Imagen de la bancada del Gobierno tras la intervención de Pedro Sánchez en el Congreso el pasado 3 de septiembre, con Margarita Robles sentada y sin aplaudir.

Imagen de la bancada del Gobierno tras la intervención de Pedro Sánchez en el Congreso el pasado 3 de septiembre, con Margarita Robles sentada y sin aplaudir. Atlas

España CRISIS EN CEUTA

Sánchez engañó al Congreso al omitir la invasión naval en Ceuta y no desclasificar ningún informe que la mencionara

El presidente anunció el 3 de septiembre que había ordenado "publicar todos los informes" del caso: "Absoluta transparencia para que se sepa la verdad".

Mandos del CIFAS, del Estado Mayor y del DSN señalan que un episodio de esta naturaleza debería haberse hecho público junto al resto de informes.

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Pedro Sánchez ocultó al Congreso y en el dosier desclasificado la incursión de una fragata y patrulleras marroquíes en aguas de Ceuta durante el asalto migratorio.

El presidente del Gobierno reconoció el incidente naval en los corrillos del Palacio Real tras haber defendido públicamente que Rabat no tuvo implicación en la crisis.

Mandos militares del CIFAS y del DSN denuncian una desclasificación selectiva de documentos para proteger el relato oficial sobre la actuación de Marruecos.

La tensión en el mar cesó tras el despliegue de la Armada española y gestiones de alto nivel desde el Ministerio de Defensa.

La documentación desclasificada por el Gobierno sobre la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta los días 30 y 31 de julio omitió la incursión de una fragata de la Marina Real marroquí y de varias patrulleras en aguas de la ciudad autónoma.

Pedro Sánchez escondió en un cajón los documentos relativos a esa invasión naval mientras se producía el asalto terrestre.

El presidente engañó por tanto al Congreso de los Diputados cuando el pasado 3 de septiembre proclamó desde la tribuna: "El Gobierno, señorías, no tiene nada que ocultar en este asunto; tanto es así que he dado orden de publicar un dosier con todos los informes, todos, para que los medios de comunicación y la ciudadanía puedan examinarlos por sí mismos. Por tanto, absoluta transparencia y publicidad de todos los documentos para que se sepa exactamente la verdad sobre esta cuestión".

Ese día, la ministra de Defensa, Margarita Robles, fue la única que no se levantó a aplaudir al líder del Ejecutivo tras su intervención.

El episodio de la invasión marítima lo confirmó este lunes el propio Sánchez durante la recepción en el Palacio Real por el Día de la Fiesta Nacional. Lo admitió en los corrillos, en la víspera de que los Reyes inicien este martes su visita a Ceuta y Melilla.

El lance ahora revelado no figuró en ninguno de los 40 papeles de información reservada que el Ejecutivo sacó a la luz el mes pasado, pese a que mandos militares consultados por EL ESPAÑOL sostienen que de un incidente así tiene que haber constancia "necesariamente".

Es más, consideran significativo y "deliberado" que esa documentación se sustrajera a la opinión pública, en un momento en el que una información de esas características destrozaba el discurso oficial de que Marruecos no tuvo nada que ver con la invasión de Ceuta.

"A día de hoy nadie ha aportado pruebas al Gobierno que permitan concluir que esta entrada masiva en la ciudad española de Ceuta fuera diseñada o ejecutada por las autoridades marroquíes", dijo también Sánchez aquel jueves 3 de septiembre en el Parlamento.

"Si existieran esas pruebas sólidas", añadió, el Gobierno actuaría "con total contundencia". "A día de hoy no es el caso", insistió.

Un mando del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) cuya labor se centra en Ceuta y Melilla revela a EL ESPAÑOL que no es casual ese silencio sobre la incursión de la fragata marroquí.

Sostiene que este episodio es un elemento más que indica que la monarquía alauí conocía lo que iba a ocurrir en Ceuta.

Las fuentes consultadas en las Fuerzas Armadas señalan que el Ejecutivo seleccionó los documentos cuya publicación resultaba menos lesiva para su relato. "Solo desclasificaron lo que les era menos perjudicial", sostiene desde el CIFAS.

La interpretación de estos responsables militares apunta a una desclasificación selectiva.

Así lo entienden también responsables del Departamento de Seguridad Nacional (DSN) consultados por este periódico.

En el DSN, dependiente de Moncloa, describen como "gravísimos" los hechos confirmados por el presidente del Gobierno este lunes.

A su juicio, ningún informe debía haberse desclasificado, porque supone un riesgo a nivel de inteligencia, pero una vez publicados, dejar al margen la incursión de la Marina marroquí supone la ocultación evidente de un hecho clave.

Estas mismas fuentes del DSN ven cada vez más difícil mantener la defensa que de Marruecos hace el Gobierno español.

Informes de varios organismos

Según estos mandos, tanto la Armada, como el Regimiento de Guerra Electrónica 31, como el CIFAS, y la Guardia Civil, y posiblemente también los servicios de inteligencia, han elaborado informes sobre la entrada en aguas españolas de los buques marroquíes.

En las Fuerzas Armadas señalan que la entrada de esos barcos de guerra no fue accidental, sino una vulneración intencionada de la que hay pocos precedentes.

Ahora sabemos que esas incursiones navales marroquíes se prolongaron durante los primeros días de agosto, en un contexto de fuerte tensión que estuvo a punto de provocar una colisión entre buques militares de ambos países.

La Marina marroquí cesó su actitud solo tras el despliegue de la Armada española en la zona y la gestión de alto nivel del Ministerio de Defensa.

En sus explicaciones ayer en el Palacio Real, Sánchez se limitó a decir que aquellos días fueron "muy intensos y muy difíciles", y que hubo interlocución a alto nivel entre las fuerzas armadas de ambos países.

"Somos vecinos geográficos y evidentemente fueron días muy intensos y muy difíciles, pero la interlocución fue muy fluida y afortunadamente, no ha vuelto a pasar nada parecido", dijo, restándole importancia.

Sin embargo, un responsable del Estado Mayor de la Defensa (EMAD) considera que este incidente en los días del asalto de Ceuta es un episodio fundamental, porque los buques de guerra marroquíes navegaban "siguiendo órdenes".

Todas las fuentes consultadas entre los mandos de las Fuerzas Armadas coinciden, además, en que un hecho como el reconocido ahora por el presidente del Gobierno tiene capacidad suficiente por sí mismo para cambiar el prisma sobre la autoría intelectual de la entrada masiva en Ceuta.

Sin embargo, en su comparecencia en el Congreso para informar sobre el asalto, Sánchez echó balones fuera ("el asunto es complejo y poliédrico", "aquí no se puede vivir de eslóganes y titulares simples") y sólo dedicó palabras de comprensión a Marruecos: "Durante diez horas centrales" del día 30, "la Gendarmería marroquí permitió el cruce de la frontera", pero en los días posteriores, "la controló de forma eficaz".

Incluso involucró a organismos internacionales para exculpar a Rabat: "Ninguna de estas instituciones, tampoco el servicio diplomático, ni la Comisión Europea, ni ningún organismo internacional, ha entregado al Gobierno de España evidencias sólidas de que Marruecos planificara o ejecutara el episodio. Ninguna".

Quizás porque ninguna sabía lo que sí sabía Sánchez: que una fragata y varias patrulleras marroquíes habían invadido aguas de Ceuta al mismo tiempo que decenas de miles de personas invadían la ciudad.