Picalagartos

Cao de Benós, libertad con cargos

  1. Corea del Norte

Alejando Cao de Benós, marqués de la Quinta Puñeta de Corea del Norte según se entra por tierras de China o Mazarrón. El rancio abolengo que degenera, las heráldicas de un mundo que se viene abajo, o el tiempo libre que es muy malo cuando la vida nos lleva a ese momento en que no se puede hacer otra cosa que vestir santos en la casona familiar.

Ministro plenipotenciario/honorífico de Corea del Norte en la zona estratégica de Tarragona. Un señor, este Cao de Benós, como nacido en Crónicas Marcianas; un señor que lleva pistolas, que nos vende al sátrapa asiático como quien vende biblias, en esas noches memorables en que Telesoraya oferta al televidente un elaborado frikismo audiovisual. Cao de Benós, que no es de ayer ni es de mañana, sino de esa inmensa mayoría de ventilados que alumbra cada rincón de España. Cao de Benós: libertad con cargos y Bódalo trajeadito de Comunión...

Los iluminados se visten de bordadora de Virgen morena en Andalucía, de fallera rumbosa y municipal en el Levante, o de Cao de Benós en Tarragona. En España hay un rarito vernáculo por cada ventolera y cada provincia, y ya decía Pla que la Tramuntana, cuando pega en el país, vuelve al payés medio gagá.

Caos de Benós no es ni bolivariano ni lo otro, dice, pues que Caos de Benós pudo ser buen vasallo de muchos, y se buscó un señor con tacones por encima del paralelo 38. Caos de Benós fue detenido y su otro crimen (usemos el ritornello de Horrach; el #puntocrimen), el de caminar su extravagancia con cuatro pistolas y 2.000 cartuchos. Operación contra el tráfico de armas. Y vuelvo al Cid, qué buen vasallo si hubiera buenos señores. O volvemos a Berlanga, sí. Pechitos al aire haciendo sacrilegio de tapadillo en la Capila de la Complutense, y Cao de Benós con sus pistolas, y Horrach con su diatriba cristinera, y Rajoy derritiendo España y su helado, a la espera de quién le paga el café.

Bajo el irresistible triunfo del marianismo, debajo del manto espiritual de la patria según Rajoy y su vacío, aquí lo que abunda es una  carcundia de personajes en busca de autor, en busca de Sardà o de un Quintero en horas bajas. Que dicen que dominan el medio, y el medio es el masaje.

Cao de Benós fue marca España; su error, su crimen, fue mirar al Amado Líder cuando la moda y el futuro estaba en mirar a Chávez y sus copias y sus -hijos- putativos en chándal. Cao de Benós, libertad con cargos. Que con una pierna suya comería medio Pionyang.