Una calle de la localidad de Tollos

Una calle de la localidad de Tollos Ruta 99 GVA

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El pueblo más pequeño de Alicante: 32 habitantes, a 776 metros de altura y un castillo del siglo XIII

Este pequeño municipio del interior sorprende por su historia, su patrimonio y sus paisajes, pese a ser de los más deshabitados.

Más información: Descubre qué ver en Tollos: el pueblo más deshabitado de la provincia de Alicante

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Alicante
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Con apenas 32 habitantes, Tollos ostenta el título de municipio con menor población de la provincia de Alicante. Situado a 776 metros de altitud, en pleno valle del río Seta y a los pies de la sierra de Alfaro, este pequeño enclave forma parte de la Ruta 99 de la Generalitat Valenciana, una iniciativa que invita a descubrir los pueblos más despoblados de la Comunitat Valenciana.

Pese a su reducido tamaño, Tollos atesora siglos de historia entre sus calles. Pasear por el municipio permite descubrir un casco urbano que mantiene prácticamente intacto su trazado tradicional, con rincones que evocan su pasado y un patrimonio que refleja la importancia estratégica que tuvo esta localidad durante la Edad Media.

Ubicado a unos 25 kilómetros al noreste de Alcoy, el municipio limita con Benimassot, Castell de Castells, Fageca, Famorca, la Vall d'Alcalà y la Vall d'Ebo.

Según destaca la Ruta 99 de la Generalitat Valenciana, cada rincón del pueblo conserva parte de su historia, desde su pasado como refugio morisco hasta su vinculación con los marqueses de Guadalest y, posteriormente, con la casa de Ariza.

Los orígenes de Tollos se remontan mucho antes de la fundación del actual núcleo urbano. En el término municipal se han encontrado muestras de arte rupestre macroesquemático en los abrigos de Coves Roges, prueba de que este territorio estuvo habitado desde tiempos remotos.

Las primeras referencias documentales del pueblo aparecen tras la conquista cristiana del siglo XIII. En ellas ya se menciona el castillo de Tollos, que formaba parte de los dominios del caudillo musulmán Al-Azraq en torno a 1245.

De aquella fortaleza islámica apenas se conserva la torre que hoy forma el campanario de la iglesia parroquial, dedicada a San Antonio de Padua y declarada Bien de Relevancia Local.

El edificio fue levantado sobre las ruinas del antiguo castillo y mantiene elementos que recuerdan a la antigua torre del homenaje de la fortificación medieval.

Como ocurrió en muchas localidades del interior alicantino, Tollos sufrió un importante declive demográfico tras la expulsión de los moriscos en 1609. El municipio quedó prácticamente deshabitado y su recuperación fue muy lenta durante los siglos posteriores.

La Iglesia de Tollos

La Iglesia de Tollos Ruta 99 GVA

Aun así, el pueblo ha conseguido preservar buena parte de su identidad. La iglesia parroquial, la Fuente Vieja, que abastece de agua a la localidad, y sus calles cuidadosamente conservadas forman parte de los principales atractivos para quienes buscan conocer uno de los rincones más tranquilos de Alicante.

Senderismo, naturaleza y gastronomía

El entorno natural es otro de los grandes reclamos de Tollos. El municipio se encuentra rodeado por espacios protegidos como las Valls de la Marina, declaradas Lugar de Interés Comunitario y Zona de Especial Protección para las Aves, además de las Montañas de la Marina, catalogadas como Zona Especial de Conservación.

La localidad también sirve como punto de partida de varias rutas senderistas, entre ellas los recorridos PR-CV 154 y PR-CV 168, además del Trail Vall de Seta, una prueba de montaña organizada con un marcado carácter sostenible y respetuoso con el medio ambiente.

En el apartado gastronómico destacan platos tradicionales como la olleta de blat picat, elaborada con trigo, carnes, verduras y garbanzos, y los minxos, una receta típica del interior de Alicante preparada con masa de harina de maíz y diferentes rellenos.