Villamayor de Gállego, en imagen de archivo.

Villamayor de Gállego, en imagen de archivo. Ayuntamiento de Villamayor de Gállego Zaragoza

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El pueblo que inició la 'guerra civil maña' para independizarse de Zaragoza: "No hubo vencedores ni vencidos"

Han pasado 20 años desde que Villamayor de Gállego dejó de ser un barrio para convertirse en un municipio ajeno a la capital aragonesa.

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Zaragoza
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Hubo un día en el que Villamayor de Gállego fue un barrio más de Zaragoza. De esto han pasado solo veinte años, pero esta guerra civil maña, que dividió al pueblo entero, parece lejana para sus vecinos.

José Luis Montero, alcalde de la localidad, participó en el proceso de segregación y desde 2011 ocupa la Alcaldía. Recuerda aquellos años como una etapa especialmente complicada. "Hubo un movimiento de partidarios de segregarse y partidarios de no segregarse", explica, al más puro estilo bélico.

"Fue una época dura para los vecinos", sentencia.

Y es que, durante años, en Villamayor hubo una pregunta que todos se hacían: ¿Era mejor seguir siendo un barrio de Zaragoza o recuperar el municipio que había sido?

La respuesta no llegó de un día para otro. Hubo muchísimas disputas entre los habitantes, firmas, recursos judiciales, enfrentamientos políticos y hasta un intento de referéndum.

En enero de 2006, después de un largo proceso que terminó en el Tribunal Supremo, Villamayor recuperó oficialmente su independencia. Un final en el que, según Montero, "no hubo vencedores ni vencidos".

Desde entonces, Villamayor ha consolidado su condición de municipio y afronta un escenario "muy diferente", marcado por "nuevas inversiones, proyectos empresariales y una posición estratégica junto a Zaragoza".

La independencia

Pero para entender cómo ha llegado hasta aquí hay que volver atrás, a un pueblo que ya en el pasado había sido municipio y que durante casi un siglo buscó recuperar esa condición.

"Durante buena parte del siglo XX, Villamayor de Gállego fue un barrio de Zaragoza", recuerda el actual alcalde.

Pero antes había sido municipio. "En 1907 perdió esa condición y, en 1912, quedó agregado a la capital aragonesa", apunta Montero. Más de nueve décadas después, los vecinos volvieron a plantear la posibilidad de recuperar su independencia.

La historia de aquella separación comenzó a tomar forma en 1988, cuando se creó la Promotora de Segregación de Villamayor. El movimiento recogió firmas entre los vecinos y reclamó formalmente la segregación de Zaragoza.

La plaza del Pilar se opuso y el conflicto acabó en los tribunales.

"El Tribunal Superior de Justicia de Aragón determinó que Villamayor cumplía los requisitos legales para segregarse. Zaragoza recurrió ante el Tribunal Supremo y, finalmente, en 2005, se confirmó el derecho del municipio a separarse", asegura el primer edil.

La ejecución de la sentencia correspondía al Gobierno de Aragón. En enero de 2006 se publicó el decreto de segregación y se constituyó una comisión gestora que debía dirigir el nuevo municipio hasta las siguientes elecciones municipales.

Pero el camino hasta la independencia no fue sencillo. Durante aquellos años hubo vecinos partidarios de mantener la integración en Zaragoza y otros que defendían la recuperación de la autonomía municipal.

El propio Montero reconoce que aquella división generó momentos de tensión. "Fue una época dura en Villamayor", confirma.

El referéndum

En pleno proceso de segregación llegó a plantearse la celebración de un referéndum sobre el futuro de Villamayor. "La iniciativa fue autorizada por el Consejo de Ministros, pero la Comisión Promotora de la segregación recurrió y el Tribunal Superior de Justicia de Aragón terminó paralizando la consulta", explica Montero.

En aquellos años, Villamayor tenía entre 1.700 y 1.800 habitantes. Pero, además de la población, estaba en juego un término municipal de gran extensión y con una posición "estratégica" junto a Zaragoza.

La segregación terminó siendo efectiva y las elecciones municipales de 2007 dieron paso a la nueva etapa política del municipio.

Sin embargo, la discusión y las dudas sobre si Villamayor podría funcionar por sí mismo no desaparecieron inmediatamente. Aunque contra todo pronóstico, lo lograron.

Eso sí, una vez independizados la cosa no se quedó parada. De hecho, en 2011, según recuerda el alcalde, fue necesario frenar "una iniciativa anterior que pretendía solicitar de nuevo la agregación a Zaragoza".

Desde entonces, las sucesivas corporaciones municipales han trabajado en "demostrar la viabilidad de Villamayor".

Veinte años después, el alcalde considera que el cambio fundamental no ha sido tanto la transformación de la vida cotidiana como la capacidad del municipio para "decidir sobre sus propios recursos".

"La vida sigue igual: seguimos haciendo las fiestas como se hacían antes, la gente se sigue conociendo, va a los entierros... nos conocemos todos y es una vida de pueblo. Como lo era también cuando éramos un barrio", asegura.

Lo que sí ha cambiado, a su juicio, es quién toma las decisiones.

"El Ayuntamiento es ahora el que decide las cuestiones económicas que se tienen que realizar aquí, y no el Consistorio zaragozano", señala. Y pone como ejemplos la construcción de pabellones, centros cívicos y un centro de día.

La transformación de Villamayor

Si la recuperación de la independencia permitió a Villamayor decidir directamente sobre sus inversiones, ahora el municipio afronta una transformación como nunca vista gracias a su posición geográfica.

Villamayor se encuentra en el corredor del Ebro y mantiene una conexión directa con Zaragoza. Montero destaca que está "a 10 o 20 minutos del centro de Zaragoza", que dispone de un autobús aproximadamente cada media hora y que cuenta con conexión con la A-2 y la Z-40.

A esa localización se suma la disponibilidad de suelo municipal. Según el alcalde, el pueblo cuenta con más de 6.500 hectáreas de propiedades de suelo municipal, un factor que considera de "gran relevancia" para atraer nuevas inversiones, como son las del Grupo Costa y los centros de datos que han llegado a Villamayor.

Dos décadas después, el conflicto ha quedado atrás. A pesar de las tensiones de aquellos años, el alcalde cree que la polémica sobre la pertenencia de Villamayor a Zaragoza ya no forma parte de la vida política y social del municipio.

"Ese runrún no existe ahora", concluye.