Manuel Armando, 'Mandy', en el pódcast Sector Oficios.

Manuel Armando, 'Mandy', en el pódcast Sector Oficios. YouTube (@sectoroficiospodcast)

Sociedad

Manuel, albañil con 32 años de experiencia: “Ahora le pagas 1.300 euros a uno que sabe y uno que no sabe”

Manuel Armando es albañil desde hace 32 años y fue muy sincero a la hora de exponer uno de los grandes problemas del sector: falta de mano de obra.

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Las claves

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Manuel Armando, conocido como Mandy, es albañil con más de 30 años de experiencia en el sector de la construcción.

Mandy destaca la falta de mano de obra cualificada en la construcción y lamenta que ya no hay jóvenes interesados en aprender el oficio ni veteranos dispuestos a enseñar.

Señala que actualmente los salarios no distinguen entre trabajadores experimentados y novatos, cobrando ambos alrededor de 1.300 euros.

Critica que los costes de contratar y formar aprendices recaen en los autónomos, dificultando la incorporación de nuevos profesionales al sector.

Manuel Armando, mejor conocido en redes sociales como Mandy o Brico Mandy, entró en el mundo de la construcción a los 15 años trabajando bajo la tutela de su padre, de quien aprendió todo sobre el oficio.

Sin embargo, a los 20 años se independizó y fue a trabajar a otras empresas donde ganaba mucho más dinero, pero, inevitablemente, acabó de nuevo junto a su padre asumiendo grandes obras de viviendas a medias.

Así, Mandy tiene más de 30 años de experiencia en este sector y compartió en el pódcast Sector Oficios su visión del sector y a dónde va encaminado destacando que ahora se enfrentan a un gran problema de falta de mano de obra cualificada.

"Ya no hay lo que había antes"

Mandy ha intentado con los años ser como su padre, a quien definió como un 'todo terreno', ya que, según él "hacía de todo". Sin embargo, su decisión de ir por su cuenta fue impulsada por un deseo de llegar a más: "Yo quería ser oficial y sabía que era bueno y que podía triunfar, así que decidí ponerme por mi cuenta", señaló.

Así, a sus 20 años dedicándose a la obra logró hacerse con un salario de 35.000 pesetas, lo que se traduce en un promedio de 200 euros, que en el momento era bastante. No obstante, acabó volviendo a trabajar con su padre, pero "ganándome mi sitio" y se ocuparon en obras grandes.

A pesar de que les fue bien con las grandes obras, un cambio de normativa les obligó a reinventarse, lo que le obligó a reinventarse instalando tejados, tela asfáltica y ascensores, hasta que descubrió el mundo de las reformas donde estuvo un tiempo construyendo piscinas.

Después de todo este periplo, optó por dedicarse exclusivamente a la reforma integral de baños, asumiendo la parte de fontanería, electricidad y albañilería para no depender de otros profesionales.

Con su extensa experiencia, Mandy reflexionó sobre la situación del sector lamentando que hay una importante falta de mano de obra cualificada: "Ahora mismo dicen que no hay mano de obra, mano de obra hay a punta pala, más que nunca, pero no cualificada", expresó.

El albañil señaló que el motivo de esto es que "se están acabando los que quieren aprender y los que quieran enseñar, ya no hay eso que había antes".

Para ilustrar esto, contó que tuvo un aprendiz que tenía un contrato de aprendizaje, algo que ya no existe, pero que "era la caña para aprender para los chavales, porque tú puedes permitir tenerlo y enseñarle y no tienes que pagar una pasta de seguro".

No obstante, ahora el problema que expuso el albañil es que "tienes que pagarle lo mismo a uno que sabe y a uno que no sabe, que son unos 1.300 euros no hay diferencia". De esta manera, argumentó que realmente el problema de esto es que "es igual el que sabe y el que no sabe".

Para evitar confusiones, Mandy especificó que lo que busca no es tener aprendices y no pagarles sino que "cobren un poco en relación a lo que producen, tampoco es que te exploten, pero ya que vas a estar ahí mirando y que no sabes, no puedes cobrar como una persona que está produciendo".

De hecho, acotó que no hay mucha diferencia entre un oficial de primera y una persona que está aprendiendo a nivel de sueldo, incluso señalaron que son unos "300 euros". Así, se sinceró y explicó que "esto no puede ser, y no hay ayudas que favorezcan a los chavales (...) tienes que pagar tú por enseñar".

Frente a esto, el albañil no dudó en definir este como uno de los grandes problemas de su sector, explicando que debería haber un intermedio, ya que, al final no se beneficia nadie porque sale muy caro contratar a estos jóvenes y casi todos los albañiles son autónomos, con lo cual les resulta aún más difícil asumir este coste.