Rober Bodegas y Alberto Casado, Pantomima Full.

Rober Bodegas y Alberto Casado, Pantomima Full. Elba Fernández.

Humor y cultura popular

El método infalible para descubrir si eres un cuñado de libro

Alberto Casado y Rober Bodegas son Pantomima Full, un dúo cómico que estudia los lugares comunes en los que incurre su generación y los explota a golpe de humor. Cultura popular de la que no se escapa nadie en forma de vídeo breve.  

Lorena G. Maldonado

Alberto Casado y Rober Bodegas -cómicos y guionistas de televisión- se conocieron trabajando en Sé lo que hicisteis y se dieron cuenta de que estaban hechos el uno para el otro. Ahora, con Pantomima Full, lo sabemos todos los demás. Se les notan las hechuras del talento y de la gracia cuando hasta los sketches promocionales de su show -el año pasado, en Teatro Alfil- son productos redondos en sí mismos. En un minuto, o menos, son capaces de montar una coña audiovisual pegadiza como el diablo, una radiografía social a caballo entre el colmillo y la ternura, rebosante de cultura popular.

Están estudiando a los cuñados de España, que son especímenes diversos pero intercambiables entre sí, y homenajeándolos con sólo tres pinceladas, tres guiños, tres frases claves. Es hermoso porque todos estamos ahí, presentes en sus imitaciones, acumulando taritas, lugares comunes y gestos pretenciosos, queriendo molar a toda costa.

Es una generación de adolescentes mayores , en el sentido de que muchos no tenemos hijos, seguimos saliendo los fines de semana y cayendo en las mismas tonterías

No hay esnobismo en Pantomima Full: sólo verdades como templos, latiguillos y modas estúpidas de las que todos participamos en menor o mayor medida. Lo mejor es encogerse de hombros, cachondearse de uno mismo y asumir que los vientos sociales nos zarandean. “Representamos perfiles que odiamos, pero muchos somos nosotros mismos, es inevitable”, reconocen Alberto y Rober. “Tratamos esas cositas que nos dan rabia. Hay vídeos más abiertos, más cuñadiles, y otros en los que hablamos de detalles”.

No creen que los perfiles irritantes que relata Pantomima Full sean hijos de España. “Nunca hemos vivido tanto tiempo fuera de aquí como para saberlo, pero intuimos que pasará en todas partes”, sostienen. “Más que una cosa del país es algo generacional. Si funcionan es porque hay mucha gente que lleva el mismo estilo de vida que nosotros, tiene una edad parecida y piensa 'joder, mis colegas son así…'. Siempre hay uno que no para de hablar de afters, otro de lo bien que está el Mercadona y otro de cuánto liga”.

“Tenemos treinta y algo y estamos acostumbrados a que la gente de nuestro alrededor quiera molar. Es una generación de adolescentes mayores , en el sentido de que muchos no tenemos hijos, seguimos saliendo los fines de semana y cayendo en las mismas tonterías”. Su mágico show conjunto volverá después de verano. Mientras, Rober Bodegas anima al personal en solitario con su monólogo en La Chocita del Loro de Gran Vía, alternativamente en viernes o domingo. Aquí los cuñados más prototípicos que nos laten dentro:

1. El canallita

“Éste es un clásico, es de los primeros que grabamos”, cuentan. “Al canallita te lo puedes encontrar cualquier domingo en La Latina. No falla. Cualquier domingo de 'latineo' ves al canallita, con gafas de sol, tomando un gin-tonic en una terracita, es su hábitat natural. Esa cosa de estar on fire desde muy temprano. Nada de irse calentando. El canallita siempre sale de casa ya enfurecido. Es un entusiasta. Le encanta ver a tías pasar, no necesita ni hablar con ellas. Siempre dice que ha visto un 'pai-bon'”.

2. El proyectos

“El proyectos es un clásico de nuestra generación y también de nuestro entorno, del mundo de la televisión. La típica persona que siempre está liada con proyectos que nunca son nada, que nunca concreta qué está haciendo”, bromean. “Hay una necesidad de darse importancia, de decir 'bueno, estoy currando en esto, que a lo mejor no es la polla, pero también estoy preparando mi gran largometraje'. Y luego nunca lo ves. Siempre se tiende a vender la moto, a justificarse a uno mismo”.

3. El fucker

“Es la típica persona que casi disfruta más de contarte que ha ligado que del hecho de ligar”, reflexionan. “Es lo típico de: 'el sábado conocí a dos tías…'. ¡No espera a que le preguntes! Y no estamos hablando de un bicho raro, eh. Todos tenemos a uno o varios colegas que lo primero que hace cuando conoce a una chica es enviar al grupo de whatsapp su foto de Facebook para que todos veamos al pibón con el que está tonteando”.

4. El quedadas

“Es el típico chaval que está aburrido porque sus amigos se han casado o ya son padres y se va quedando sin planes, así que se refugia en cañas con los del curro, o en apuntarse a actividades… y las actividades son lo que menos le interesa, ¿no? Sólo quiere tener la excusa para hacer algo después de la actividad”, sonríen. “Este personaje da ternura. Los amigos le duran lo que dura el cursillo. En nuestro mundo pasa mucho: si un proyecto de tele dura seis meses, pues mira, te tomas unas cañas durante ese tiempo con el grupo que tengas, pero no sigues manteniendo esa quedada. El quedadas, que en realidad está muy solo, siempre necesita iniciar otro cursillo”.

5. El runner

“Yo mismo”, bromea Alberto. “A ver, yo no voy tan flipado, pero es verdad que voy a correr al Retiro y con la misma ropa que sale en el vídeo. No puedo evitarlo”.

6. El vinitos

“Aquí puede que yo”, secunda Rober. “Soy de familia bodeguera y es posible que en algún restaurante me haya puesto un poco tonto hablando de vinos”.

7. El soso

“Antes nos tomamos una caña con el canallita o con el fucker que con el soso”, admiten. “Es un hombre apagado, gris, que se queja por todo, está en el mundo por estar, nunca rema a favor. Si le dices '¿pedimos algo de picar?' te dirá que ya ha cenado en casa, o si le propones tomar otra, te dirá 'como veas'”, explican. “Es un 'me vale todo, me da igual vivir'. Joder, tío, empuja un poco”.

8. El opiniones

“Es esta gente que no asume riesgo en sus opiniones, que todo lo que le gusta o te recomienda es estándar y todo lo que opina ya está contrastado. Nunca te va a sugerir una peli que nadie haya visto o un concierto de un grupo que no conoce ni Dios. Es difícil reprocharle algo. Siempre con Tarantino, con U2, con París, con Roma”, relatan. “Es un hombre que lo tiene ya todo atado. Siempre pide la misma pizza de jamón y champiñones, no sea que si un día se arriesga con otra cosa, le guste menos”.

También está El Bandolera, El Wallapop y El -eo: “Esto último es un tic, una moda. La persona que confía su carisma al -eo. A acabar las palabras con -eo para que molen más. Es mucho de la gente que lleva las tendencias al límite, ¿no? Si se pone de moda remangarse el pantalón, él se lo remanga muchísimo. Y le da caña al cerveceo, al terraceo, al domingueo, aunque sean planes de lo más normal. Nadie te va a decir: ¿mañana Caribeo?”.

Si el humor de Pantomima es generacional, ¿cómo serán estos adorables cuñados dentro de quince años? “El soso se mantendrá. El fucker de palo habrá sentado la cabeza, porque en realidad eso es lo que quiere, echarse una novia. El runner habrá conocido a una chica en una carrera de estas… pero ya se habrá divorciado de ella, se vendrá muy arriba y se apuntará al Iron man. Estas rupturas dolorosas te hacen marcarte distancias todavía mayores”, fabulan. “El canallita te hará gin-tonics brutales pero ya en su casa, ¿no? Y tendrá amigos más jóvenes. Irá reciclando gente, porque sus amigos se habrán dispersado. El opiniones tampoco va a cambiar: su grupo favorito seguirá siendo U2 toda la vida”.