Pau Sans celebra uno de los goles de pretemporada
Una semana para el debut del Real Zaragoza en Primera RFEF: la vida sin Francho, los últimos retoques y un todo o nada
El equipo de Ibai Gómez cierra la pretemporada con una derrota ante el Numancia mientras trata de emerger una nueva identidad en el club.
Más información: El Real Zaragoza pierde a uno de sus símbolos: el capitán Francho Serrano, traspasado al Getafe de Primera División
Aún parece que fue ayer cuando el zaragocismo lloraba el descenso a Primera RFEF en Las Palmas, una tragedia que, por más asumida que fuera, no dejó de sembrar un profundo dolor al ver cómo el equipo se despeñaba fuera del fútbol profesional.
Una aventura en la tercera categoría que arrancará dentro de 7 días. Una venta de las acciones, una plantilla nueva y un cambio de filosofía después, el Real Zaragoza volverá a las andadas el próximo domingo para iniciar la dura travesía por el desierto.
Con la derrota ante el Numancia finalizó una pretemporada que ha ido de menos a más, en la que el equipo ha dejado destellos de lo que quiere Ibai Gómez, y que deberá empezar a confirmar en Tarragona, ya con puntos en juego.
El técnico vasco va impregnando su idea en un club falto de una desde hace años. Quizá el estreno liguero llegue con cosas aún por pulir, matices que requerirán tiempo y que solo las victorias permitirán absorber con mayor tranquilidad.
La lista de señalados por Lalo Arantegui tras el descenso, con 26 bajas, dio paso a una plantilla prácticamente nueva que tenía un nombre propio: el regreso de Ander Herrera a su casa para liderar la vuelta al fútbol profesional.
Alrededor de Ander pivota una plantilla confeccionada a medida y al gusto del nuevo director deportivo y que sabe que tiene la obligación de ascender por la vía rápida, ya que Zaragoza y el Real Zaragoza difícilmente se puedan permitir más de un año lejos del profesionalismo.
Porque si algo tiene este equipo es el sello propio de Lalo Arantegui, que se aventuró en su primera etapa y que ha vuelto a dejar claro: juventud (Jardí, Pereira...), un grupo de veteranos (Ander, Escudero, Rubén Díez...), apuestas del extranjero (Westerveld, Hansson...) y, sobre todo, cantera.
Salga bien o mal, poco o nada se parece esta planificación a la que tejió Txema Indias y que acabó con las cenizas del club en Primera RFEF.
A falta de 8 días para que cierre el mercado, el club espera de forma inminente un central y un lateral derecho que cierren el equipo, con un ojo abierto a un mirlo blanco que aparezca como oportunidad de mercado.
Vivir sin Francho
Pero este Real Zaragoza tendrá que aprender a hacer algo que no ha sabido en la última década: vivir sin Francho Serrano.
La salida del capitán, ya asombrando en Getafe, fue un ataque a la línea de flotación de un zaragocismo que suspiraba por su capitán y que ahora le tiene que ver con otro escudo en el pecho en competición europea.
Su marcha cierra un ciclo de canteranos que comandó junto a Francés e Iván Azón, cuando los 3 emergieron para rescatar al club de un descenso cantado en la pandemia.
Ahora, será otra generación la que coja el testigo. El zaragocismo ya conoce a Pau Sans, Lucas Terrer o Pinilla y ha empezado a descubrir a Vadillo, Monzón o Tobajas, decididos a derribar la puerta de Ibai Gómez.
El propio Lalo Arantegui tiene clara la hoja de ruta para mantener el espíritu blanquiazul en la plantilla, dándoles el espacio que necesitan para que su nombre resuene en el primer equipo.
"La apuesta por la cantera es real. Para incorporar más jugadores deben superar lo que ya tenemos y lo que viene por debajo. Debemos hacerles hueco", decía el director deportivo esta semana.
El todo o nada
Con más o menos canteranos, esta plantilla deberá ser la encargada de devolver al Real Zaragoza al fútbol profesional el próximo mes de junio, cuando termine una temporada que, desde luego, será larga.
Un objetivo que el seno del club y de la nueva propiedad no se omite, si bien todo comenzará a mostrarse dentro de siete días.
"Faltan fichajes que estamos trabajando, pero estamos convencidos de que tenemos una plantilla para poder ascender. Va a ser un año muy duro y difícil, pero estamos convencidos de que estamos dando los pasos necesarios para traer a Zaragoza el fútbol profesional", resaltaba el nuevo director general, Guido Baroli, en la recepción en el Ayuntamiento.
Tarragona será el inicio de un camino que ya mostraron el Tenerife o el Málaga años atrás, y que será un "todo o nada" que deberá terminar con el regreso a Segunda División.