Montaje con dos imágenes de Raquel López.

Montaje con dos imágenes de Raquel López. Cedidas

Sociedad

Raquel es autónoma y trabaja como electricista: "La gente me pregunta cuándo conseguiré un trabajo de verdad"

Con más de 25 años ejerciendo, Raquel disfruta de su profesión como electricista junto a su marido, con quien dirige una empresa.

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Las claves

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Raquel lleva más de 25 años trabajando como electricista autónoma y dirige su propia empresa junto a su marido.

A pesar de su experiencia, sigue enfrentando prejuicios y comentarios que cuestionan su capacidad profesional por ser mujer.

Solo el 11,5% de los trabajadores en la construcción en España son mujeres, y la presencia femenina en instalaciones eléctricas sigue siendo muy baja.

Raquel participa en iniciativas para animar a niñas y jóvenes a incorporarse al sector y convertirse en referentes femeninos en oficios tradicionalmente masculinos.

Raquel lleva más de dos décadas trabajando como electricista, pero todavía hay quien se sorprende cuando entra en una obra o acude a una instalación.

A sus 25 años de experiencia en el sector, asegura que una parte de los prejuicios siguen intactos.

"Hoy en día, cuando se refieren a mí, sigue siendo mucho el 'bueno tú le ayudas'. No se refieren a mí como la oficial", explica.

Y añade una frase que resume la percepción con la que todavía convive: "Me siguen preguntando cuándo voy a buscarme un trabajo de verdad".

Su historia refleja una realidad todavía minoritaria dentro de la construcción en España. Aunque la presencia femenina en el sector ha alcanzado cifras récord en 2026, las mujeres continúan representando apenas el 11,5% del total de trabajadores.

En actividades técnicas como las instalaciones eléctricas o la fontanería, la incorporación femenina crece lentamente, pero sigue siendo excepcional encontrar perfiles con una trayectoria tan consolidada como la suya.

Raquel trabaja junto a su marido al frente de su propia empresa, Instalaciones R&R, y conoce bien las dificultades de abrirse camino en un entorno tradicionalmente masculino.

"Mi marido y yo somos autónomos y tenemos una empresa, pero no hay mujeres electricistas", afirma. "No porque no queramos, es que no conocemos a nadie que se dedique a lo mismo que yo".

Su vínculo con el oficio comenzó desde muy joven. Creció rodeada del mundo de la construcción y nunca se sintió atraída por una profesión de oficina.

"No me veía detrás de un ordenador y, como he vivido la construcción desde pequeña, no me venía de nuevas. Además, siempre me han gustado las cosas manuales", recuerda.

A lo largo de su carrera, la conciliación también ha condicionado su trayectoria laboral. "Llevo 25 años en la profesión, pero de manera interrumpida porque he parido a tres hijos y tuve que parar varios meses", explica. Pese a ello, nunca se planteó abandonar un oficio con el que se identifica plenamente.

Raquel reconoce que acceder al sector no fue especialmente complicado, aunque sí tuvo que enfrentarse a comentarios y actitudes que cuestionaban su capacidad profesional.

"He aguantado comentarios de clientes que no me veían válida por el simple hecho de ser mujer y 'débil'", señala.

Mientras tanto, el sector atraviesa un momento crítico. España necesita relevo generacional urgente en la construcción y arrastra un déficit estimado de 700.000 trabajadores. Más del 55% de la plantilla supera los 45 años y las empresas tienen dificultades para encontrar mano de obra cualificada.

En paralelo, el empleo femenino avanza lentamente: solo en 2025 más de 12.200 mujeres se formaron en oficios vinculados a la construcción y las instalaciones técnicas.

Consciente de esa realidad, Raquel participa en iniciativas para acercar estos trabajos a niñas y jóvenes. "Intentamos enseñarles que pueden formar parte de estos oficios", explica.

En esos encuentros detecta preguntas recurrentes sobre el trato que recibirán o el miedo a trabajar rodeadas de hombres: "Fue súper bonito porque sientes que puedes ser un referente para ellas cuando yo, por ejemplo, no tuve esa figura en mi momento".

Su caso se ha convertido en el reflejo de un cambio lento, pero cada vez más visible, dentro de uno de los sectores del mercado laboral español con mayor presencia masculina.