Enedino Jiménez (84), usuario del servicio de Teleasistencia de ILUNION.
Enedino Jiménez, 84 años, sobre la soledad no deseada: "La teleasistencia es mi ángel de la guarda"
Más de dos millones de mayores viven solos en España. El servicio de Teleasistencia de ILUNION combina tecnología avanzada con empatía para ofrecer un acompañamiento constante que aporta tranquilidad a usuarios y a sus familias.
En España hay más de 9,5 millones de personas que superan los 65 años. De ellos, unos dos millones viven solos en casa, según el INE. La tendencia, además, está en aumento. Y eso señala la importancia de tener mecanismos que actúen en caso de necesidad ante cualquier eventualidad en el día a día de esta población.
El servicio de Teleasistencia de ILUNION se encarga de atender estas situaciones: actúa cuando hay algún problema de salud, una emergencia, o algo tan sencillo como recordar una medicación o una cita médica. Es práctico y útil, pero también -y he ahí el valor añadido- una manera de transmitir compañía al usuario: con este sistema, nunca está realmente solo ni desatendido.
Enedino Jiménez, 84 años, sobre la soledad no deseada: "La teleasistencia es mi ángel de la guarda"
“Junior”, “ilusión”… a Enedino Jiménez le cuesta atinar con la pronunciación correcta de ILUNION. No debe extrañarnos: su relación con el servicio de Teleasistencia de la compañía viene de largo y, para él, quien está al otro lado del teléfono no es una empresa, sino sus “ángeles de la guarda”. Con nombres y apellidos.
Enedino es así, una persona dicharachera, expresiva, con una memoria rebosante de anécdotas y de vivencias que narra de tal manera que el tiempo a su lado pasa volando. Pero, aun con una vitalidad extraordinaria para sus 84 años, personas como él también necesitan este apoyo.
Sus hijas están muy atentas y se desviven por él. Sin embargo, los horarios laborales y las obligaciones diarias son las que son, y hay momentos en los que, inevitablemente, su padre se tiene que quedar solo. Ahí es cuando este recurso resulta especialmente valioso: acompaña al mayor y la familia puede estar tranquila.
Enedino, junto a su hija Marimar.
“No es solo el buenos días”
Su camino junto a ILUNION comenzó en 2011. En ese momento, Enedino vivía solo en un pueblo extremeño, sin familiares cercanos.
Su vinculación a la teleasistencia le servía entonces para recordarle su medicación. Pero sea por su carácter abierto o por no tener familia a mano, “él agradecía mucho la compañía de ese ratito”, recuerda Claudia Valls, una de las operadoras del servicio que más trato tiene con él.
Claudia Valls, operadora del servicio de Teleasistencia de ILUNION.
“No era solo el buenos días”, cuenta Claudia. “Empezaba a contarnos sus cosas y nosotras le preguntábamos también, sabiendo que le venía bien hablar un poquito al estar solo allí en el pueblo. Eso fue cambiando también su manera de vernos, y la relación se fue haciendo más cercana”.
‘El pacto del cariño’
Quince años después, y ya con Enedino en Móstoles, donde también residen sus hijas, es difícil para todos concebir sus rutinas sin esas llamadas diarias. Confirman que todo está bien o simplemente sirven para contar algo, que de eso Enedino siempre tiene material en la recámara.
La razón de ser del servicio de Teleasistencia de ILUNION es velar por el estado de salud y el bienestar de los usuarios; eso es innegociable.
Una operadora de Teleasistencia de ILUNION conversa con un usuario.
Pero el verdadero valor del servicio va más allá de su función asistencial. En cada llamada se construye una relación de confianza que convierte la tecnología en presencia, escucha y apoyo cotidiano. Es el Pacto del Cariño de ILUNION: un modelo de atención propio que une profesionalidad y calidad humana para acompañar a cada persona, respetar su autonomía y ofrecer tranquilidad a sus familias, las 24 horas del día.
Es importante resaltar esto, porque Enedino cuenta con la proximidad de sus hijas, pero no es así para todos los usuarios.
El problema de la soledad no deseada -una “pandemia silenciosa”, a juicio de muchos- agrava la situación y, por eso, tener quien responde a cualquier hora cualquier día proporciona una confianza y una autonomía inestimables.
Empatía y saber escuchar
Ese pacto del cariño hace que la voz que Enedino escucha no sea la de alguien anónimo. Y nuevamente su memoria nos sorprende: es capaz de enumerar, uno a uno, los nombres de todos los “ángeles de la guarda” que están pendientes de “el chico más guapo de Móstoles”, como desvela que le llaman.
Y si se deja alguno, a lo largo de la mañana que pasamos con él es capaz de hacer un alto en cualquier tema para subsanar el lapsus, disculpas mediante, para no dejarse a nadie atrás.
Hoy, al otro lado de la línea responde Claudia. Asistir a la conversación es entrañable y conmovedor: de verdad parece un abuelo hablando con su nieta.
Claudia, durante la conversación telefónica con Enedino.
La profesionalidad de Claudia y todos sus compañeros es minuciosa. Hay una realidad objetiva a la que deben atender: cuál es el motivo de la comunicación, si el usuario está bien, si se toma la medicación, si está localizado donde debe…
Esto es muy importante para usuarios tan activos como Enedino, que ni siquiera necesitan recurrir al teléfono. Un reloj inteligente proporcionado por la compañía hace todo más sencillo, permite localizarlo e incluso monitorizar sus constantes vitales. Es una información que, de alterarse, alerta a sus hijas a través de una aplicación en el móvil, y a las operadoras del servicio en tiempo real.
Fluyen las palabras, y la conversación entre Claudia y Enedino se maneja en un tono amable y cálido. Se comprueba que todo esté correcto, pero la sensibilidad y el saber escuchar están por delante. Es un matiz clave, no se trata solo de oír, sino eso, de escuchar, de conectar con el usuario: “Muchas veces solo con hablar un poquito ya se sienten acompañados y se sienten bien para todo el día. Entonces no cuesta nada hacerlo”, comenta esta profesional.
Alcanzar este grado de confianza es ventajoso porque también sirve para anticipar problemas. Solo con el tono o el estado de ánimo, relata Claudia, se puede prever si un usuario puede tener algún signo de “deterioro cognitivo”, por ejemplo: “Entonces solemos estar más pendientes para realmente saber si está pasando algo diferente que no teníamos anotado o no, y poder tener un seguimiento más intenso”.
Tecnología que lo cambia todo
Reloj inteligente con el que Enedino se comunica con el servicio de Teleasistencia de ILUNION.
Hablar a través del reloj puede parecer muy futurista, pero ya es una opción plenamente cotidiana. La tecnología ha marcado un antes y un después en este campo dentro y fuera de casa, como explica Cristina Merchán, supervisora del servicio de Teleasistencia de ILUNION: “Cuando empecé, solo había un dispositivo que se conectaba a la línea telefónica fija de las casas y se escuchaba mediante un manos libres”.
Ahora, la posibilidad de usar sensores de todo tipo o de mecanismos de teleasistencia como el reloj de Enedino han llevado estos servicios a otro nivel. La atención es más precisa, más personalizada y, además, contribuye a una mayor autonomía para los usuarios.
Aunque Enedino es muy comunicativo y presume de “no haber discutido nunca con nadie”, no todos los usuarios se muestran así. Como señala Cristina, “hay quien solicita un seguimiento diario, otros cada 15 días, e incluso quienes no quieren que les llamemos y solo tienen el dispositivo para que sean ellos los que contacten”. Da igual: aun sin palabras de por medio, el 'pacto del cariño' sigue plenamente vigente.
'Enedino Jiménez, 84 años, sobre la soledad no deseada: "La teleasistencia es mi ángel de la guarda"' es un contenido elaborado por Marcas Ñ, la sección de Branded Content de EL ESPAÑOL, en colaboración con ILUNION.