Imagen de una persona con compras.

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Sociedad

Las cifras lo confirman: más del 55% de los españoles reconoce que no llega a fin de mes ni consigue ahorrar

El estudio anual de Wallapop refleja una doble contradicción entre los hábitos de consumo, la situación económica y la conciencia ambiental.

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Las claves

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Más del 55% de los españoles reconoce que no llega a fin de mes ni consigue ahorrar, según un estudio de Wallapop.

El 56% admite comprar productos innecesarios y casi el 60% ha adquirido artículos que luego no utiliza.

Siete de cada diez personas compran como forma de alivio ante el estrés o la frustración, buscando un "autopremio" momentáneo.

Las redes sociales y plataformas de consumo ultrarrápido influyen especialmente en jóvenes, impulsando compras impulsivas que a menudo generan insatisfacción.

El consumo en España se ha convertido en un reflejo complejo de emociones, presión económica y estímulos constantes que empujan a comprar incluso cuando no existe una necesidad real.

De hecho, según la VI edición de La Red del Cambio, el estudio anual de Wallapop, el 56% de los españoles reconoce que adquiere productos que no necesita, mientras que casi el 60% admite haber comprado artículos que posteriormente no utiliza.

Este comportamiento se produce en un contexto paradójico: ya que más de la mitad de la población afirma que su salario no le permite cubrir todos sus gastos ni ahorrar.

Aun así, el consumo no se detiene, sino que se intensifica bajo dinámicas cada vez más rápidas y poco reflexivas. El estudio apunta a una doble tensión entre la realidad económica y la percepción emocional del consumo, donde comprar deja de ser solo una decisión racional para convertirse en una respuesta inmediata a estados de ánimo.

Precisamente, uno de los factores más relevantes es el componente emocional asociado a la compra. Siete de cada diez españoles reconocen haber comprado como forma de alivio tras situaciones de estrés o frustración, utilizando el consumo como una especie de "autopremio" momentáneo.

Asimismo, este fenómeno está estrechamente ligado a lo que los expertos describen como la "urgencia de compra": una sensación de inmediatez que se ve amplificada por la exposición constante a promociones, tendencias y estímulos digitales.

En este contexto, las redes sociales refuerzan este patrón, especialmente entre los más jóvenes. Casi la mitad de los españoles admite que influyen en sus decisiones de compra, cifra que asciende al 75% en el grupo de 18 a 24 años.

A ello se suman las plataformas de consumo ultrarrápido como pueden ser Shein, Temu y AliExpress, entre otras, utilizadas ya por el 78% de la población, que consolidan un modelo basado en la inmediatez y la gratificación instantánea.

Sin embargo, el efecto posterior no siempre es positivo. De hecho, en la mayoría de casos no se experimenta ninguna satisfacción especial tras estas compras impulsivas.

Lejos del alivio inmediato que suele preceder a la decisión de compra, lo que aparece después es más bien una sensación neutra o incluso incómoda, que contrasta con la intensidad del impulso inicial.

Las consecuencias también son materiales: cerca del 40% del gasto medio se destina a productos no esenciales y uno de cada cuatro artículos apenas se utiliza.