En el Parlament

De la espada de Anna Gabriel al muro de Inés Arrimadas

El nuevo presidente Puigdemont tiene a dos mujeres como principal amenaza para su mandato.

Inés Arrimadas y Anna Gabriel durante la sesión de investidura del domingo.

Inés Arrimadas y Anna Gabriel durante la sesión de investidura del domingo.

El segundo debate de investidura en el Parlament fue más breve que el primero. Pero, como en noviembre, aparte del candidato, que esta vez fue Carles Puigdemont, dos mujeres dominaron la tribuna: Inés Arrimadas, de Ciudadanos, y Anna Gabriel, de la CUP. EL ESPAÑOL ya dedicó un artículo a su primera aparición estelar en el Parlament y sus vidas en cierto modo paralelas. Hoy revisitamos este extraño dúo.

1. El saludo

Inés Arrimadas es más formal que Anna Gabriel. No sólo se ve en el aspecto: americana una y camiseta zapatista, otra. Sus saludos desde la tribuna son sintomáticos. Arrimadas incluye a todas las autoridades con muestras de respeto: “Señora presidenta, señor presidente en funciones, autoridades, personas que nos acompañan desde el público, diputados, diputadas”.

Gabriel es, en cambio, menos pomposa: “Hola, muy buena tarde, noche ya, presidente, a todas”. La CUP usa como neutro el femenino en lugar del masculino.

2. La sonrisa

Inés Arrimadas no está para risas: estaba enfadada y quería que se notara. Todas sus cargas y referencias llevaban un tono apocalíptico y amenazador. Otro de los líderes de la oposición, Miquel Iceta, fue más delicado y se animó a bromear consciente de que a veces el circo de la política merece también ligereza.

Anna Gabriel también es seria, aunque su posición victoriosa le daba más calma. Su situación le permitió despreciar su segunda oportunidad de réplica al candidato a la Generalitat. Gabriel tuvo tiempo también para una gran sonrisa: fue para el ya expresidente Artur Mas.

3. Contra Artur Mas

La sonrisa de Gabriel cuando se refería a Mas fue una sonrisa de “no-te-enfades-hombre-que-la-vida-sigue”. Tras reconocer el buen tono de las palabras de Puigdemont, criticó las palabras de Mas del sábado: “Parecía que ponía en cuestión -dijo Gabriel- los resultados del 27 de septiembre y parecía que venía, este acuerdo suscrito a última hora, como algo que tuviera que ver con el precio de su cabeza”.

Quizá Gabriel sonreía porque en las negociaciones, según ha revelado ella misma en RAC1 este lunes, alguien del equipo de Junts pel Sí había comparado una cabeza del “israelí” Mas con la de 10 cuperos “palestinos”.

Al final, Gabriel sigue en la tribuna y Mas quedará en segundo plano. La victoria palestina es para sonreír.

Arrimadas, en cambio, debe conformarse con hacer de primer muro de contención como líder de la oposición. Su labor será ardua e ingrata, porque su minoría parlamentaria le impedirá actuar. Siempre le quedará la palabra y el enfado.

4. Con Carles

Arrimadas se equiparaba mejor con Mas, muy dado a la gravedad. Por sus respuestas, Puigdemont es más pactista y cordial. Es una cara amable que deja la ira de Arrimadas en mal lugar. Su manera de referirse a Puigdemont como “Masdelomismo” podría haber tenido más recorrido en un tono más jocoso. Estaba logrado porque parecía también un apellido largo y compuesto. Pero el flirteo con el insulto no ayudó a la ocurrencia.

Gabriel trató a Puigdemont por su nombre de pila y le habló de tú: “Tienes la enorme responsabilidad de ser el presidente de transición hacia la república”. Da otro tono a su relación con el presidente. Ya no será, como dijo, “ultrapresidencialista”.

5. La lengua

En los días difíciles, aunque habla un catalán excelente, Arrimadas se refugia en su lengua materna, el castellano. Empezó su discurso con unas 200 palabras en catalán. Fueron solo un 5% de las casi 4.000 que pronunció. Gabriel se ciñó a su catalán del interior, de Sallent.

6. La corrupción

La corrupción -un asunto serio- fue el gran momento de Arrimadas: “No ha encontrado tiempo en esa hora, con un discurso tan moderado, de hablar de corrupción”, le dijo a Puigdemont. “Yo, de verdad, pensaba que en eso no se iban a parecer, pero es que han sido idénticos, idénticos”, añadió.

Gabriel fue más discreta con la corrupción de Convergencia: “601 imputados por corrupción en los países catalanes”, y aprovechó para atacar al Estado: “Una corrupción permanentemente absuelta por quien ha gobernado el Estado español hasta ahora”.

7. La actitud

Arrimadas pone el muro: “Nosotros vamos a ser firmes, firmes”, dijo. Gabriel y la CUP ponen la amenaza: “La CUP hemos acabado de perimetrar el guion”, dijo, y a Puigdemont: “Tienes -porque nos hemos comprometido- 18 meses”. Si no, tras hacer caer la cabeza de Mas, no parece que a Anna Gabriel y a su partido les vaya a temblar la mano. En el muro de Arrimadas tendrán un aliado inesperado.