se pueda manejar sin que se deshaga.
Paso 5
Fríe las porciones. Calienta abundante aceite en una sartén y fríe pequeñas cucharadas de masa hasta que estén doradas por todos los lados.
Paso 6
Escurre y sirve. Retíralas y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Déjalas reposar unos minutos y sírvelas calientes.