Juan Fernández-Estrada y Nacho Rivera, fundadores de Blue Banana.

Juan Fernández-Estrada y Nacho Rivera, fundadores de Blue Banana. Cedida.

Sociedad

Juan y Nacho, dueños de Blue Banana: "Empezamos con 3.000 € y guardando todo en el trastero de la abuela de Juan"

En conversación con EL ESPAÑOL, los fundadores han repasado los inicios de la marca, su crecimiento y el futuro de la firma de moda.

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Las claves

Juan Fernández-Estrada y Nacho Rivera fundaron Blue Banana en 2016 con solo 3.000 euros y sin experiencia previa en moda.

El proyecto nació tras un viaje por Europa y se inspiró en el espíritu de aventura y la conexión con la naturaleza.

La marca ha construido su éxito gracias a una comunidad joven y a una narrativa auténtica sobre la exploración y el estilo de vida.

El símbolo de la "X", inspirado en el escudo de Ámsterdam, se ha convertido en el emblema de Blue Banana, representando curiosidad y ganas de vivir experiencias.

En el verano de 2016, dos amigos de Madrid recorrían Europa con una mochila al hombro y una idea todavía difusa: construir algo propio que reflejara su forma de entender la vida.

No había plan de negocio ni experiencia en el sector de la moda, pero sí una intuición clara: viajar, explorar y conectar con la naturaleza podía convertirse en algo más que una afición.

Aquel viaje marcó el punto de partida de Blue Banana, la firma fundada por Nacho Rivera y Juan Fernández-Estrada que, casi una década después, se ha consolidado como una de las marcas más influyentes entre los jóvenes.

Juan Fernández-Estrada y Nacho Rivera, fundadores de Blue Banana.

Juan Fernández-Estrada y Nacho Rivera, fundadores de Blue Banana. Cedida.

Fue durante este viaje cuando empezaron a imaginar un proyecto que canalizara todo eso. Fernández-Estrada admite que, en aquel momento, no pensaban en construir una marca de moda en el sentido tradicional. "Empezó casi como un experimento", explica.

"Blue Banana nació en 2016, cuando todavía estábamos en la universidad", recuerda Rivera. Ambos se conocían desde el colegio y compartían inquietudes muy concretas: el deporte, la aventura y el deseo constante de descubrir nuevos lugares.

Diseñaron unas primeras sudaderas, abrieron una cuenta de Instagram y comenzaron a compartir no solo producto, sino una narrativa ligada a sus propias vivencias.

Poco a poco, esa mezcla de contenido y autenticidad fue generando una comunidad que terminaría siendo el verdadero motor del crecimiento.

Cuando pasamos por Ámsterdam vimos el símbolo de las tres X del escudo de la ciudad

Juan Fernández-Estrada, cofundador de Blue Banana

Los inicios fueron tan modestos como intensos. Con una inversión inicial de 3.000 euros, ambos fundadores asumían todas las funciones del negocio.

"Literalmente guardábamos el producto en el trastero de la abuela de Juan", señala Nacho. Además, cada mensaje de cliente o cada decisión estratégica pasaba por sus manos. "Hacíamos absolutamente todo", añade. Lejos de ser una limitación, esa etapa les permitió entender cada engranaje de la empresa.

Fernández-Estrada destaca que ese aprendizaje constante fue clave para el desarrollo posterior: "Teníamos que resolver problemas todo el tiempo".

Con el crecimiento, llegó también la necesidad de profesionalizar la estructura y rodearse de perfiles con más experiencia, un paso fundamental para consolidar el proyecto.

Juan Fernández-Estrada y Nacho Rivera, fundadores de Blue Banana.

Juan Fernández-Estrada y Nacho Rivera, fundadores de Blue Banana. Cedida.

En paralelo, la marca fue construyendo una identidad visual potente y fácilmente reconocible. La "X", hoy uno de sus símbolos más característicos, surgió de manera casi casual durante aquel mismo viaje. Inspirados por las tres cruces del escudo de Ámsterdam, decidieron tatuarse una como recuerdo.

Lo que en ese momento era un gesto personal terminó convirtiéndose en el emblema de la marca. Con el tiempo, ese símbolo ha evolucionado hasta representar conceptos como la exploración, la aventura y la comunidad. "Refleja una forma de ver la vida", resume Rivera, "la curiosidad por descubrir el mundo y las ganas de vivir experiencias".

Esa idea de estilo de vida ha sido, precisamente, el eje sobre el que ha crecido Blue Banana. Más allá de vender prendas, la marca ha sabido construir un relato capaz de conectar emocionalmente con el público joven. De hecho, su misión, según Rivera, es clara: inspirar a las nuevas generaciones a hacer de su vida una aventura.

Además, a medida que la empresa ha crecido, también lo han hecho los retos. De hecho, ambos corroboran que mantener el equilibrio entre expansión, calidad y autenticidad se ha convertido en una de las principales preocupaciones.

Lo que realmente nos interesa es seguir construyendo una comunidad fuerte alrededor del mundo

Nacho Rivera, cofundador de Blue Banana

Con la vista puesta en el futuro, la ambición de la marca pasa por consolidarse a nivel internacional sin perder su esencia. Rivera habla de construir una marca global, pero con una identidad muy clara.

No obstante, más allá de los objetivos, el foco sigue estando en la comunidad y en el impacto que la marca puede generar. "Si dentro de unos años seguimos inspirando a la gente a vivir experiencias vinculadas a la aventura y la naturaleza, sentiremos que vamos por el buen camino", afirman.

Juan Fernández-Estrada y Nacho Rivera, fundadores de Blue Banana.

Juan Fernández-Estrada y Nacho Rivera, fundadores de Blue Banana. Cedida.

Internamente, ese crecimiento se gestiona a través de un liderazgo compartido pero estructurado. Ambos fundadores mantienen una visión global del negocio y toman las decisiones estratégicas de forma conjunta, aunque han dividido responsabilidades para ganar eficiencia.

Fernández-Estrada lidera las áreas de Producto y Retail, mientras que Rivera se centra en Brand, Marketing y Digital. "Para el resto de departamentos de Blue Banana —como People, Finanzas u Operaciones—, confiamos plenamente en los perfiles que los lideran", apunta Juan.

Esta evolución organizativa responde, en gran medida, al aprendizaje acumulado durante años de crecimiento. De hecho, después de casi una década al frente de la empresa, ambos coinciden en que emprender es un proceso de largo recorrido.

Rivera destaca la importancia de escuchar al cliente y rodearse de talento, mientras que Fernández-Estrada lanza un mensaje directo a quienes quieren iniciar su propio proyecto: empezar cuanto antes y no esperar a que todo sea perfecto. La experiencia, insiste, se construye haciendo.

Juan Fernández-Estrada y Nacho Rivera, fundadores de Blue Banana.

Juan Fernández-Estrada y Nacho Rivera, fundadores de Blue Banana. Cedida.

Y eso es exactamente lo que hicieron estos amigos, pues, a veces las mejores ideas surgen sin buscarlo, en momentos aparentemente casuales que terminan marcando un antes y un después.

Así, lo que comenzó como una conversación entre amigos en un tren por Europa se ha transformado en una marca que trasciende la moda para convertirse en un símbolo generacional.

Y es que, Blue Banana no solo vende ropa, propone una manera de estar en el mundo. Y en un contexto donde la autenticidad es un valor escaso, esa propuesta parece haber conectado profundamente con quienes buscan algo más que una etiqueta.