La despoblación se ha convertido en una de las grandes preocupaciones del siglo XXI, especialmente en territorios como Aragón, donde el fenómeno se acentúa con el paso de los años. Recientes titulares como que, actualmente, 209 municipios aragoneses cuentan con menos de 100 habitantes, un incremento alarmante frente a los 144 municipios en esa situación hace dos décadas, nos han recordado que todavía estamos lejos de ganar la batalla a esta terrible lacra.

Este vacío poblacional no es sólo un desafío estadístico, sino también un drama humano y social. Cada pueblo que pierde habitantes, es evidente con escuelas y calles cada vez más vacías, y comercios cerrados. Desde las instituciones locales, trabajamos cada día para garantizar servicios esenciales y mantener vivo el latido de estas comunidades. La labor de los ayuntamientos, comarcas y provincias, arropadas por el Gobierno de Aragón es fundamental para la supervivencia del territorio. Un ejemplo de ello son los comedores escolares rurales que se han impulsado en Aragón. Estos centros no sólo facilitan la conciliación laboral y familiar, sino que envían un mensaje esperanzador.

La unidad política también ha demostrado ser una herramienta poderosa. Las Cortes de Aragón han mostrado consenso en defender que el criterio de la despoblación se incorpore en la financiación autonómica. Es un paso importante porque, sin recursos económicos suficientes, cualquier esfuerzo por frenar la despoblación quedará limitado a meras intenciones. Pero este consenso no sería efectivo sin la entrega y el compromiso de los responsables locales, que conocen de primera mano las necesidades y retos de cada municipio y comarca.

Desde la Federación Aragonesa de Municipios, Comarcas y Provincias (FAMCP), y el servicio que se presta, trabajamos para garantizar que nuestros municipios cuenten con las herramientas necesarias para afrontar este desafío. La creación de empleo, el acceso a servicios básicos como la educación y la sanidad, y la mejora de infraestructuras que conecten a los pueblos con el resto del territorio son prioridades que asumimos con determinación. Nuestra labor no solo busca solucionar problemas inmediatos, sino también sentar las bases de un futuro sostenible para el medio rural.

No se puede ignorar que la despoblación también tiene un impacto medioambiental y cultural. Estos municipios conservan un patrimonio natural e histórico invaluable que está en peligro de perderse, como es el caso del pueblo viejo de Belchite, donde un jurado de Nueva York lo ha incluido dentro de los World Monuments Watch 2025 para visibilizar el patrimonio en peligro y así poder recibir el apoyo institucional necesario para su conservación. En este sentido, es vital proteger y promocionar el patrimonio local como parte de las estrategias para frenar la despoblación.

Además, la promoción del turismo sostenible podría convertirse en un motor económico para muchas de estas localidades. Aragón cuenta con paisajes de una belleza excepcional y un rico legado cultural que podría atraer a visitantes de todo el mundo. Sin embargo, para que esto sea viable, es necesario invertir en infraestructuras turísticas, promocionar los destinos menos conocidos y garantizar que los beneficios del turismo lleguen directamente a todo el territorio.

En definitiva, es necesario revalorizar la vida rural y reconocer su importancia para el conjunto de la sociedad. Los pueblos no solo producen alimentos y preservan tradiciones, sino que también contribuyen al equilibrio territorial y ecológico. Por eso, desde la FAMCP continuamos impulsando proyectos que fomenten la colaboración entre administraciones, empresas y sociedad civil. Cada pueblo que mantiene su actividad es una victoria para todos.

La lucha contra la despoblación no es solo una cuestión aragonesa, sino un reto compartido por muchas regiones de España y Europa. Sin embargo, Aragón tiene en su riqueza cultural, su diversidad paisajística y la determinación de sus gentes las herramientas necesarias para marcar la diferencia. Cada esfuerzo cuenta y, con el compromiso de todos, Aragón podría convertirse en un ejemplo de cómo transformar un "desierto demográfico" en un territorio lleno de oportunidades y vida.

Carmelo Pérez, presidente de la FAMCP y alcalde de Belchite