Benjamin Anikine.

Benjamin Anikine. Cirque du Soleil

Cultura

Benjamin, acróbata en el Cirque du Soleil: "Empezar a viajar por el mundo a los 14 años me ha abierto muchas puertas"

Este jueves 16 de julio, Cirque du Soleil estrena en Alicante KURIOS: Gabinete de las curiosidades, que permanecerá en la ciudad hasta el 23 de agosto.

Más información: El Cirque du Soleil levanta su gran carpa en Alicante para dar la bienvenida al espectáculo Kurios

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Alicante
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Recién llegado a Alicante tras el levantamiento de la Gran Carpa en la playa de San Juan, Benjamin Anikine interrumpe sus estiramientos para dar a conocer con entusiasmo su historia con el Cirque du Soleil y rendir homenaje a su niño interior.

Este jueves 16 de julio, Cirque du Soleil estrena en Alicante KURIOS: Gabinete de curiosidades, un espectáculo que permanecerá en la ciudad hasta el próximo 23 de agosto.

A los diez años, sentado entre el público en Marsella, Anikine vio por primera vez un espectáculo de la célebre compañía de circo canadiense. Un visionado que se convirtió en toda una revelación. “Me dije: quiero hacer eso”, recuerda. Aquel deseo, que quedó latente durante años entre entrenamientos y competiciones, acabaría marcando el rumbo de su vida.

Nacido en Francia y criado en Marsella, Benjamin empezó en la gimnasia casi antes de tener memoria. Su madre, entrenadora, lo llevaba con ella al gimnasio, donde el niño imitaba, curioso, cada movimiento.

“Era mi lugar feliz”, explica. La disciplina llegó pronto, pues con 14 años ya competía a nivel internacional y, a los 11, dejó el hogar familiar para ingresar en un centro de alto rendimiento. “Empezar a viajar por el mundo a esa edad me ha abierto muchas puertas. Me ha enseñado a adaptarme a cualquier situación”.

Durante años, su objetivo estaba enfocado en competir para los Juegos Olímpicos. Pero el camino de la gimnasia de élite también implica lesiones, presión y una exigencia constante. La oportunidad de explorar otro universo llegó en 2016, cuando se presentó a un casting para The House of Dancing Water. Tenía 20 años y apenas conocía el mundo del espectáculo. Aun así, fue seleccionado y se trasladó a Macao. “Ahí entendí la diferencia entre ser gimnasta y ser artista”.

Gimnasta ≠ artista

El cambio no fue solo técnico, sino emocional. “En la gimnasia todo es muy rígido, muy controlado. Aquí buscamos lo contrario: conectar con el público, transmitir emociones, disfrutar”. Ese proceso de transformación de atleta a intérprete sigue siendo, asegura, uno de los mayores retos de su carrera.

Desde 2021 forma parte de KURIOS, una de las producciones del Cirque du Soleil, donde participa en números de acro-net, una estructura en la que seis artistas impulsan a uno hasta alcanzar los 14 metros de altura. “La sensación de volar sigue siendo la misma cada día. Es una mezcla de adrenalina y sorpresa. Nunca te acostumbras del todo”.

Benjamin, junto a sus compañeros, en un entrenamiento en la Gran Carpa.

Benjamin, junto a sus compañeros, en un entrenamiento en la Gran Carpa. Laurine Maurice

La vida en gira, sin embargo, exige equilibrio. Ensayos, funciones nocturnas y desplazamientos constantes marcan el ritmo. Benjamin utiliza pequeños rituales para mantenerse centrado, como el maquillaje previo al espectáculo: “Es mi momento de concentración mental antes de salir a escena”. A nivel físico, la preparación es constante, con especial atención al cardio y a la prevención de lesiones.

Viajar por el mundo

Lejos del escenario, la rutina se adapta a cada ciudad. Tras un primer día de descanso absoluto, aprovecha el tiempo para explorar. “Intento vivir los lugares más allá de lo turístico, entender lo local. Siempre hay alguien en el equipo que conoce la ciudad y eso nos ayuda a descubrirla de otra manera”.

A sus 30 años, no ve el Cirque du Soleil como una meta final, sino como una etapa. “No es el máximo, es parte del camino”, afirma. Entre sus planes de futuro está seguir sobre el escenario al menos una década más, antes de dar el salto a otros roles, como entrenador o reclutador de talento. “Me gustaría transmitir todo lo que he aprendido, tanto a nivel deportivo como humano”.

Porque, al final, su historia no es solo la de un acróbata que vuela a 14 metros de altura, sino la de un niño que, un día, se permitió imaginarse allí arriba… y nunca dejó de perseguirlo.