Diplomacia

¿Qué se esconde tras el amor platónico de Trump por Putin?

Se piropean y el candidato republicano quiere ser su socio, pero el Kremlin niega contactos.  

Donald Trump y Vladimir Putin.

Donald Trump y Vladimir Putin.

"Lo hemos dicho muchas veces. El presidente Putin nunca ha tenido contactos con Trump. Nunca ha conversado con él, ni siquiera por teléfono", dijo el portavoz del Kremlin Dmitri Peskov a la televisión estadounidense NBC hace unos días. El mandatario ruso y el candidato republicano a la Casa Blanca se han dedicado elogios en el pasado y en Estados Unidos los demócratas y algunos medios de comunicación andan con la mosca detrás de la oreja.

Donald Trump ha repetido en numerosas ocasiones su deseo de tener unas buenas relaciones bilaterales con Moscú. “Si tuviéramos una buena relación con Rusia y Rusia nos ayudara a deshacernos del [grupo terrorista] Estado Islámico, francamente, por mi parte, estás hablando de tremendas cantidades de dinero y vidas y todo lo demás, sería algo positivo”, dijo en una entrevista con la ABC. Acto seguido defendió la anexión unilateral de la provincia ucraniana de Crimea por parte de Moscú, que no acepta la OTAN: “Por lo que he oído, la gente de Crimea prefiere estar con Rusia que donde están”.

Fue mucho el tiempo que el magnate convertido en político tardó en pronunciarse con respecto a su política exterior durante la campaña presidencial. Cuando por fin se animó, dijo: “Deseamos vivir en paz y amistad con Rusia y China. Tenemos serias diferencias con estas dos naciones y tenemos que afrontarlas con ojos abiertos (…). Debemos buscar puntos en común e intereses mutuos”. Enfadó a muchos críticos, aunque los expertos consultados por EL ESPAÑOL habían avanzado antes de estas afirmaciones que la política exterior Trump probablemente seguiría una estrategia pragmática y estaría dispuesto a negociar con adversarios tradicionales.

Trump saca a la luz preguntas y en lugar de darle respuestas, lo calificamos de algún tipo de agente extranjero

Stephen F. Cohen, profesor emérito de Estudios Rusos en las universidades de Princeton y Nueva York, se mostró algo indignado en una entrevista reciente en la CNN por las críticas que le están lloviendo a Trump por tales afirmaciones: “Vladimir Putin quiere poner fin a una nueva guerra fría. Estamos acercándonos a una nueva crisis de los misiles cubana en las fronteras de Rusia y posiblemente en Siria. Y entonces viene Donald Trump y dice algo que sugiere que quiere acabar con la nueva guerra fría (…). Trump saca a la luz preguntas y en lugar de darle respuestas, lo calificamos de algún tipo de agente extranjero”.

Sin embargo, Stephen Sestanovich, analista de Estudios Rusos en el centro de investigación Council of Foreign Relations (Consejo de Relaciones Exteriores) no está de acuerdo. Comenta a EL ESPAÑOL que “es difícil saber cuál puede ser el motivo de las extrañas declaraciones de Trump”. Considera que son “políticamente tontas y no bien informadas”.

Es difícil saber cuál puede ser el motivo de las extrañas declaraciones de Trump, políticamente tontas y no bien informadas

En la Casa Blanca no sentó nada bien que Trump prodigara su amor por Moscú de esta manera. La OTAN rompió relaciones con el Kremlin tras la intervención rusa en Ucrania, donde se anexionó Crimea sin el reconocimiento de los socios atlánticos, que apoyan a Kiev.

Además, hay otros dos puntos que les mantienen enfrentados son las intervenciones del Ejército ruso a favor del bando de Bashar al Asad en la guerra civil siria y en contra de las milicias opositoras, que obtienen el apoyo formal de la OTAN. Los socios atlánticos también condenan las “incursiones” en el espacio aéreo turco sin permiso en octubre y noviembre de 2015 precisamente de camino a su intervención en Siria.

“La OTAN y Rusia tienen profundos y persistentes desacuerdos”, apunta la Organización del Tratado Atlántico Norte en un resumen de su relación actual con Moscú. Continúa suspendida “toda cooperación práctica civil y militar”, pero “los canales de comunicación política y militar permanecen abiertos”. Este 1 de agosto Moscú informó de que la OTAN le ha ofrecido colaborar en Afganistán, aunque no hay nada concreto por el momento.

La OTAN está obsoleta. Es una afirmación de peso cuando no sabes mucho sobre ello, pero aprendo rápido

En abril Trump había dicho que “la OTAN está obsoleta”, a lo que añadió: “Es una afirmación de peso cuando no sabes mucho sobre ello, pero aprendo rápido”, recogió el New York Times. Su argumento es que la Organización del Tratado “se diseñó para [luchar contra] la Unión Soviética (…), no para el terrorismo”.

También dejó claro lo que le preocupa: “cuesta una fortuna” y se ha quejado de que Estados Unidos pone demasiado dinero de su parte para proteger a otros países miembros de la Alianza. “Los países que defendemos deben pagar por el coste de esa defensa; de lo contrario, EEUU debe estar preparado para dejar que estos países se defiendan a sí mismos”, ha declarado.

“A mí me parece que [las declaraciones de Trump sobre Rusia] son un ejemplo de cómo durante muchos años la gente que le rodea rara vez le ha dicho: 'es un pensamiento estúpido, déjalo, no sabes de lo que estás hablando'”, opina abiertamente crítico Sestanovich para este diario.

El medio económico Bloomberg publicó en marzo que “los intentos de Trump de expandir sus negocios y su marca allí [en Rusia] se remontan décadas atrás”, lanzando la hipótesis de sus posibles intereses empresariales para el beneficio personal. Repasaba cómo cuando aún no había caído el Telón de Acero el multimillonario empresario ya viajó a Moscú y Leningrado para ver la posibilidad de construir hoteles allí… “Está claro que quiso hacer negocios allí en el pasado, pero no es probable que ahora le esté guiando un motivo comercial”, desecha Sestanovich.

Vladímir Putin comentó en su rueda de prensa anual de diciembre que Trump es “muy listo” y “con mucho talento, sin duda”. El magnate, que entonces aún lidiaba en las primarias republicanas, emitió un comunicado poco después devolviéndole el elogio: “Siempre es un gran honor ser piropeado tan amablemente por un hombre tan altamente respetado en su país y más allá”. También resumió el objetivo de su relación platónica con Putin: “Siempre he pensado que Rusia y Estados Unidos deberían ser capaces de trabajar juntos para derrotar el terrorismo y restaurar la paz mundial, sin mencionar el comercio y todos los demás beneficios derivados de un respeto mutuo”.