El pandemonium

Españoles: el proceso ha muerto

1. Ni las películas más enfermizamente retorcidas de la nueva ola de cine de terror francés superan los niveles de salvajismo que se vivieron el domingo en el consejo político de la CUP. El no a la investidura de Artur Mas dejó las cloacas de la plaza Sant Jaume de Barcelona anegadas de sangre y al menos tres cadáveres putrefactos por el camino.

2. En primer lugar, el del propio Artur Mas (por si quedaba alguna duda después del surrealista empate a 1.515 votos del pasado domingo). La puñalada de la CUP a Mas ha contado con todos los ingredientes de una venganza a cara de perro: lenta, tortuosa, implacable, humillante e inclemente.

3. Más que un asesinato, lo de la CUP con Mas ha sido un waterboarding político. Le insinuaron una investidura y lo que han hecho es tumbarlo en una camilla, envolverle la cabeza en una toalla húmeda y derramarle un cubo de agua encima al grito de ¡Así bautizamos en la CUP a los presidentes burgueses de derechas!

4. La culpa, obviamente, es de Mas. Sólo un adolescente de la política es capaz de pedirle pragmatismo a un puñado de radicales de izquierda incapaces, como sus admirados palestinos, de dejar perder una sola oportunidad de perder una oportunidad.

5. El segundo cadáver es el del proceso independentista, al que le costará tres o cuatro generaciones de catalanes sacarse de encima el aroma chotuno a ridículo con el que lo han perfumado las fuerzas de la izquierda radical. Decía José Antonio Montano en su Twitter: “A los independentistas catalanes solo les ha faltado una cosa para conseguirlo: no haber sido chapuceros españoles”. Y esa es la broma menos cruel que se hizo en las redes sobre el tema.

6. Si el independentismo fuera una marca, no habría agencia de publicidad capaz de remontar el descrédito en el que ha caído el proceso. La palabra clave del clima político catalán durante los próximos tres o cuatro años será desconfianza. Hoy, 4 de enero de 2016, la marca independentismo no vale un pictolín.

7. El tercer cadáver es el de la propia CUP, que será fagocitada en las próximas elecciones autonómicas por la marca blanca de Podemos en Cataluña.

8. A los pocos minutos de conocerse la decisión de la CUP, las redes sociales hervían de comentarios insultantes hacia su dirección. En alguno de ellos se calificaba a Anna Gabriel, cabeza visible del no a la investidura de Artur Mas, de puta traidora. En otros se celebraba irónicamente la victoria del ala murciana de la CUP (la madre de Anna Gabriel proviene de una familia minera de Murcia). En el País Vasco de hace apenas una década, este tipo de comentarios en boca de según quienes habría sido suficiente para que la policía tomara cartas en el asunto.

9. La paradoja es que aquellos que decían ser garantía de la aceleración del proceso han tardado nada más y nada menos que tres meses en tomar la decisión de no tomar una decisión. El principal rasgo de carácter de un adolescente no es su bisoñez, o su idealismo, o su maximalismo. Es su cobardía.

10. En el lado de los vencedores, apenas uno. Ada Colau, que obtendría ahora mismo una mayoría clara si abandonara la alcaldía de Barcelona y presentara su candidatura a la presidencia de la Generalitat.

11. Ada Colau no es independentista pero sí sutilmente maquiavélica. El producto que le ha vendido a su parroquia es el de un referéndum de independencia pactado (en contraste con el referéndum unilateral que propone la CUP). Colau sabe que ese referéndum pactado jamás será aceptado por PP, PSOE y Ciudadanos, con lo cual mata dos pájaros de un tiro. Por un lado aparece como partidaria del fantasmagórico derecho a decidir, mientras que por el otro puede culpar a los partidos de la casta de oponerse a un referéndum que ella, en el fondo, no desea. A su lado, el Francis J. Underwood de House of Cards es un aprendiz de manipulador.

12. Los minutos siguientes a la confirmación del no a la investidura de Mas se convirtieron en una inmensa orgía de mentecateces. Pilar Rahola, hagiógrafa oficial de Artur Mas, llegó a culpar a infiltrados del CNI de la decisión de la CUP.

13. En los momentos en los que la mayoría de tus conciudadanos parece haber perdido la razón, la sensatez debe buscarse en los locos y en aquellos que siempre han operado intelectualmente al margen de la realidad. Y en Cataluña nadie más al margen de la realidad que Alfons López Tena, notario y creador en 2010 junto a Joan Laporta del partido Solidaritat Catalana per la Independència.

14. Decía López Tena en una entrevista concedida hace apenas un par de meses a la revista ctxt: “El proceso consiste en una especie de comunitarismo. (…) Su avatar más moderno es una especie de compromiso histórico entre Montserrat y el PSUC. Es aquello que hace que se puedan abrazar Artur Mas (CDC) y David Fernández (CUP), porque comparten la misma ideología y la misma concepción del mundo. Un comunitarismo basado en nada de disidencia, nada de pensamiento, nada de crítica, sino todos juntos. Lo que importa es que estemos juntos para no hacer nada, para no conseguir nada. Simplemente para estar juntos, para resistir y decirnos a nosotros mismos que somos los mejores. A partir de ahí el proceso ¿en qué consiste? En eso”.

15. Pero lo más significativo de la entrevista a López Tena es esto: “Aquí igual hay otro elemento, que usted conoce, pero que en España no suelen conocerlo, y es que en Cataluña esto de hacer oposición es de mal gusto y no se puede hacer. Por lo mismo, ganar también es feo. Con lo cual, quien gana, lo tiene que disimular. Hay que ser humilde, hay que ser modesto y tal. Por todo eso, Mas va de número cuatro. Forma parte de esa cultura kumbayá, en la cual los valores son los valores de los perdedores. Por eso jamás ganan la independencia, y por eso jamás harán un Estado independiente. Son valores de perdedores. Son los valores de la modestia, la humildad, la sencillez. (…) Son valores franciscanos. En absoluto son valores protestantes. Ni siquiera son valores católicos. Son valores franciscanos. Por eso alguien había definido con mucho acierto a la CUP como el avatar franciscano del pujolismo”.

16. En realidad, la decisión de la CUP no solo finiquita el proceso independentista sino también el catalanismo político, probablemente la única ideología política de la historia de Occidente a la que sólo se le conocen derrotas.

17. Desde el domingo, Aragón tiene playa.