Pilar Molina, profesora española en Noruega.

Pilar Molina, profesora española en Noruega. Foto cedida

Sociedad

Pilar, profesora española en Noruega: “No tienen notas numéricas porque el foco es el aprendizaje"

La coordinadora explicó las principales diferencias entre ambos sistemas: "Hay un malestar estructural en la educación española".

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Las claves

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Pilar Molina, profesora española en Noruega, destaca que el sistema educativo noruego prioriza el bienestar emocional del alumnado y profesorado sobre la evaluación numérica.

En Noruega, la evaluación es formativa y continua, centrada en el aprendizaje y la comprensión, mientras que en España se enfatiza la memorización y la calificación final.

El sistema noruego fomenta la autonomía e independencia de los alumnos desde pequeños, enseñando habilidades prácticas como cocina, carpintería y vida diaria.

Las familias tienen un papel muy activo en la comunidad educativa noruega, lo que contribuye a una educación más equilibrada y sostenible.

Pilar Molina, músico y educadora formada entre España y Alemania, ejerce actualmente en Noruega como coordinadora y profesora del Bachillerato Internacional.

Con 16 años de trayectoria en la enseñanza internacional, ha desempeñado una gran diversidad de roles a lo largo de su carrera.

Una combinación de motivos familiares, profesionales y personales la llevó a establecerse en el país escandinavo. Desde allí, la docente conversó con EL ESPAÑOL para analizar el sistema educativo español y explica qué podría aprender del noruego para mejorar.

El bienestar como foco

Según lo que comentó la docente, el sistema educativo de Noruega tiene enfoques distintos al español y, sobre todo, está centrado en el bienestar del alumno y el profesorado.

"El sistema educativo español podría aprender del escandinavo una mayor confianza en el profesorado, una menor presión evaluativa y un enfoque más claro y coherente en el bienestar del alumnado", comentó Molina.

Lo cierto es que el sistema escandinavo considera que "un alumno que se encuentra bien emocionalmente aprende mejor". Así, la atención individualizada y el respeto a los ritmos y procesos de aprendizaje de cada alumno son el pilar de la misma.

Tanto es así que incluso confesó que "una de las diferencias más significativas es que en el sistema escandinavo, la evaluación es mucho más formativa y continua"

"En Primaria, por ejemplo, los alumnos reciben retroalimentación de muchas formas y no se les asigna una nota numérica; el foco está en el proceso de aprendizaje más que en la calificación final", continuó expresando Molina.

A pesar de que en Secundaria ya tienen notas, lo cierto es que la finalidad nunca es dicha calificación, sino, más bien, la "comprensión conceptual, aplicación de contextos en la vida real, el desarrollo del pensamiento crítico y la resolución de problemas".

Según expresó la docente, esto tiene como objetivo que se reduzca la presión de aprobar y los alumnos puedan concentrarse en realmente aprender los conceptos.

"El sistema español ha estado tradicionalmente más centrado en la evaluación sumativa y el control del proceso, con un fuerte énfasis en la memorización de contenidos", señaló la experta en la materia

Por otro lado, el sistema noruego también busca fomentar que los alumnos sientan autonomía e independencia: "Es habitual que vayan solos al colegio, caminando, en bicicleta o en transporte público desde los seis años", expresó.

Con esto, lo que se busca fomentar es "la responsabilidad, la toma de decisiones y la seguridad personal". El objetivo de esto es que, según comentó la docente, "favorece su desarrollo personal y mejora su rendimiento académico a largo plazo".

Este impacto incluso está presente en su sistema inmunológico ya que, según Molina, los niños "enferman menos y llegan más preparados a aprender".

Lo más curioso que manifestó Molina respecto a las diferencias entre ambos sistemas es que en Noruega los alumnos reciben formación en habilidades que serán útiles en su vida cotidiana en el futuro.

Pilar Molina, profesora en Noruega.

Pilar Molina, profesora en Noruega. Foto cedida

Por ejemplo, señaló que aprenden "cocina, carpintería, bricolaje y educación para la vida diaria". Esto es porque "el objetivo no es solo académico, sino aprender a convivir, comunicarse, desenvolverse de manera independiente".

Todo en la misma línea de que los alumnos deben ser independientes y tener una autonomía que les permita desenvolverse en la vida, más allá de aprender las materias típicas de Lengua, Matemáticas o Historia.

Asimismo, el aprendizaje está muy ligado a la vida familiar, con lo cual "las familias forman una parte muy activa de la comunidad educativa desde el inicio".

Estos puntos, señaló la profesora, adaptados al sistema español podrían hacer una importante diferencia y contribuirían a "una educación más equilibrada y sostenible"

A pesar de que el sistema español tiene sus "fortalezas", lo cierto es que "muchos docentes en España expresan frustración por los bajos salarios, la presión para aprobar, las dificultades en la gestión del aula, la elevada carga lectiva y unas jornadas escolares muy largas".

"Estas preocupaciones representan un malestar estructural dentro del sistema educativo", confesó la experta. Lo cierto es que Molina comentó que el cambio se podría ver con "una mayor valoración social del profesorado, mejores condiciones laborales y una mayor coherencia entre políticas educativas y la realidad del aula".

Así, destacó que la clave es que "sin docentes cuidados y apoyados es muy difícil transformar la educación de manera sostenible". Recalcó también que dicho bienestar realmente es la base del aprendizaje.

Finalmente concluyó señalando que el modelo que sigue su escuela, donde trabaja actualmente como docente de Bachillerato Internacional, buscan promover "la empatía, la seguridad, el respeto y la responsabilidad compartida".