Ilustración generada con IA de las distintas herramientas usadas en el Laboratorio de IA aplicada del Máster de Periodismo de EL ESPAÑOL.
Cubrir la guerra de Ormuz con ayuda de la IA es la diferencia: así se entrenan los alumnos de EL ESPAÑOL
Estas nuevas herramientas de la Inteligencia Artificial dejan de ser un apoyo para convertirse en parte estructural de los flujos de trabajo en una redacción moderna y actual.
Segunda de las tres entregas del responsable del Laboratorio de IA del Máster de Periodismo de EL ESPAÑOL y la Universidad Camilo José Cela, cuya nueva edición reforzará esta formación especializada.
El estrecho de Ormuz ha vuelto a situarse en el centro del tablero internacional después de que se desatase el conflicto armado entre Estados Unidos e Irán, llevando a la interrupción del tráfico marítimo de una de las rutas comerciales más importantes del mundo.
En este tipo de coberturas informativas, el principal riesgo no es quedarse corto, sino precipitarse. La mezcla de fuentes oficiales, filtraciones interesadas, análisis de think tanks y ruido en redes sociales genera un ecosistema donde el error puede amplificarse con rapidez.
Gestionar desde una redacción como la de EL ESPAÑOL un escenario así implica coordinar múltiples capas: Internacional sigue los movimientos diplomáticos, Economía mide el impacto en mercados, Defensa analiza capacidades militares y Energía evalúa las implicaciones logísticas.
La presión informativa es constante y obliga a combinar velocidad con un escrutinio extremo de cada dato que entra en la redacción.
Con esa lógica trabajan hoy equipos que siguen en tiempo real la escalada en torno a Irán y el estrecho de Ormuz, un enclave por el que transita cerca del 20% del petróleo mundial y cuya estabilidad condiciona tanto la geopolítica como los mercados energéticos.
Herramientas de IA imprescindibles
Y es precisamente ahí donde la inteligencia artificial empieza a marcar enormes diferencias entre las buenas y fiables coberturas y aquellas que se han quedado anquilosadas en el pasado.
Hoy en día, las herramientas de inteligencia artificial ya no son un apoyo puntual, sino que se han convertido en parte estructural del flujo de trabajo. No sólo sirven para buscar o resumir, sino para coordinar equipos, cruzar fuentes, detectar anomalías y traducir en minutos un escenario técnico-militar en información comprensible para el lector.
El Laboratorio de Inteligencia Artificial aplicada al Periodismo, una iniciativa pionera impulsada por el director del Máster de Periodismo de EL ESPAÑOL y la Universidad Camilo José Cela, Miguel Ángel Mellado, incorpora simulaciones de situaciones como ésta para que los alumnos puedan adentrarse en el uso de la IA en contextos reales de máxima urgencia.
La Inteligencia Artificial aplicada al Periodismo, junto con el uso profesional de las redes sociales, ocupan el módulo 2 de este máster, con alrededor de 50 horas específicas en el campus universitario del Paseo de la Castellana, en Madrid.
El siguiente ejercicio recrea cómo podría organizarse la cobertura de una crisis en el estrecho de Ormuz tras una escalada militar entre Irán y las fuerzas occidentales. No es una crónica real, sino una simulación diseñada para entrenar decisiones editoriales en un entorno de alta incertidumbre, donde cada titular puede tener impacto económico y político inmediato.
Empiezan las hostilidades
Son las 6:40 de la mañana y los sistemas de alertas ya han saltado: una explosión reportada por medios iraníes, un aviso de seguridad marítima británico, un tuit de un analista militar con imágenes satelitales y una subida brusca del precio del Brent en mercados asiáticos.
En la mesa de Internacional, plataformas como Dataminr y Factal permiten detectar patrones antes de que se conviertan en noticia consolidada. No ofrecen certezas, pero sí señales tempranas: concentraciones de menciones, geolocalización de vídeos, cambios en el lenguaje de cuentas oficiales.
Esa capa inicial no se publica, pero orienta dónde mirar y permite ir construyendo una base documental de la que obtener noticias posteriormente.
Al mismo tiempo, un redactor abre AlphaSense y Perplexity para rastrear en tiempo real informes de bancos de inversión, notas de analistas y documentos regulatorios que empiezan a circular. En cuestión de minutos, la redacción tiene una primera fotografía de cómo están interpretando los mercados el posible bloqueo del estrecho.
Verificar en un entorno hostil
A media mañana empiezan a circular vídeos de supuestos ataques a petroleros. La presión por publicar es alta, pero el margen de error es mínimo.
El equipo recurre a Sentinel Hub para contrastar imágenes satelitales recientes con archivos históricos de la zona. No se trata de confirmar un ataque de forma inmediata, sino de descartar incoherencias: posiciones imposibles, condiciones meteorológicas que no encajan, sombras que no corresponden.
Un policía hutí maneja una ametralladora montada en un vehículo patrulla en el lugar de una manifestación en solidaridad con Irán, mientras continúa el conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán.
En paralelo, otro redactor ha comenzado a automatizar la información de herramientas como MarineTraffic con N8N y Make, junto con Gemini o Claude, para seguir en tiempo real el tráfico marítimo en el estrecho y recibir alertas en caso de que algún barco desaparezca del mapa. Si un petrolero supuestamente atacado sigue emitiendo señal AIS sin alteraciones, la historia cambia. Si desaparece del radar, la pregunta es otra.
Para el contenido audiovisual, Trint facilita la transcripción automática de declaraciones oficiales en farsi, árabe o inglés, permitiendo detectar matices o contradicciones entre portavoces en cuestión de minutos. El equipo de mesa de actualidad puede producir las noticias de última hora y el seguimiento de las intervenciones oficiales prácticamente en tiempo real, sin barreras idiomáticas.
Seguir el dinero y el petróleo
Mientras tanto, en la sección de Economía, el foco está en entender el impacto real de la crisis.
Plataformas como Kpler permiten monitorizar flujos de petróleo en tiempo casi real: rutas de buques, volúmenes estimados, desviaciones logísticas. Esa información puede cargarse en NotebookLM y, a través de un asistente personalizado de Gemini, obtener diferentes extractos informativos según vaya evolucionando la situación.
Asimismo, esos datos se integran rápidamente en visualizaciones con Datawrapper, que permiten explicar al lector en qué medida una interrupción afectaría al suministro global o a los precios en Europa. Todo el trabajo previo de limpieza y manipulación de esos datos también se delega en herramientas como Claude, mientras el redactor sigue atento al devenir de los acontecimientos.
Varios buques navegan este lunes a través del estrecho de Ormuz. Reuters
De este modo, los modelos de IA ayudan a cruzar variables que antes requerían horas de análisis manual: evolución histórica de precios, correlación con conflictos previos, impacto en divisas. El resultado no es una predicción cerrada, sino un marco más sólido para interpretar lo que está ocurriendo.
Más allá del minuto a minuto
Cuando la urgencia baja ligeramente, la redacción cambia de marcha. Los redactores de Internacional recuperan antecedentes: crisis anteriores en el estrecho, episodios de tensión con Irán, respuestas internacionales. Gracias a herramientas de IA pueden revisar años de cobertura, informes estratégicos y documentos desclasificados en cuestión de minutos, identificando patrones que se repiten y errores que no deberían repetirse.
En paralelo, se construyen piezas de mayor profundidad: análisis sobre la dependencia energética europea, entrevistas con expertos en seguridad marítima, explicadores sobre el funcionamiento del estrecho y su relevancia geopolítica. Todo ello, complementado con datos e información obtenidas con búsquedas en profundidad con Gemini o Perplexity.
Al final del día, en una cobertura como la del estrecho de Ormuz, la tecnología actúa como un sistema nervioso que conecta señales dispersas, pero el cerebro sigue estando en la redacción. Detectar qué importa, separar información de propaganda, evitar alarmismos y traducir complejidad en claridad siguen siendo tareas humanas