Perera, Roca Rey y David de Miranda salen a hombros en Huelva.

Perera, Roca Rey y David de Miranda salen a hombros en Huelva. Salvador López Medina

Con la colaboración de

Toros

Perera indulta en Huelva entre el alegato de bragueta y maestría de David de Miranda y Roca Rey

Se colgó el cartel de 'No hay billetes' y los tres toreros salieron a hombros.

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Un indulto, nueve orejas y los tres toreros a hombros saliendo por la puerta grande de La Merced con el cartel de 'No hay billetes' colgado.

Ese podría ser el resumen de la cuarta tarde de las Colombinas que más de uno mantendrá en su memoria durante años, pero hubo mucho más.

Hubo emoción, con una exigente corrida de Juan Pedro Domecq, toreo clásico de Miguel Ángel Perera y un duelo de bragueta y maestría entre Roca Rey y David de Miranda.

Abrió plaza el buen 'Onírico' que en breve emprenderá el camino hacia 'Lo Álvaro' para recibir la jubilación que merece entre vacas.

Su calidad fue indiscutible desde que el extremeño se abrió de capa, pero la escasa pelea en el caballo y cómo se defendió en algunos muletazos hicieron que el presidente tardara en sacar el pañuelo.

Pero el matador sí quería indultarlo porque también hizo mucho por el animal desde que lo recibió con la capa y le intercaló un vistoso quite por tafalleras, caleserinas y gaoneras antes de brindar al público.

Miguel Ángel Perera torea de rodillas en Huelva.

Miguel Ángel Perera torea de rodillas en Huelva. Salvador López Medina

Tras más de 20 años de alternativa, Perera lo esperó en los medios con las rodillas en tierra, acompañándolo en cada muletazo a un toro que siempre acudió a la muleta con franqueza y humillación.

El extremeño puso el temple, experiencia y ese arrimón final que precedió a una petición de indulto que contagió a toda la plaza en pocos minutos.

Pero como fue el primero, en lugar de pasear dos orejas tuvo que portar dos matas de romero. Con el cuarto, tras un brillante tercio de banderillas de Duarte y Vicente Herrera, Perera construyó su faena con un temple exquisito, pero al animal le faltó emoción.

La tarde no pudo empezar mejor, pero es que el nivel ya no bajó. Roca Rey volvió a demostrar porque es el rey de la taquilla y David de Miranda, el buen momento que atraviesa para tocar las teclas precisas de todos los toros a sus diez años de alternativa.

Sobre todo por cómo entendió al complicado tercero, que acabó entregado y asustado al mismo tiempo ante la ley del de Trigueros.

Por lo civil y lo criminal, le cortó las dos orejas a ese precioso ejemplar de pelo sardo, que puso en apuros al picador Rafael Carbonell al caer delante del animal y hacerle el propio David un quite providencial.

David de Miranda con la taleguilla metida entre los pitones en Huelva.

David de Miranda con la taleguilla metida entre los pitones en Huelva. Salvador López Medina

Justo después firmó un ajustadísimo quite sin mover una zapatilla para arrancar la faena de rodillas entendiendo perfectamente al toro con más genio que bravura, llevándolo siempre tapado y por abajo hasta llegar a someterlo hasta el final porque sabía que tenía que montarse encima.

El arrimón final fue de órdago ante un animal que quiso dejar la pelea cuando se vio podido y casi con las orejas cortadas.

Con el sexto no bajó el pistón. Con una seguridad arrolladora y con la cabeza muy fría, el quite por tafalleras fue de infarto y el inicio de faena, tras brindar a Vicente Amigo, pura emoción, enganchándolo desde el hocico y llevándolo largo hasta detrás de la cadera, pero ya el animal no quiso entregarse más.

David sí, echando toda la carne en el asador para terminar metido entre los pitones con la plaza en pie tras recibir una voltereta cuando el toro le pisó la muleta y sin mirarse volvió a la cara del animal.

Y en cuestión de bragueta, Roca Rey no se quedó atrás. Recibió a su primero con un buen recibo con la capa y supo tapar la falta de continuidad del animal con su técnica y con toques autoritarios. Lo que más llegó al tendido, sin duda, fue ese arrimón final marca de la casa.

Al quinto, con más calidad y nobleza, su banderillero 'Viruta' levantó al tendido con dos magníficos pares de banderillas. También le pegó muy buenos capotazos al anterior.

Roca Rey se pega un arrimón en Huelva.

Roca Rey se pega un arrimón en Huelva. Salvador López Medina

Y ya el peruano volvió a imponer su ley, primero por estatuarios y después bajándole la mano en tandas muy largas y profundas hasta que la faena rompió al natural y acabar de nuevo metido entre los pitones con pases cambiados circulares por la espalda con un valor sin alharacas.

Sonó un aviso, pero la estocada hasta la gamuza precedió el doble trofeo, incluso con petición de rabo, en otra tarde difícil de olvidar porque fue de las que hacen afición.