TENIS

Así se cuida la mejor tierra batida

El Mutua Madrid Open, que cumple 15 años en 2016, presume de la mejor arcilla del circuito, resultado de una importante obra realizada antes de 2013.

Jornada de trabajo en la Caja Mágica.

Jornada de trabajo en la Caja Mágica.

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La excelencia sólo se consigue trabajando. El Mutua Madrid Open arrancará el próximo viernes 29 de abril exhibiendo un músculo que ha cultivado durante años, apreciado por todos los jugadores del circuito y envidiado por otros grandes eventos: no hay un torneo sobre tierra batida en el mundo que tenga mejores pistas que las de la Caja Mágica.

Antes de que comience la cita, EL ESPAÑOL reúne a los responsables de competición del evento para retratar cómo ha sido la evolución de unas pistas que empezaron por debajo del nivel deseado y lucen ahora mismo como una alfombra roja.

La Caja Mágica terminó de construirse en 2009. Después de afrontar una obra complicada, que afectó a la preparación de la tierra batida tras sufrir numerosos retrasos, la puesta de largo del torneo quedó dañada: las pistas no estaban terminadas cuando los primeros jugadores empezaron a llegar a Madrid para entrenarse y preparar la cita. A partir de ahí, en los años siguientes (2010 y 2011) no se encontró la calidad que exigía un evento de semejante envergadura (Masters 1000 y Premier Mandatory).

En 2012, con el fallido experimento de la arcilla azul, se produjo el punto de inflexión que provocó la situación actual: la organización del torneo se lanzó a buscar soluciones para encontrar la mejor tierra posible.

“Estudiamos en profundidad las pistas que teníamos en la Caja Mágica para ver qué pasó, tanto con la tierra azul como en los años anteriores”, explica José Miguel García, responsable de competición del Mutua Madrid Open, principal encargado de la superficie. “Desde 2009 a 2011, cuando era tierra roja, las pistas tampoco estaban como merecía un torneo así. Había malos comentarios por parte de los jugadores, ATP y WTA realizaban malos reportes... no estaban como se necesitaban para el nivel de Madrid”.

A diferencia de una superficie rápida, la tierra batida es una superficie muy delicada en la que existen grandes cambios en función de la calidad del suelo. “La mayor diferencia entre una pista impecable y una buena es el bote de la bola”, revela Alejandro Martín, coordinador de competición del Mutua Madrid Open y anterior sparring del torneo. “Que los jugadores no tengan que corregir la posición continuamente es muy favorable. Es bueno que la pista resbale, pero hasta cierto punto”, continúa. “Si una pista de tierra batida resbala mucho, el problema que tienen los jugadores es que es difícil recuperar la posición y eso afecta a sus caderas. Si hay una pista en la que resbalas y al volver te sientes cómodo, la pista es buena”, sentencia.

Así, la organización del torneo inició una investigación que concluyó de forma exitosa. “Tratamos de estudiar cómo hacer las mejores pistas de tierra batida”, reconoce García. “Buscamos referencias en España. Fuimos a hablar con diferentes pisteros y vimos que cada uno tiene su experiencia, sus materiales y sigue su forma de trabajar”, añade. “No hay una normativa en España. Sin embargo, en Francia sí que hay una normativa. Y allí que fuimos. Eso lo cambió todo”.

El método francés

“En Francia existe una normativa para cuidar las pistas de tierra batida”, revela García sobre el país donde se celebra Roland Garros, el segundo Grand Slam de la temporada y el templo de la tierra. “Hay un estándar de calidad que exige a las empresas constructoras cómo se debe hacer y qué materiales tienen que usar”, prosigue sobre la Norme NF P90 - 100, de diciembre de 2008, con sello AFNOR. “Decidimos contratar a una empresa que nos asesoró para construir las pistas siguiendo el método francés. Incluso tomamos la decisión de traer el material desde Francia. La obra se ejecutó a finales de 2012 y duró hasta el principio del torneo de 2013”.

El proceso no fue sencillo. “Desmontamos por completo las 17 pistas del complejo”, dice García. “Se desmontaron 50 centímetros hasta el drenaje de las pistas para retirar todos los materiales existentes e instalar nuevos materiales siguiendo el método francés”, añade. “Tanto la evacuación del agua, que no estaba funcionado bien, como las gravas de drenaje”, detalla.

“A partir de ahí, instalamos la pastilla. Es la clave para el buen funcionamiento de una pista de tierra batida. Usamos una tierra conocida como craón. Es una tierra que viene del norte de París y es muy específica. Tiene unas cualidades que permiten compactarla a un nivel perfecto para jugar a tenis”, desgrana. “Trajimos 80 camiones de 24 toneladas, en torno a 1.700 toneladas de craón. Este material hizo el viaje desde Francia a Madrid recorriendo unos 1.500 kilómetros. Siguiendo la asesoría de la empresa francesa, nuestro personal hizo la instalación en las pistas y salió de la forma soñada”, festeja.

“Tenemos un equipo de personal cualificado”, recuerda el hombre a cargo de un grupo de ocho personas, que se triplica durante el torneo. “Son artesanos que aprendieron el oficio cuando hicieron la obra. Desde entonces, son los que están en la Caja Mágica cuidando día a día de las pistas”, sigue. “Las pistas son como hijos para mí. Nos preocupamos mucho de que se cuiden, de protegerlas de la lluvia o de darles más agua".

Gran puesta de largo y mantenimiento

Lo más importante es que los jugadores estuvieran conformes. Y eso fue lo que se consiguió a partir de 2013. “La diferencia es abismal”, celebra García. “Es un punto de inflexión. Todos los jugadores hablan maravillas de las pistas. Los jugadores nos dan las gracias porque hay muy pocas lesiones jugando en estas pistas”, añade.

No obstante, las pistas requieren una marcada línea de trabajo durante todo el curso. “Es tan importante la buena construcción como el mantenimiento durante el resto del año”, asevera García. “La puesta a punto que hacemos para el torneo. Una pista de tierra requiere unos cuidados mayores que una de cemento. Encima, la climatología de Madrid es complicada y mantenerlas es complicado. Una pista de tierra tiene más humedad, no se secan tanto. Tienen un mantenimiento normal de agua durante el año. Unos tres meses antes, se realiza un proceso conocido como regeneración. Se quita la tierra y se quitan las líneas. La pista se queda en la pastilla de craón, endurecida por el paso del año. Con una máquina especial, se tritura hasta dejar la tierra en su estado original de polvo. Y ahí volvemos a empezar”, cuenta sobre el proceso, que culmina con el resultado final que los jugadores ya pisan estos días.

“Madrid es una ciudad difícil para jugar al tenis”, asegura Martín. “Para mí, es una de las 10 más difíciles del mundo dentro del circuito. Hay altura, casi a 700 metros sobre el nivel del mar, y la bola va muy rápida después del golpeo”, cuenta. “Los jugadores lo notan mucho. ¿Qué sucede? Que una pista tan buena, y con un bote tan regular, favorece al espectáculo porque los puntos son más largos. Antes, los puntos no tenían casi duración: era saque, derecha y se acabó el punto. Madrid tiene ahora unas pistas de una calidad excepcional”.