German, a las puertas de la Oficina de Extranjería de Alicante, junto a su mujer, de nacionalidad venezolana.

German, a las puertas de la Oficina de Extranjería de Alicante, junto a su mujer, de nacionalidad venezolana.

Alicante

German pide la regularización tras 4 años en España viniendo de Chile: "Al fin voy a poder descubrir otros países"

Mientras que su esposa, de nacionalidad venezolana, ya contaba con residencia y se encontraba gestionando los trámites para su nacionalidad, él dependía de la conocida "tarjeta roja".

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Con la cantidad de información que se ha divulgado acerca de la regularización masiva de inmigrantes, uno tiende a saturarse y el cerebro humano es más susceptible a quedarse con la cifra de 500.000 regularizados estimados.

Sin embargo, cuando se indaga un poco más, se averigua que detrás de esta cifra hay nombres y apellidos, y por lo tanto, historias de vida.

Y es que para muchas personas migrantes, la vida en un nuevo país se vive en una sala de espera constante. Este ha sido el caso de Germán Durán, un ciudadano de origen chileno que está próximo a cumplir cuatro años residiendo en España.

Sin embargo, su situación está a punto de dar un giro definitivo al convertirse en una de las primeras personas en Alicante en iniciar su proceso de regularización.

Durante su tiempo en España, Germán ha vivido en una especie de limbo administrativo. Mientras que su esposa, de nacionalidad venezolana, ya contaba con residencia y se encontraba gestionando los trámites para su nacionalidad, él dependía de la conocida "tarjeta roja".

Este documento lo mantenía en un estatus de "standby", un proceso de espera sin una respuesta ni positiva ni negativa que le impedía avanzar plenamente con su vida.

Y es que aunque la tarjeta roja le permitía trabajar y estudiar, le prohibía estrictamente salir del país. "No podía avanzar y ahora con esta regularización avanzo, y eso es lo que tenía preocupación", explica Germán.

La ansiada regularización se traduce para él en libertad de movimiento y la posibilidad de viajar a otros países cercanos o de regresar a Chile para visitar a su familia después de años sin poder hacerlo.

Afortunadamente, el proceso burocrático ha sido fluido para él. A diferencia de otros migrantes, Germán no ha sido víctima de las estafas que a menudo rodean estos trámites.

Él atribuye esta ventaja a las facilidades tecnológicas de su país de origen, que le permiten descargar sus documentos oficiales al instante a través de internet.

No obstante, es consciente de que esta no es la realidad para todos. Germán señala que personas de otros países, "enfrentan mayores obstáculos tecnológicos y burocráticos".

Esta vulnerabilidad es aprovechada por terceros que cobran altas sumas de dinero por gestiones que deberían ser accesibles, aprovechándose de la urgencia y la necesidad de los migrantes.

Hoy, con todos sus papeles en regla y tramitados por sus propios medios, Germán espera obtener una respuesta favorable rápidamente.