Mar González, entre los trajes de KURIOS.

Mar González, entre los trajes de KURIOS. Laurine Maurice

Cultura

Mar, jefa de vestuario del espectáculo más mágico de Cirque du Soleil: "Más que coser agujeros, creamos personajes"

EL ESPAÑOL ha tenido acceso a lo que se cuece detrás de la Gran Carpa, donde se respira un ambiente de trabajo, ilusión y perseverancia.

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Alicante
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KURIOS: Gabinete de Curiosidades ya lleva cerca de una semana regalando magia y momentos únicos a los vecinos y visitantes de Alicante, un espectáculo que estará hasta el 23 de agosto en la ciudad.

Para llevar a cabo una tal producción, conviene tener todo bien ordenado y estructurado para que el resultado final se traduzca en altos decibelios de aplausos y emociones a flor de piel en el público.

EL ESPAÑOL ha tenido acceso a lo que se cuece detrás de la Gran Carpa, donde se respira un ambiente de trabajo, ilusión y perseverancia.

Entre decenas de artistas entrenando y estirando, se encuentra Mar González Fernández concentrada en los últimos arreglos del vestuario de los artistas.

Mar es jefa de vestuario del espectáculo, un puesto que le permite vivir desde dentro la experiencia del circo, sin por ello dejar de lado su carrera profesional como modista.

Ajustes y Arte

“Los trajes llegan en su mayoría desde Montreal, pero nuestro trabajo aquí es mantenerlos, adaptarlos y hacer que todo funcione cada día”, explica desde el backstage, ese espacio invisible para el público pero clave para que la magia suceda. Su equipo entero sostiene la visión artística del espectáculo en cada ciudad, en cada función.

El concepto que define su trabajo es el de running wardrobe, una maquinaria en constante movimiento. “No es solo coser agujeros”, matiza. “Es integrar nuevos artistas, adaptar los trajes a diferentes cuerpos, gestionar envíos, lavar, planchar… y también encargarnos de zapatos, pelucas, sombreros o maquillaje”. Un universo técnico y creativo que no se detiene.

En Kurios, además, el vestuario va un paso más allá. Existen piezas que desdibujan la frontera entre escenografía y vestuario: “Tenemos nubes, robots, una casa, un tren… Son estructuras que los artistas llevan encima, hechas con materiales como fibra de vidrio o cartón. Requieren otro tipo de especialización”. Es lo que llaman utilería de vestuario, objetos que se ven y se visten.

Ese carácter híbrido conecta con la esencia del circo contemporáneo, donde todo suma para construir un mundo propio. “Aquí no se trata solo de crear ropa, sino personajes”, explica Mar. “Es mucho más creativo que la moda convencional. No depende de temporadas ni tendencias. Es un universo más mágico”.

Mar, entre los trajes de los artistas.

Mar, entre los trajes de los artistas. Laurine Maurice

Su trayectoria comenzó casi por casualidad, cuando aún estudiaba en Oviedo. El circo llegó a su ciudad y ella respondió a una oferta de trabajo de verano. “No sabía muy bien lo que era. No había visto nunca un espectáculo”, recuerda. Aquel primer contacto fue suficiente para quedarse. Más de una década después en la compañía, y cinco años en Kurios, sigue encontrando en ese ritmo itinerante tanto un reto como un motor.

Porque la vida en gira no es fácil. “No es como irse de vacaciones. Vas donde va el espectáculo”, señala. Cambiar de ciudad constantemente exige adaptación, pero también una actitud abierta: “Tienes que encontrar algo bonito en cada lugar. Que te guste ese gusanillo de hacer la maleta y llegar”.

Esa intensidad también se vive en el día a día. El vestuario nunca descansa entre nuevos artistas, nuevas adaptaciones, cajas que llegan desde Montreal, pruebas constantes. “Tenemos mucha atención al detalle. Siempre hay algo que hacer”, dice. Y, sin embargo, hay momentos que compensan todo.

“Cuando estás en backstage y escuchas al público reír, o incluso hueles las palomitas… es como un mundo mágico”, describe.