Montaje de Javier Hernando con un símil de un reparto de herencia (istock).

Montaje de Javier Hernando con un símil de un reparto de herencia (istock).

Sociedad

Javier abre el testamento de su abuela y la familia alucina al dejarle todo: “Seguro que la manipulaste”

Te contamos la historia de una situación que se repite bastante a menudo en España y que suele romper familias.

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Las claves

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Javier Hernando relata cómo su abuela le dejó toda la herencia, sorprendiendo a toda la familia y generando fuertes reacciones y sospechas.

Tras la lectura del testamento, algunos familiares acusaron a Javier de manipulación y amenazaron con impugnar la herencia.

La abuela dejó pruebas y cartas justificando su decisión, afirmando que Javier fue el único que no se acercó por interés.

Javier concluye que el verdadero conflicto no fue el testamento, sino la falta de comunicación y planificación previa sobre el dinero en la familia.

Cuando un familiar muere hay una serie de bienes, derechos y obligaciones (incluidas las deudas) que se transmiten a sus herederos. Es lo que se conoce como herencia. Y suele ser motivo de conflicto en muchas ocasiones.

No son pocas las familias que se han roto por una herencia. Hermanos, por ejemplo, descontentos con el reparto hecho en testamento ya que anhelaban una propiedad que fue a parar a manos de otro.

Uno de esos casos lo vivió Javier Hernando, tal y como lo ha contado en LinkedIn, cuando su abuela le dejó todo a él. “Seguro que la manipulaste”, fue una de las reacciones de sus familiares.

El conflicto

“Cuando abrimos el testamento de mi abuela, nadie se lo creyó”, comienza su relato Javier en la red social. ¿Por qué? “Me lo había dejado todo a mí”, prosigue. Es decir, la casa, las joyas y los ahorros.

“En la notaría, el silencio duró dos segundos”, continúa explicando. Porque, después de ese breve espacio de tiempo, comenzaron las reacciones. Ni que decir tiene que fueron de todo menos halagüeñas.

“Esto tiene que estar mal”, fue una de ellas. Luego comenzaron los ataques: “Seguro que la manipulaste”. Para más tarde pasar al ataque: “Vamos a impugnar”.

Eso fue sólo el principio. Porque, ya que por la noche, comenzaron a llegarle una serie de mensajes: “Lo normal es repartirlo entre todos”; “Si no compartes, rompes la familia”.

“La familia ya estaba rota. El dinero sólo lo había dejado en evidencia”, explica Javier Hernando.

La situación continúa cuando el cura del barrio le llamó una semana después. Tenía algo que darle.

“Me llevó a una sala pequeña. La mesa estaba llena de sobres. Todos con mi nombre”, recuerda. El primero de ellos tenía escrito una frase premonitoria de su abuela: "Para cuando la familia se vuelva contra ti."

¿Qué había dentro? Una nota a mano de su abuela. En otro sobre, recibos y transferencias. Y en un tercero, fotos. En definitiva, y como él dice, “pruebas de quién estuvo de verdad”.

Además, en uno de ellos, la abuela decía: “Te lo dejo todo porque fuiste el único que no vino por nada”.

"Salí con algo más que una herencia”, prosigue Javier. “Tenía su versión de la historia. Escrita y fechada. Y entendí que el problema no fue el testamento. Fue que nadie en esa familia había hablado de dinero en vida”.

Desde su punto de vista, lo que faltó fue orden, planificación y conversar. “Cuando llegó el momento, el dinero no unió a nadie. Sólo dejó ver lo que ya había. El 77% de los conflictos legales entre familias en España vienen de herencias mal gestionadas. No de divorcios. No de ideología. De dinero que nadie planificó y conversaciones que nadie tuvo a tiempo”, concluye.