HISTÓRICA VISITA

Las siete claves del balance de Barack Obama en Cuba

El primer viaje oficial de un presidente estadounidense a la isla en 88 años ha dejado momentos que marcarán el destino de la región. El líder norteamericano habla del fin de la Guerra Fría.

Obama ha prometido dar voz a los disidentes cubanos.

Obama ha prometido dar voz a los disidentes cubanos. Reuters

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Durante dos días Barack Obama cumplió con una agenda abultada que lo llevó a reunirse con la disidencia, con el presidente Raúl Castro y con emprendedores locales. Visitó iglesias, los famosos “paladares” y hasta se fotografió en la Plaza de la Revolución. Pudo entrar en contacto con los cubanos de a pie en La Habana Vieja y ayudó a cerrar varios negocios entre empresarios norteamericanos y el Gobierno de la isla. Las claves de la histórica visita van desde lo político a lo cultural.

1.- Fin de la Guerra Fría

Obama aseguró que con su viaje finalmente enterraba los últimos vestigios de la Guerra Fría. La relación entre cubanos y estadounidenses entra en una nueva dimensión a partir de este instante.

Para que sea de provecho, es necesario dejar atrás viejas rencillas, ver hacia delante y olvidar una común historia de disputas, en palabras del presidente demócrata. Su visita será recordada por estampas emblemáticas como su discurso en el Teatro Nacional, en donde se le ve hablar flanqueado por las banderas de ambas naciones o la icónica fotografía que se tomó a los pies del monumento a José Martí, con la silueta del Ché Guevara de fondo.

2.- La voz de la disidencia

La presencia de Obama también ha servido de megáfono para a disidencia cubana. En sus discursos el presidente estadounidense ha pedido elecciones libres y que los ciudadanos de la isla tengan la oportunidad de expresarse.

También ha hablado del dolor de los exiliados que han emigrado a Florida en las últimas décadas y se ha reunido con los opositores al Gobierno de Castro, por los que ha abogado. “Muchas veces requiere un gran coraje ser activo en la vida civil aquí en Cuba”, dicho Obama en el encuentro sostenido con un grupo, encabezado por Berta Soler, una de las líderes de las Damas de Blanco.

3.- Derechos humanos

En uno de los momentos más incómodos de estas dos jornadas, el presidente Raúl Castro ha aceptado que en su país hay ciertos derechos humanos que no se respetan. Y ese es el tema central de las diferencias entre ambas partes. Obama ha insistido una y otra vez en que el debate es necesario. También ha dicho que la democracia no es perfecta, pero es un sistema que permite que los pueblos consigan cambios y que él, un hombre afroamericano, criado por una madre soltera, que a pesar de la discriminación racial ha conseguido ser presidente es el ejemplo de que con la presión popular se puede avanzar.

4.- “Business” en La Habana

El aspecto que motoriza el mejoramiento de las relaciones entre ambas naciones es el económico. Los norteamericanos están interesados en invertir en Cuba y se espera que con a visita de Obama se impulse aún más esa pretensión.

En La Habana se escucha que Estados Unidos no se quiere quedar sin un buen pedazo del pastel que representa la isla más grande del Caribe. Los inversionistas chinos, rusos y españoles ya habían ganado demasiado terreno que las empresas del norte quieren recuperar. Los cruceros viajarán directamente desde Florida por primera vez en años, se espera que muy pronto se activen más de 30 vuelos diarios desde EEUU y que grandes empresas como la firma de telecomunicaciones IDT o American Express sigan anunciando acercamientos con el Gobierno cubano.

5.- Fin del embargo

La presión que ha hecho Obama para que el Congreso ponga fin al embargo económico contra Cuba ha sido sostenida. En cada discurso que ha dado durante su estadía en la isla ha pedido a los congresistas poner fin al bloqueo.

Pero también ha dicho que el Gobierno de Castro tiene que poner de su parte, como abrir el acceso generalizado a internet o la flexibilización de algunas leyes. Obama ha dicho en su último discurso que esas son medidas que son responsabilidad de sus anfitriones y que sólo ellos pueden adelantar.

6.- Empatía con los cubanos

La “Obamanía” se apoderó de muchos habaneros. El apellido del presidente se repetía en todas partes.  “San Obama” le dicen algunos, porque gracias a su visita se repararon algunas calles y veredas, otros dicen que es “el mejor alcalde” que ha tenido la ciudad.

Los locales han visto con simpatía que el mandatario use frases de uso cotidiano para los cubanos o comparta con su familia a la vista de todos. Él ha dicho cosas que los cubanos estaban deseosos por escuchar.

7.- El futuro

A Obama apenas le quedan unos meses en Washington. En noviembre se conocerá el nombre de su sucesor y el destino de las relaciones cubanoamericanas es una incógnita. El republicano Donald Trump es temido por quienes ven una esperanza de cambio sostenido en reencuentro entre ambos países.

Por el contrario, la opción demócrata de Hillary Clinton es vista con un poco más de simpatía. Obama esquivó la pregunta que le hicieron sobre si recibirá a Raúl Castro en la Casa Blanca antes de dejar la presidencia, pero, por lo visto estos días en La Habana ya nada parece imposible.