El actor Sam Neill en el Festival de San Sebastián.

El actor Sam Neill en el Festival de San Sebastián. Daniel Gonzalez GTRES

Sociedad

Sam Neill, 78 años, actor: “Hice trabajos agrícolas y trabajé en camiones durante 3 veranos”

El actor neozelandés, conocido por 'Jurassic Park', compartió cómo era su vida antes del éxito, señalando que no fue nada calculado.

Más información: Muere el actor Sam Neill, protagonista de 'Jurassic Park', a los 78 años

Publicada
Las claves

Las claves

Sam Neill, actor neozelandés famoso por 'Jurassic Park', falleció a los 78 años.

Antes de su carrera actoral, Neill realizó trabajos agrícolas y de transporte durante varios veranos.

Comenzó su trayectoria en la National Film Unit de Nueva Zelanda y debutó en cine con 'Sleeping Dogs'.

Además de su carrera en Hollywood, era propietario de una bodega y varios viñedos en Nueva Zelanda.

Sam Neill, el primer actor neozelandés en alcanzar el estrellato cinematográfico, falleció el 13 de julio a los 78 años. Una noticia que dejó al mundo sumido en la tristeza al enterarse de que el intérprete que dio vida a Alan Grant en Jurassic Park había fallecido.

Por ello, siempre es bueno recordar a un artista que se definía a sí mismo como un actor sin grandes ambiciones de Hollywood y que prefería los personajes complejos antes que los clichés.

Fue definido en ocasiones como una estrella tímida de Hollywood y, si nos remontamos a su vida antes de la fama, es entendible que su humildad se haya confundido por timidez.

Del campo a Hollywood

Sam Neill nació en 1947 en Irlanda del Norte, donde estaba destinado su padre sirviendo a los Guardias Irlandeses. No obstante, rápidamente se mudaron a Nueva Zelanda donde su familia fue propietaria de Neill and Co. una de las mayores distribuidoras de licores del país.

Su nombre real es Nigel John Dermot Neill, su nombre artístico 'Sam' viene de su infancia, ya que en su clase había varios niños llamados Nigel y, para diferenciarse, sus compañeros decidieron llamarlo 'Sam'.

Además, ha confesado que no le gustaba su nombre: "Descubrí que me movía más fácilmente por el mundo siendo un 'Sam'. Nigel es una combinación incómoda en la mayoría de circunstancias. Imagínate ser un actor de cine llamado Nigel Neill", comentó de forma graciosa en una entrevista con The Guardian.

Además de todo esto, Neill no siempre ha trabajado en el mundo del espectáculo: "Pasé un tiempo trabajando en una planta de congelación, y otro haciendo trabajos agrícolas. Trabajé en los camiones durante tres veranos, yendo de granja en granja", comentó en una entrevista con Metro.

Su salto al mundo de la actuación fue resultado de un año catastrófico estudiando Derecho, que comenzó a participar en las obras de teatro de la Universidad de Canterbury, donde estudiaba.

A raíz de esto, decidió ir a la Victoria University of Wellington donde se graduó como licenciado en Artes y Literatura inglesa definiendo así una trayectoria profesional que lo llevaría a estar nominado a un Emmy, tres Globos de Oro y ganar una Palma de Oro en el Festival de Cannes.

Neill comenzó en el mundo de las pantallas en la National Film Unit de Nueva Zelanda donde trabajaba como un "todólogo", es decir que hacía todos los trabajos detrás y delante de las cámaras.

Consiguió su debut en la película Sleeping Dogs en 1977, dirigida por Roger Donaldson, donde obtuvo un papel protagónico y su actuación llamó la atención más allá de las fronteras neozelandesas.

Así, el actor decidió probar su suerte en Australia, Reino Unido y finalmente en Los Ángeles, sin ninguna red de seguridad y siendo el primer actor de su país en forjar esta carrera cinematográfica internacional.

Poco a poco fue escalando los peldaños de la industria hasta llegar a su película internacional más famosa: Jurassic Park, que después le permitió forjar una importante trayectoria en el mundo del cine.

Neill y el mundo vitícola

Además de haber trabajado algunos veranos en el campo, el actor residía en Nueva Zelanda donde era propietario de una bodega llamada Two Paddocks y cuenta también con un viñedo en Gibbston y dos más cerca de Alexandra.

"Me gustaría que el viñedo me mantuviera, pero me temo que es al revés. No es un negocio muy rentable", confesó el actor añadiendo con tono divertido que "es un negocio ridículamente costoso en tiempo y dinero. No lo haría si no fuera gratificante y divertido, y si no me emborrachara de vez en cuando".

Lo cierto es que al final la tímida estrella de Hollywood, era un hombre que veía con humildad su carrera, al sentir que fue un golpe de suerte haber llegado hasta donde llegó; además de siempre haber disfrutado de su vida campestre con su vino y su granja.