Ciudad de la Justicia de Las Palmas de Gran Canaria. Foto: EFE

Ciudad de la Justicia de Las Palmas de Gran Canaria. Foto: EFE

Sucesos

Maltratan y abusan sexualmente de sus hijas durante 8 años: condenado un matrimonio en Canarias

Sus padres, adoptivos, las obligaban a dormir en el suelo de la cocina, a ducharse en el jardín o a hacer sus necesidades en un cubo.

Un matrimonio de Gran Canaria ha sido condenado por abusar sexualmente y maltratar a sus propias hijas adoptadas. Las penas impuestas han sido de seis años de prisión y el pago de 11.000 euros en concepto de responsabilidad civil para el varón, y 18 meses de cárcel y 5.000 euros en concepto de indemnización en el caso de la mujer.

Los hechos -según cuenta el diario Canarias7- se produjeron de forma reiterada entre los años 2005 y 2013 en la localidad de El Carrizal y posteriormente en la de Teror.

Durante aquellos maltratos" las obligaban a dormir en colchonetas en el suelo de la cocina junto con animales domésticos, en el suelo sin colchón, a asearse diariamente con agua fría en el jardín, a hacer su necesidades en un cubo, así como a lavar su ropa a mano, llegando a golpearlas en repetidas ocasiones o dejarles sin comer", describe la resolución emitida.

Sobre los abusos del hombre, también relata que "besaba en la boca y realizaba diversos tocamientos por nalga, vagina y clítoris a sus hijas menores" para satisfacer sus necesidades sexuales.

Otros de los hechos que se han probado son, por ejemplo, que "las castigaban con dormir en el suelo o con la bisabuela que se hacía pis en la cama", que "se aseaban en el jardín y hacían pis en un cubo y, si era caca, en una bolsa de plástico que ponían en el mismo" o que "la madre pegaba dándoles bofetones, les pegaba con la chola, les partió la nariz a ella y a su hermana, llegando a sangrar por la nariz".

Durante el juicio, los padres adoptivos alegaron que las niñas padecían el síndrome alcohólico fetal, sin quedar acredito ante el tribunal, quien consideró sinceros los relatos de las niñas.

Los maltratos continuados y los abusos generaron en las menores sintomatología depresiva y desajustes personales, compatibles con los hechos ocurridos.