Chema Soto, en su restaurante situado en Arcade, Concello de Soutomaior, Pontevedra

Chema Soto, en su restaurante situado en Arcade, Concello de Soutomaior, Pontevedra S.P.

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El restaurante a 20 minutos de Vigo con la mejor cocina internacional y una de las mejores vistas a la Ría

A un paso de la playa de Arcade, Chema Soto ha logrado que su restaurante sea uno de los más demandados de la zona gracias a la calidad y unas vistas únicas a la Ría de Vigo

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Un año es mucho tiempo, sino que se lo digan a Chema Soto. Este hostelero gallego abrió su restaurante en Arcade (Soutomaior, Pontevedra) en enero de 2025 y, gracias a la calidad de su cocina y a unas vistas únicas a la Ría de Vigo, ha logrado ya un Solete Repsol de Primavera y consolidarse como uno de los restaurantes de referencia de la comarca: Trece Restobar.

Natural de Viveiro (Lugo), Chema se fue joven de casa para estudiar cocina en Foz (Lugo). Desde entonces, ha trabajado siempre en el sector de la hostelería, ocupando diversos puestos, desde la cocina hasta la gestión y el lanzamiento de franquicias: "Llevo toda la vida trabajando en hostelería, en cadenas de restaurantes, abriendo negocios para otras personas".

Tras trabajar en una marisquería de su pueblo, Chema dio pronto el paso a la cocina de algunos de las más reconocidas marcas de hoteles. "Empecé en el balneario de Mondariz, cuando era Sol Meliá. Estuve ahí dos años, después me hicieron indefinido y me fui para Mallorca con un jefe de cocina que estuvo trabajando conmigo en Sol Meliá", explica a Treintayseis.

En las Baleares, se convirtió con 25 años en jefe de cocina, pero la experiencia no fue la deseada: "Fue mucha presión. Tienes 12-15 personas a tu cargo que te tienen que obedecer cuando eres un niño. Te cambia el carácter. Te pones de mala hostia, no eres tú". Así, dejó los fogones y empezó a trabajar como camarero, primero en Mallorca y luego en el extinto Mare e Monti de Pontevedra.

Chema Soto, dueño de Trece Restobar

Chema Soto, dueño de Trece Restobar S.P.

Pronto abrió una coctelería y dio el paso a trabajar para cadenas de restaurantes. Entre ellos, La Pepita de Vigo, donde empezó como encargado en el local de la calle Oporto para convertirse en uno de los responsables del crecimiento de la marca como franquicia. "En ocho años abrimos 25 locales", asegura Chema, que intentó replicar este éxito con Koa Poke.

Una bendita casualidad

Su idea no era abrir un restaurante propio, pero una casualidad lo acercó de nuevo a la barra y a los fogones. Vive en Vilaboa y un día decidió dar una vuelta con el coche. Acabó en Arcade y encontró el establecimiento con las persianas bajadas. "Llevaba unas semanas cerrado y cuando lo vi me dije: voy a buscar al propietario", recuerda el hostelero, que se enamoró al instante del local y sus atardeceres.

Encontrar al dueño del local no fue tarea fácil. "Fui a una tienda de aceites que hay aquí al lado. Me dijeron que no sabían de quién era el bajo, pero sabían que su coche lo iban a arreglar a un taller de Soutomaior", relata. Chema le preguntó al contacto, que no sabía ni tenía el contacto de la propietaria del bajo. Ahora bien, les dejó sus datos "por si acaso aparecía".

"Una semana después me llamó", asegura el dueño de Trece Gastrobar. Las anteriores propietarias aún estaban recogiendo su material, cuando Chema adquirió el local y comenzó a divisar su futura propuesta gastronómica: "Quería hacer algo diferente, comida internacional, para una zona que era tan tradicional".

Un año de éxito en Arcade (sin ostras)

Entre las casualidades que han llevado al éxito de Trece Restobar está, sin duda, su cocinero. "Tengo un equipazo, tengo un jefe de cocina que es un maldito profesional, Daniel Arjones. (...) Gracias a él es la carta que tengo", afirma Chema, que pone en valor el trabajo de su chef, responsable de la alta calidad de los platos que ofrecen a sus clientes.

El objetivo de Trece Restobar es "ampliar la referencia culinaria a la gente de la zona". Por esta razón, su carta está compuesta por "platos de todas las partes del mundo" y decidieron no ofrecer marisco. "Un restaurante que no vende ostras en Arcade es como: Caray, ¿por qué hacen esto?", recuerda Chema sobre el desconcierto de algunos clientes al no observar el plato por excelencia de la zona.

La carta de Trece Restobar es abierta. Chema y Dani van incorporando nuevos platos y eliminando otros, según demanda y su creatividad. Sus elaboraciones destacan por su calidad y por el uso de productos de proximidad: "No es comida fusión con elaboraciones de gelificaciones y cosas así. No. Son salsas caseras, producto fresco de proveedores locales y para todos los públicos".

El local también destaca por su decoración, aunque fue la comida lo que más llamó la atención del jurado de la Guía Repsol. Hace un par de meses, Trece Restobar recibió el Solete Repsol de Primavera y, según explica Chema, probaron su Pad Thai de fideos indoneses: "Fue una sugerencia del día que tuvimos un fin de semana y gustó tanto que se quedó en la carta".

El abanico ibérico de spetzel con puré de boniato es otra de las delicias más demandadas en este restaurante de Arcade, que también destaca por su oferta de comida latinoamericana y asiática. "Todo es creatividad en estado puro", añade Chema, que también presume de la decoración del establecimiento, inspirada en diversas obras de arte.

Así, con poco más de un año de trayectoria, Trece Restobar se ha convertido en toda una referencia gastronómica de la Ría de Vigo. El Solete Repsol ha supuesto todo un empujón al proyecto de Chema, pese a que en un primer momento eliminó el correo en el que le anunciaban su distinción: "Me mandaron un correo y cuando leí pensé: otra empresa que me quiere hacer cambiar de compañía".

"No lo esperaba", admite el hostelero de Viveiro, afincado en Vilaboa. Ahora de cara al verano reforzará su oferta, con dos terrazas y una coctelería a un paso de la playa con una de las mejores vistas de la Ría de Vigo, así como una sala reservada para eventos especiales. "Vamos a hacer este año cócteles de autor, entonces es como un plus de calidad a la zona", concluye Chema.