Andrea García, empresaria española en Suiza.

Andrea García, empresaria española en Suiza.

Sociedad

Andrea García, empresaria española en Suiza, confirma que se necesita mano de obra extranjera "en muchos sectores”

La española ha logrado abrir una academia de idiomas y afirma que se necesitan trabajadores en "sanidad, hostelería, construcción y servicios".

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Las claves

Andrea García, empresaria española en Suiza, destaca la necesidad de mano de obra extranjera en sectores como sanidad, hostelería y construcción.

El conocimiento de los idiomas locales es fundamental para integrarse en Suiza y acceder a mejores permisos de residencia y a empleos más estables.

Quienes no dominan el idioma suelen aceptar trabajos precarios, mientras que aprenderlo permite optar a mejores condiciones laborales y salariales.

La obtención del permiso de residencia permanente y, posteriormente, del pasaporte suizo, depende en gran medida del nivel de idioma demostrado.

Cuando llegó a Suiza, Andrea García trabajó como cuidadora en un centro de día infantil. Aterrizó en el país alpino hablando español, defendiéndose en inglés y con un nivel A2 de alemán.

Una década después, ya dispone del certificado C2 de alemán y ha logrado abrir su propio negocio: la academia de idiomas ‘Alemán con Ñ’ en la localidad de Zúrich.

“A medida que fui mejorando mi nivel de alemán pude asumir más responsabilidades hasta llegar a dirigir mi propio centro”, afirma a EL ESPAÑOL.

Conocimiento de los idiomas

Andrea es un buen ejemplo de cómo un español se puede abrir camino en Suiza. Eso sí, con la condición de cumplir con los requisitos lingüísticos necesarios. Una situación que todavía se mantiene.

“El país sigue necesitando mano de obra extranjera en muchos sectores como sanidad, hostelería, construcción o servicios”, indica Andrea. Pero matiza que “lo que sí se observa desde hace años es que Suiza pone cada vez más énfasis en la integración real de las personas que llegan al país”. Y ahí el idioma es clave.

“Conozco bastantes casos de personas que no han podido estabilizar su situación administrativa precisamente por el idioma. Lo que veo con frecuencia es que muchas personas se ven obligadas a seguir renovando el permiso temporal porque no cumplen los requisitos lingüísticos necesarios para avanzar en el sistema de residencia”, prosigue.

Recordemos que en Suiza existen distintos permisos: el permiso L, que es un permiso temporal que normalmente se renueva cada año si la persona tiene contratos temporales o con pocas horas; el permiso B, que permite residir y trabajar durante varios años y lo otorgan con contrato indefinido; y el permiso C , que es el permiso de residencia permanente.

“Muchos ciudadanos europeos llegan con un permiso B y, tras cinco años de residencia, pueden optar al permiso C. Sin embargo, desde las reformas de integración de los últimos años, para acceder a ese permiso permanente es necesario demostrar conocimientos del idioma local, normalmente entre A1 escrito y A2 oral”, apunta Andrea.

Tener el permiso C o permanente durante 5 años es fundamental para poder optar al proceso de obtención del pasaporte suizo, por ejemplo.

Trabajos precarios

“Lo que veo a menudo es que quienes no dominan el idioma local terminan aceptando trabajos muy precarios donde el idioma no es un requisito”, remarca.

Se trata de puestos con mucha rotación y poca estabilidad. “En algunos casos incluso hay empleadores que se aprovechan de esa situación porque saben que esas personas tienen menos opciones laborales. Esos empleadores son en muchas ocasiones sus propios compatriotas”, matiza.

Pero cuando una persona aprende el idioma, “la situación cambia completamente. Puede asumir responsabilidades, trabajar con clientes o gestionar equipos, y eso obviamente se traduce también en mejores salarios”.

En Suiza hay cuatro idiomas oficiales, aunque en la práctica los más utilizados en el mercado laboral son el alemán, el francés y el italiano, dependiendo de la región.