Ana Ramosa (@anaramosaa)-

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Sociedad

Ana, una joven de 25 años: "Me independicé hace 2 años, pero he vuelto a casa de mis padres aunque trabajo y cobro"

Ana es una 'joven boomerang', los que regresan a casa de sus padres tras haber logrado independizarse.

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Las claves

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Ana, de 25 años, tuvo que regresar a casa de sus padres tras independizarse, pese a tener trabajo y salario estable.

El fenómeno de la 'emancipación boomerang' afecta a muchos jóvenes en España por los altos precios de vivienda y bajos salarios.

En grandes ciudades, un joven debe destinar más del 80% de su sueldo al alquiler, muy por encima del nivel recomendado.

La escasez de vivienda pública y la dificultad de ahorrar hacen que muchos jóvenes dependan de la familia para poder emanciparse.

Independizarse, encontrar un empleo y poder asumir los gastos del día a día ha sido durante décadas uno de los principales símbolos de la llegada de la edad adulta. Sin embargo, para muchos jóvenes en España, conseguirlo no garantiza poder mantener esa independencia.

El elevado precio de la vivienda y unos salarios que no crecen al mismo ritmo están obligando a algunos a regresar al hogar familiar después de haber dado el paso.

Es el caso de Ana (@anaramosaa), una joven de 25 años que se independizó hace dos años y que ahora ha tenido que volver a casa de sus padres pese a tener trabajo y cobrar todos los meses.

Su experiencia refleja un fenómeno conocido como 'emancipación boomerang', por el que jóvenes que abandonaron el hogar familiar terminan regresando ante la dificultad de sostener económicamente su nueva vida.

"Tengo trabajo, cobro todos los meses y aun así he tenido que volver a casa de mis padres", explica Ana. Cuando decidió independizarse, pensaba que estaba dando un paso lógico en su vida. "Pensé que trabajar, pagar un alquiler y mantenerme sola era ser adulta. Pero nadie te explica lo difícil que es mantenerlo".

Los jóvenes y el problema de la vivienda

El acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales obstáculos para los jóvenes españoles. El problema surge de la combinación de un mercado laboral con salarios de entrada ajustados y un mercado inmobiliario especialmente tensionado en las grandes ciudades.

El Consejo de la Juventud de España (CJE) ha señalado que un joven medio tendría que destinar más del 80% o 90% de su salario neto para alquilar una vivienda en solitario, muy por encima del 30% que suele considerarse un nivel de esfuerzo asumible.

Comprar tampoco resulta sencillo. A la dificultad de encontrar una vivienda a un precio accesible se suma la necesidad de disponer de un ahorro importante: alrededor de un 20% del precio como entrada y otro 10% para afrontar impuestos y gastos.

Para muchos jóvenes con salarios ajustados, reunir decenas de miles de euros resulta prácticamente imposible sin ayuda familiar. A ello se añade la escasez de vivienda pública.

España cuenta con un parque de vivienda social inferior del 3% del total, frente a una media europea cercana al 9%, dejando a buena parte de los jóvenes a merced de los precios del mercado privado.

Por ello, el regreso al hogar familiar puede producirse por diferentes motivos: pérdida o precarización del empleo, aumentos del alquiler, rupturas de pareja o, simplemente, la necesidad de ahorrar para afrontar la compra de una vivienda.

En el caso de Ana, volver a casa de sus padres también supone replantearse sus próximos años. "Los alquileres no dejan de subir, los sueldos no llegan y poco a poco te acostumbras a vivir haciendo números, a renunciar a cosas, a sobrevivir en lugar de vivir", cuenta.

Durante un tiempo interpretó el regreso como un fracaso. Ahora, sin embargo, tiene otra perspectiva: "Creo que estamos intentando construir una vida en un momento en el que cada vez es más difícil hacerlo solos".

Su objetivo sigue siendo el mismo: conseguir una vivienda propia. "Vuelvo con experiencia y con un objetivo, poder comprarme algún día mi propia vivienda", afirma.

Su historia refleja una realidad cada vez más visible: en España, independizarse no siempre supone un camino de una sola dirección. Para algunos jóvenes, volver al hogar familiar se convierte en una pausa obligada para poder intentar, más adelante, recuperar una independencia que nunca dejaron de buscar.