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Viajar en tren es para muchas personas un auténtico placer, siendo un método de transporte muy popular en España y en el resto de Europa, consolidándose como una opción cómoda y sostenible frente al avión o el coche.

Más allá de las líneas de alta velocidad que permiten conectar ciudades situadas a cientos de kilómetros en apenas unas horas, hay trenes que destacan especialmente por la gran longitud que registran, como es el viaje en tren más largo del mundo, que se puede hacer sin coger el avión y que cruza 13 países a lo largo de 21 días.

Hablamos de un recorrido de más de 18.000 kilómetros que une el sur de Portugal con Singapur, en un viaje que permite atravesar dos continentes sin necesidad de visitar ningún aeropuerto.

Para poder disfrutar de esta experiencia, se deben enlazar distintos trenes a lo largo de tres semanas, permitiendo atravesar de esta forma Europa y posteriormente llegar al sudeste asiático. En algunos casos, como en Rusia, cruzar en el Transiberiano supone estar varios días seguidos a bordo.

Es un viaje que exige una gran planificación y flexibilidad, y aunque pueda parecer mucho tiempo subido a un tren, a diferencia de lo que ocurre con otros largos recorridos, en este caso el viajero puede disfrutar de una experiencia muy especial al atravesar constantes cambios de paisaje.

El viaje en tren más largo del mundo

El itinerario del que es el viaje en tren más largo del planeta comienza en Lagos, en el Algarve. Desde el sur de Portugal, en primer lugar, se conecta con Lisboa, para luego pasar a integrarse en la red ferroviaria europea.

En su trayecto, el viajero atraviesa España, Francia y Alemania combinando distintos trenes de alta velocidad y líneas convencionales. Según se va avanzando hacia el este, las velocidades van cambiando y cada tramo se hace más largo.

Uno de los tramos más significativos de todo el viaje se da a bordo del Ferrocarril Transiberiano, un viaje que permite atravesar Rusia y que conecta la capital, Moscú, con Vladivostok, en un recorrido que supera los 9.000 kilómetros de distancia. Por lo tanto, ya solo esta conexión supone pasar varios días de viaje.

No se trata de un viaje que pueda soportar todo el mundo, pero sí que se trata de una experiencia única que no dejará indiferente a todo aquel que decida pasar por ella. Recorrer este trayecto implica pasar por infinidad de variados paisajes y distintos husos horarios, contemplando la espectacular belleza de Siberia.

Una vez alcanzado el extremo oriental de Rusia, el recorrido en tren sigue su curso, en este caso debiendo tomar la ruta en dirección a Mongolia y posteriormente a China, avanzando hacia el sur.

Las conexiones de tren más habituales permiten enlazar a grandes ciudades como Pekín con los países del sudeste asiático, aunque una de las más interesantes es la que unía la ciudad china de Kunming, la capital y ciudad más grande de la provincia de Yunnan, con Vientián, la capital de Laos.

En este sentido, conviene tener en cuenta que hay algunos tramos a lo largo del recorrido en los que la infraestructura no permite hacerlo íntegramente por las vías del ferrocarril, como sucede entre Vietnam y Camboya, donde habrá que acudir a medios por carretera como el autobús para poder seguir con esta experiencia.

Desde ese lugar, el itinerario continúa recorriendo Tailandia y Malasia hasta llegar a Singapur, que en los últimos años ha ido ganando cada vez más popularidad tras los grandes avances y mejoras en sus conexiones ferroviarias.

De Portugal a Singapur en 21 días

Este recorrido en tren supone tener que afrontar más de 18.000 kilómetros subidos a distintos trenes, una experiencia única que no es apta para todo el mundo. Hay quienes pueden cuestionar si realmente se puede realizar este trayecto en 21 días, y la respuesta es afirmativa.

No obstante, hay que tener en cuenta que un viaje de esta envergadura supone viajar con paciencia y siendo puntual, con un tiempo de viaje que será variable en función de cómo se enlacen los trenes y el margen existente entre unas y otras conexiones.

Esto significa que, si se planifica adecuadamente para reducir todo lo posible los tiempos de espera, evitando hacer largas paradas en los posibles destinos, es factible completar el recorrido en los 21 días mencionados.

En cualquier caso, para quienes tengan más tiempo y puedan disfrutar de más tiempo de viaje, siempre será buena idea aprovechar el trayecto para visitar los numerosos lugares que se atravesarán a lo largo del trayecto para hacer una visita y empaparse de otras culturas y entornos impresionantes.

De hecho, es lo más habitual entre quienes se deciden a afrontar esta aventura, alargando del viaje incluso varias semanas o meses más. Además, no hay que olvidar que, aunque la ruta es una posibilidad siguiendo el mapa, no siempre se puede llevar a cabo de la misma forma.

Las situaciones políticas y restricciones temporales que pueda haber pueden llevar a los viajeros a tener que tomar decisiones y adaptar el recorrido sobre la marcha según las conexiones disponibles en cada momento.

También hay que tener en cuenta que es necesario tener varios visados para cruzar todas las fronteras de la ruta. Se trata de un viaje para disfrutar con calma y que requiere de tiempo y organización, pero al mismo tiempo uno de los más bonitos que podemos hacer sin coger un avión.