Atlético de Madrid

El Leganés desquicia al Atlético en su estreno en Butarque

Los rojiblancos, superiores durante la mayor parte del encuentro, no lograron transformar sus ocasiones a pesar de terminar jugando con cuatro hombres arriba en el tramo final.

Saúl disputa un balón con Szymanowski.

Saúl disputa un balón con Szymanowski. EFE

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El Atlético no pudo pasar del empate (0-0) ante un Leganés correoso que cerró atrás todas las puertas y logró frenar a su rival, que fue superior durante la mayor parte del partido. Ni siquiera con los cambios, Simeone logró desbloquear la falta de profundidad de los suyos, que terminaron con muchos efectivos arriba, pero pocas ideas. [Narración y estadísticas: Leganés 0 - Atlético 0]

En un Butarque lleno hasta la bandera, el Atlético saltó al césped con la intensidad que acostumbra. Defendiendo en bloque, presionando en bloque, atacando en bloque. Posee el equipo del Cholo Simeone la poderosa cualidad de trabajar como un todo, en lugar de ser un cúmulo de individualidades. Y lo hace a un ritmo altísimo. Como frenéticas hormigas funcionando como una mente colmena. Ninguno corrió más que otro y, sin embargo, entre todos lograron ocupar permanentemente todo el campo. Cerrando huecos gracias a las permanentes ayudas en todas las líneas. Esa, quizás, fue la clave del dominio rojiblanco durante la primera mitad, en la que el Leganés trató de contrarrestar con un juego más directo el empuje del rival.

Durante más de media hora, el Atlético edificó su ataque en transiciones largas, con pases cortos pero al primer toque, esperando el hueco en la zaga pepinera. La movilidad constante de Gameiro, compinchado a la perfección con Griezmann en la punta del 4-4-2, desestabilizó una y otra vez el esquema defensivo planteado por Asier Garitano. Sólo las coberturas del doble pivote formado por Alberto y Rubén Pérez -un ex del Atlético- impidió a los de Simeone hilar a partir de la línea de tres cuartos. Por las bandas, Víctor Díaz y Diego Rico anularon las internadas de Filipe Luis y Juanfran, que no lograron romper en ataque.

En el 17', Godín tuvo la primera del Atlético con un cabezazo que se le marchó alto a la salida de un córner. Sólo consiguió llegar con peligro en otra ocasión antes del descanso: un latigazo raso de Griezmann con la derecha que Serantes sacó como pudo bajo palos. Sin embargo, el conjunto rojiblanco rondó constantemente el área rival y únicamente durante diez minutos perdió el control del partido. Un tiempo que aprovechó el Leganés para estirarse y probar en un par de ocasiones a Oblak.

En la reanudación, el Leganés quiso romper el partido con otro cuarto de hora de mucha intensidad. Con más empuje que acierto, los pepineros llegaron varias veces con peligro a la portería del meta esloveno. Víctor Díaz, a la salida de un córner, y Guerrero, con dos remates rasos, pusieron en apuros a la zaga colchonera, que por momentos se mostró desconcertada. El Atlético no terminaba de carburar y la línea de medios, más centrada en tareas defensivas, empezaba a desconectarse de la delantera.

Simeone comprendió que necesitaba fijar a los centrales rivales para que sus hombres tuviesen más movilidad a partir de tres cuartos de campo. En el minuto 57, Sacó del campo a Gameiro e introdujo a Fernando Torres. Cuatro minutos después, Godín marcó en fuera de juego tras una gran combinación entre Torres y Griezmann, que se la puso al uruguayo, que estaba en posición adelantada, para que batiese a Serantes. Tras esta jugada, el técnico colchonero deshizo la línea de cuatro mediocentros dispuesta desde el inicio. Carrasco entró por Gabi y el Atlético ganó en profundidad, aunque perdió en control y en capacidad de recuperación.

Comenzó entonces el asedio rojiblanco. Carrasco se incrustó en la mediapunta, partiendo casi siempre desde la izquierda, pero alternando entre bandas. En ese terreno sin dueño, el belga logró recibir una y otra vez para conectar con los de arriba. Lo intentó sin éxito en un par de ocasiones, pero en el 75 sí lo hizo con Griezmann, en una ocasión en la que el francés se vio obligado a rematar con la derecha en el área. Impreciso, su disparo se perdió a la derecha de la portería.

En el 78, el cambio de Gaitán por Augusto Fernández terminó de transformar el centro del campo atlético para formar un 4-4-2 con extremos. Apostó Simeone por la velocidad y el desborde con sus cuatro hombres más adelantados. Los resultados fueron casi inmediatos. Carrasco pinchó un balón en profundidad por alto y soltó un izquierdazo algo escorado que logró sacar con los pies Serantes, a pesar de que la jugada estaba invalidada. A falta de cinco minutos para el final, el Atlético reclamó penalti por un empujón a Fernando Torres en el área. Hasta el propio Garitano se echó las manos a la cabeza pensando que el árbitro había concedido una pena máxima que parecía evidente.

Los rojiblancos tiraron entonces de orgullo y adelantaron líneas, justo las que el Leganés retrocedió de inmediato. Se percibió en Butarque el empate como bueno y hasta el público comenzó a jalear más las ocasiones falladas del rival que los tímidos acercamientos pepineros. Especialmente la que tuvo -y falló- Fernando Torres con el tiempo cumplido. El ariete rojiblanco cabeceó dentro del área pequeña completamente solo. Pero su disparo le salió centrado y Serantes logró hacerse con el balón. Una parada que vale más que un punto. Vale quitarle dos al Atlético en el primer derbi de Primera en Butarque.