Santi Mariel y Eva Hita Verdú, con las monas que preparan en su horno tradicional.

Santi Mariel y Eva Hita Verdú, con las monas que preparan en su horno tradicional. Cedida

Gastronomía

Carlos Mariel hace la mejor mona de Alicante: "Hay que volver a los procesos lentos y sencillos, el cuerpo lo agradece"

El maestro artesano es el ganador del certamen provincial de 2026 y explica por qué el tiempo es el ingrediente que garantiza salud y un proceso artesanal.

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Alicante
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Carlos Mariel, el panadero al frente del equipo de Forn Mariu, ha vuelto a demostrar que la tradición y el respeto por el oficio tienen recompensa. Tras ganar recientemente premios por su Roscón de Reyes y su Panquemao, ahora se ha alzado con el galardón a la mejor mona tradicional de la provincia de Alicante en un concurso que ha batido récords con 35 participantes.

Para Mariel, este premio no es fruto de una receta creada exclusivamente para la ocasión. "Realmente no presentamos ninguna novedad ni ninguna innovación. Es lo que hacemos a nuestros clientes", afirma el panadero, subrayando que su propuesta es la misma que sale de su obrador cada viernes.

La clave del éxito, según explica, reside en la calidad de la materia prima. Carlos defiende el uso de "ingredientes de primera calidad, aceite de oliva virgen extra, nueces frescas, ralladura de limón y de naranja natural", rechazando cualquier tipo de aroma artificial para que todo sea "100 % natural".

Sin embargo, el verdadero "ingrediente" diferenciador es el tiempo. Mariel es un firme defensor de los procesos lentos y la masa madre, que es "lo que realmente le da esas cualidades y características diferentes de lo que es una mona industrial".

El proceso de elaboración de Forn Mariu es una lección de paciencia: preparan un prefermento 24 horas antes, dejan reposar la masa en bloque entre dos horas y media o tres, y una vez formadas, las monas pasan toda la noche fermentando antes de entrar al horno.

Esta metodología no solo afecta al sabor, sino también a la salud del consumidor. "Hoy en día hay que retornar mucho a los procesos lentos, a que haya las fermentaciones que toca, que le dejemos el tiempo al tiempo", asegura Carlos, quien recuerda que su abuelo decía que "tiene que haber una silla en el horno" para tener paciencia.

Para el panadero, un producto que no ha fermentado correctamente acaba "fermentando en tu estómago", provocando intolerancias. Por ello, su objetivo es que los niños coman un producto "saludable, que no les haga daño y que, evidentemente, esté bueno".

A pesar de la crisis de precios, con el coste de los huevos "disparados" y el aumento del combustible para los hornos, Mariel se niega a recortar en calidad o en tiempos de espera. Su motivación sigue intacta, ahora también impulsada por la presencia de su hijo Santi en el negocio: "Tienes que demostrarlo todos los días".

Ante la previsible avalancha de clientes tras el premio, el panadero se mantiene firme en su filosofía de producción artesanal. "No voy a hacer más que no respeten lo que es el proceso. Nosotros haremos hasta donde podamos. Si se ha acabado, se ha acabado", sentencia con orgullo.

Carlos deja claro que no busca "comerse el mundo" ni suministrar a toda la provincia, sino garantizar que cada persona que se lleve una mona tenga la misma impresión que el jurado. "No vamos a cambiar el proceso ni vamos a cambiar nada para vender más", concluye el responsable de Forn Mariu.

Los interesados en probar esta premiada elaboración pueden encontrarla en sus establecimientos de Ibi, en el Gourmet Experience de El Corte Inglés y en su nueva tienda de la Avenida de la Condomina, en la playa de San Juan, en la que está al frente Santi, la nueva generación de este negocio familiar.