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Alicante

¿Por qué Jesús Tavira, hallado muerto y sepultado en Alicante, fue el testigo clave en el 'caso de la viuda de la CAM'?

Su misteriosa desaparición en marzo y el hallazgo de su coche calcinado han reabierto las incógnitas sobre la investigación judicial del crimen más mediático de Alicante en los últimos tiempos.

Más información: Hallan el cadáver de Jesús Tavira, el empresario desaparecido que fue testigo en el crimen del 'caso Sala'

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Al menos son cinco las razones que situaron Jesús Tavira, encontrado ayer en estado de descomposición bajo una losa de hormigón en la casa particular de ciudadanos argelinos, en el testigo clave del 'crimen de la viuda de la CAM', uno de los sucesos sin resolver más controvertidos de los últimos tiempos en España.

El asesinato de María del Carmen Martínez, tuvo lugar la tarde del 9 de diciembre de 2016 en el concesionario Novocar de Alicante, propiedad de la familia. La víctima fue asesinada de dos disparos a quemarropa en la cabeza tras recoger su vehículo, en una ejecución meticulosa que no dejó rastro del arma ni de los casquillos.

El principal sospechoso fue su yerno, Miguel López, quien regentaba el negocio y fue acusado de actuar movido por una profunda fractura familiar derivada de la lucha por el control de las empresas y el patrimonio de los Sala; sin embargo, tras un mediático juicio en 2019, López fue absuelto por un jurado popular, dejando el caso sin un culpable oficial hasta la fecha.

Jesús Tavira fue considerado el testigo clave del caso debido a que su figura conectaba directamente al acusado con el escenario del crimen, Miguel López. Tavira regentaba un desguace de coches en los aledaños del concesionario de la familia de la viuda de Vicente Sala.

Para entender la relevancia del crimen hay que retrotraerse a la figura de Vicente Sala Belloch, uno de los empresarios y financieros más influyentes de la Comunitat Valenciana hasta su fallecimiento, por causas naturales en agosto de 2011. Fue el presidente de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) desde 1998 hasta 2009, en su mayor etapa de expansión nacional e internacional, convirtiéndose en la caja de ahorros de referencia en el sureste español y una de las más potentes del país antes de la crisis financiera.

Previamente había sido el fundador y artífice de un imperio industrial, destacando SM Resinas, una empresa dedicada a la distribución de materias primas plásticas con presencia en varios países. Este conglomerado generó la inmensa fortuna que, tras su muerte, desataría la cruenta guerra familiar entre su viuda y sus hijos. Sus negocios en Hispanoamérica llevaron a la Policía a sospechar con la posible participación de sicarios procedentes de Centroamérica en el asesinato de su viuda, años después.

Jesús Tavira y los Sala

Cuando los investigadores comenzaron a buscar relaciones entre los familiares de la víctima encontraron un volumen de comunicaciones inusual del yerno de la asesinada con Tavira. De este modo no se trató de un testigo ocasional. Mantenía un contacto extraordinario con Miguel López. La investigación policial acreditó que ambos intercambiaron más de 200 llamadas (concretamente 232 según el sumario) en los meses previos al asesinato.

Aunque Tavira siempre defendió que eran por motivos estrictamente comerciales (compras de vehículos para su desguace), para la acusación esto sugería una cercanía inusual. De hecho nunca se acreditó si verdaderamente esas llamadas tuvieron fines comerciales o de otro tipo.

La presencia de sospechosos externos en los aledaños del concesionario de los Sala, según el relato de Tavira, incrementó su presencia en el foco de la investigación. Su testimonio fue la piedra angular de la defensa para sostener que el asesino pudo ser un tercero ajeno a la familia. En el juicio de 2019, Tavira afirmó bajo juramento haber visto a dos individuos de origen magrebí en actitud sospechosa cerca del concesionario Novocar la tarde del crimen.

Esta declaración fue vital para que el jurado considerara otras hipótesis más allá de la autoría del yerno. Curiosamente el cuerpo de Tavira (por el momento sin identificar, pero que coincide con la descripción inicial y se halló en casa de uno de sus trabajadores) ha aparecido en la casa de ciudadanos magrebíes, concretamente de Argelia.

Un tercer elemento centró la investigación policial en su testimonio. Se trata de una llamada posterior al crimen que generó grandes sospechas. Horas después de que María del Carmen Martínez fuera tiroteada se documentó una llamada desde el teléfono del hijo de Tavira directamente al móvil de Miguel López.

Tavira justificó en sede judicial que el motivo de esa llamada fue simplemente "alquilar una furgoneta", restándole importancia al momento crítico en que se produjo.

La cercanía física y operativa al escenario de su desguace aumentó las sospechas. Tavira conocía perfectamente las rutinas del lugar. Además, estuvo físicamente en el concesionario la misma tarde de los hechos hablando con Miguel López, lo que lo convirtió en el testigo que mejor podía precisar los movimientos del acusado y de cualquier otra persona en el área en los momentos previos al disparo

Tavira también fue investigado por presuntos vínculos con sicarios, como posible intermediario. Se le interrogó en varias ocasiones por sus presuntos vínculos con ambientes de delincuencia y sicarios, bajo la sospecha de si pudo haber facilitado el arma o el contacto para el crimen. Aunque finalmente fue desvinculado de cualquier cargo y pasó a ser solo testigo, esta sospecha inicial marcó su relevancia durante todo el proceso.