US Open

Nadal y el reto de reeducar su muñeca

El campeón de 14 grandes apura su preparación para el Abierto de los Estados Unidos buscando recuperar su gesto natural en el drive, que cambió para protegerse del dolor tras lesionarse la muñeca izquierda.

Rafa Nadal, durante un entrenamiento previo al US Open.

Rafa Nadal, durante un entrenamiento previo al US Open. REUTERS

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El tradicional día de los niños nace igual que el resto de la semana: con una ola de calor derritiendo Nueva York. Mientras los aires acondicionados trabajan al límite y los paraguas intentan repeler los rayos de sol en plena calle, Rafael Nadal se exprime en la pista Grandstand para preparar su estreno en el Abierto de los Estados Unidos (que arranca el próximo 29 de agosto) sabiendo que está en el tramo final de su lesión en la vaina cubital posterior de la muñeca izquierda, pero que ahora le queda lo más importante.

El número cinco, que debutará en el último grande del año contra Denis Istomin y podría cruzarse con Milos Raonic en cuartos de final y Novak Djokovic en semifinales, tiene que quitar los parches que ha ido poniendo a su derecha para esquivar el dolor tras casi tres meses parado (desde Roland Garros hasta Río de Janeiro, donde reapareció ganando el oro en dobles junto a Marc López) y dejar que todo fluya con normalidad, haciendo el golpe de la forma adecuada, pegando sin miedo ni precaución. El nuevo reto de Nadal es la reeducación de su muñeca.

“Me duele al golpear la pelota, me duele al golpear la bola con mi derecha”, explica el mallorquín a este periódico en la terraza de jugadores del torneo tras atender a todas las televisiones. “Siendo honesto, me duele menos que hace unos días. Ahora tengo que adaptar mi mente otra vez a que no me duela tanto la muñeca. Tengo automatismos cogidos de golpear mal la pelota para protegerme del dolor y uno tiene que ir quitándose estos malos hábitos que he ido buscando para evitar que me doliese”, insiste. “Es un proceso que voy haciendo poco a poco. Ojalá que esté totalmente preparado para poder competir bien aquí”.

Desde el pasado lunes, Nadal ha preparado el Abierto de los Estados Unidos buscando su derecha natural en cada entrenamiento, intentando recuperar el gesto que tenía antes de lesionarse. Como el resto de su argumentario está impecable (tras aumentar casi 10 kilómetros la velocidad en su segundo saque y con el revés de las grandes tardes), Nadal ha puesto el acento en el drive, históricamente su tiro más decisivo y también el más dañado por la lesión en la articulación.

“En Río iba con mucho cuidado”, revela Toni Nadal, tío y entrenador del balear, junto a la puerta del vestuario. “Estaba todo el tiempo corrigiendo los gestos para no acabar de acelerar, para no forzar del todo, bloqueando más veces de lo normal la muñeca”, continúa, citando las precauciones que Nadal tomó en los Juegos Olímpicos. “Al final, ese no es el golpe natural. Cuando quieres volver a reiniciar, a jugar como antes, tienes que hacer de nuevo los movimientos que previamente has corregido para salvaguardar la muñeca”, sigue. “Solo entrenamos la derecha cruzada, no podía pegar el drive paralelo. Tenía bastantes problemas con este golpe porque le costaba mucho girar la muñeca hacia el lado del paralelo”.

Reposo o quirófano

El balear, en cualquier caso, llega al Abierto de los Estados Unidos con una inevitable sensación de victoria porque no ha tenido que operarse (algo probable en muchos casos) y porque además la evolución de la muñeca ha sido positiva según han ido pasando los días. Eso, claro, es un gran paso en una lesión tan complicada.

“Soy consciente de que la lesión que he pasado hay dos formas de intentar curarla: de la manera conservadora, que es lo que hemos hecho, u operación”, cuenta el campeón de 14 grandes. “Si el camino que hemos seguido no funcionaba, la opción era una operación, que suponía bastantes meses fuera y un revés duro”, prosigue. “Por eso, más que cualquier resultado, lo más importante para mí es que parece que la lesión va por buen camino. Estoy entrenando bastante, he competido bien en Río y la lesión no ha ido a peor, está evolucionando a mejor”, añade. “Sé que me sentía muy bien antes de lesionarme, sé que me pueden quedar unos cuantos años por delante para disfrutar y pelear. Lo importante para poder hacerlo es estar sano”, remarca.

“Y es que llegamos a Río con problemas”, le sigue su entrenador. “Veníamos de entrenar 10 días en Mallorca menos de una hora cada día. Empezamos a forzar porque no quedaba más remedio y el médico dijo que la muñeca estaba bien, que no podía ir a más, que era un dolor que irá desapareciendo con el tiempo”, dice. “No nos quedó más remedio que forzar y acabó jugando muy bien, sobre todo el día con Del Potro”, rememora. “Los entrenamientos aquí han ido bastante bien. Después del esfuerzo de Río, donde pasamos casi de no entrenar a entrenar tres horas cada día para ver si llegábamos, hemos conseguido estabilizar el tema y la muñeca va a mejor”, cierra el técnico del español.

“En Río me sentí muy bien, a nivel mental, a nivel físico y a nivel tenístico jugué con lo que tenía en aquel momento a un buen nivel”, recuerda el mallorquín, que tras colgarse el oro en dobles peleó por asegurarse la plata con el argentino Del Potro (perdió) y finalmente por el bronce contra Kei Nishikori, donde se desfondó y también acabó derrotado. “Ahora las cosas parece que van a mejor, que es lo más importante, más que cualquier resultado en este momento. Estoy bien, con ilusión, contento con lo que está pasando”.

En Nueva York, Nadal y otro desafío más en una carrera llena de obstáculos: el de recuperar la confianza en la muñeca y conseguir trasladarla a su derecha, el golpe que le ha dado los títulos más grandes de su inmaculado currículo.