CATALUÑA

Puigdemont promete romper España y la CUP le da sólo 18 meses para hacerlo

El nuevo presidente de la Generalitat hace suyo el legado de Artur Mas y mantiene el plan rupturista.

El Parlament aplaude el abrazo entre Artur Mas y Carles Puigdemont.

El Parlament aplaude el abrazo entre Artur Mas y Carles Puigdemont. EFE

Carles Puigdemont no ha querido marcar perfil propio en su primer discurso ante los catalanes. En la primera ocasión para proyectar su liderazgo, el nuevo presidente de la Generalitat ha recogido el legado de Artur Mas y ha mantenido el mismo plan rupturista sin alterar el mensaje.

“El presidente es distinto, pero el programa es el mismo”, ha arrancado Puigdemont, que ha reclamado a sus diputados “hacerlo bien y desplegar el programa para culminar el proceso y construir un país independiente”. Puigdemont ha emplazado a los parlamentarios de su grupo a iniciar el proceso de ruptura “sin dilación y sin miedo”.

Tal y como tenía previsto JxS, Puigdemont basará su legislatura en “culminar el proceso soberanista”, “diseñar y poner a punto las estructuras de Estado”, tramitar el anteproyecto de ley de “proceso constituyente” y de “transitoriedad jurídica” y promover la “internacionalización” del proceso soberanista.

El nuevo president ha confirmado que aplicará la resolución rupturista pactada entre la CUP y JxS el 9 de noviembre. “Vengo de un Ayuntamiento investigado por la Audiencia Nacional por aplicarla, creo que con esto ya tiene suficiente”, le ha espetado a Miquel Iceta (PSC) cuando le ha pedido concreción sobre este asunto. Puigdemont no ha querido confirmar cuánto durará la legislatura ni si, como preveía Mas, se someterá a una cuestión de confianza de aquí a 10 meses.

La primera intervención de Puigdemont parecía, en ocasiones, un discurso calcado al que pronunció Mas en el anterior debate de investidura, celebrado el pasado 9 de noviembre. La única diferencia entre el anterior y el nuevo candidato ha sido el uso de algunas palabras concretas. Puigdemont no huye de hablar de “país" o "Estado independiente”. Se acabaron las ambiguas referencias al “estado propio” que siempre usó Mas.

La otra diferencia ha sido las tablas a la hora de hablar en público. Mas, curtido en la oratoria parlamentaria, apenas leyó su discurso hace dos meses. Puigdemont, en cambio, lo ha leído casi íntegramente. En la segunda intervención, prevista para las réplicas, el nuevo president se ha soltado y se ha mostrado más confiado. Incluso se ha permitido algunas bromas con la bancada de la CUP, que ha aplaudido algunas de sus intervenciones y de Jordi Turull, portavoz de JxS.

Puigdemont se ha disculpado por no haber podido preparar debidamente su intervención. “Hace pocas horas era el alcalde de Girona”, ha explicado. “No pensaba que hoy estaría aquí en esta situación”. El nuevo president de la Generalitat ha reconocido que no ha sido un “discurso fácil”, ya que no ha tenido tiempo de prepararlo.

Los 3 ejes de Gobierno de Mas

Al igual que hizo Mas, Puigdemont ha desplegado un programa de Gobierno basado en tres grandes ejes sociales. En cada uno de estos grandes bloques se desprenden una serie de medidas concretas. Los tres grandes ejes son la atención a los más desfavorecidos mediante el famoso plan de choque de 270 millones, la generación de “más y mejor empleo” y la creación de un “país más transparente”.

Entre las medidas sociales, Puigdemont ha esgrimido el plan de choque social que se ofreció a la CUP hace pocas semanas, la inclusión de una “renta mínima garantizada”, la “protección del derecho a la vivienda” y un “nuevo modelo de Salud y atención social”.

En el segundo bloque, referente a la creación de empleo, Puigdemont ha defendido la creación de una Agencia de Seguridad Social catalana, planes de apoyo a las pymes y autónomos así como la creación de un Banco Central de Cataluña y de una Hacienda propia.

En el tercer bloque, relativo a la “regeneración democrática”, ha defendido “elaborar los marcos legales relativos al proceso constituyente y nuevas medidas de transparencia”. También se ha comprometido a cumplir una reclamación que viene de años atrás: “una nueva ley electoral moderna y ejemplar”. Mas no pronunció la palabra “corrupción” en este capítulo, pero habló de “falta de confianza” de la ciudadanía. Puigdemont ni siquiera ha constatado que existe ese problema.

Elogios a Mas

Tanto Puigdemont como el portavoz de JxS, Jordi Turull, se han deshecho en elogios al presidente saliente, Artur Mas. Puigdemont ha subrayado el “valor y coraje” así como la “honestidad y patriotismo” necesarios para dar un paso al lado. “Has decidido dar un paso al lado cuando tenías todo el derecho a gobernar este país”, le ha dicho a Mas. Turull, por su parte, ha destacado el gesto “ingente y gigantesco” de Mas. “Gracias por la lección que le has dado a este país, a la gente y a la política”, ha añadido.

Puigdemont también ha querido hacer un poco de autocrítica por las dificultades que ha generado la búsqueda de un acuerdo. “Pido perdón a los ciudadanos que han asistido con estupefacción e incredulidad a la manera como hemos gestionado el encargo que nos dieron el 27 de septiembre”, ha lamentado. “Deberíamos haber venido aquí mucho antes”

La CUP, guardiana del proceso

El panorama político daba por rota y perdida a la CUP tras el acuerdo con Junts pel Sí. Se olvidaban de su portavoz parlamentaria, Anna Gabriel. Ha explicado por qué querían prescindir de Artur Mas: era "una figura ultrapresidencialista que parecía confundir el proceso con su persona". Gabriel ha sonreído mientras miraba a Mas y le criticaba por sus palabras del sábado por la tarde, donde dijo que habían corregido las elecciones en las negociaciones.

Gabriel ha admitido la autocrítica y la dimisión de dos de sus diputados como algo normal en su formación: "No hacemos de la política nuestra profesión. Podemos admitir que sean relevadas algunas de nuestras compañeras porque nos encontraremos en la calle", ha dicho. La CUP habla siempre de sus militantes en femenino.

La diputada de la CUP, Anna Gabriel, junto a Antonio Baños.

La diputada de la CUP, Anna Gabriel, junto a Antonio Baños. EFE

El logro de la CUP es tener ahora a un presidente más manejable. Gabriel se ha referido al nuevo presidente como "Carles" en varias ocasiones: "Carles, tienes la enormísima responsabilidad de ser el presidente de transición hacia la república". Para entender la magnitud del cambio sólo hay que imaginarse a Gabriel llamando "Artur" a Mas desde la tribuna. Ahora, ha recordado Gabriel, hay un "mando compartido para estos 18 meses" y "que dibujará la transversalidad".

La CUP da esos 18 meses a Junts pel Sí para "avanzar sin retrasos" y "cerrar etapas que no queremos volver a abrir". Gabriel ha añadido: "No investiríamos a ningún presidente autonómico". El destino final de esta legislatura es "convocar unas elecciones constituyentes". Gabriel ha pedido a Puigdemont que debe preparar el camino para ampliar la base social y "ganar de largo esas elecciones".

La CUP cree que el único camino ahora es la unilateralidad: "Nos tocará resistir, preparémonos para el choque. Nosotras estamos preparadas y estamos preparadas para ganar", según Gabriel. Ha agradecido el esfuerzo de Podemos por un referéndum, pero le parece ya algo inútil. "Somos independentistas, somos anticapitalistas y somos feministas. No hemos abandonado ninguno de nuestros bastiones", ha concluido.