Sor Marta, monja.

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Sociedad

Marta, monja en España: "La gente piensa que el Estado o el obispo nos paga un sueldo pero en realidad somos autónomas"

Sor Marta explicó cómo funciona el sistema de salarios y cotización de las monjas y otros trabajadores religiosos hoy en día en España.

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Las claves

La mayoría de las monjas en España están dadas de alta como trabajadoras autónomas y cotizan a la Seguridad Social.

Las religiosas no reciben un sueldo del Estado ni del obispo; sus cuotas suelen ser abonadas por las congregaciones.

Las comunidades religiosas funcionan como empresas, con gestoría profesional y cumplimiento de obligaciones fiscales como el IVA.

Existen excepciones: si una monja trabaja con contrato laboral, como profesora, percibe una nómina convencional.

La imagen tradicional de la vida religiosa suele asociarse a una existencia ajena a las preocupaciones laborales o fiscales para enfocarse en lo espiritual.

Sin embargo, la intervención de Sor Marta en el podcast Doble de Dramas ha puesto el foco en una realidad poco conocida: en España, la mayoría de las monjas están dadas de alta como trabajadoras autónomas y cotizan a la Seguridad Social como cualquier profesional por cuenta propia.

Durante la entrevista, sor Marta lo expresó con naturalidad: "La mayoría somos... bueno, somos autónomas. Estamos dadas de alta como autónomas".

Ante la sorpresa de los entrevistadores, confirmó que también cotizan: "Claro, para luego tener pensión, que si no...". Sus palabras desmontan la idea extendida de que los religiosos perciben un sueldo directo de la Iglesia, el Vaticano o la Conferencia Episcopal. Todo lo contrario.

De hecho, la propia Sor Marta reconocía ese desconocimiento social: "Hay mucho desconocimiento. No sé, piensan que, yo qué sé, ¿el Estado o el obispo nos paga un sueldo?".

El encaje legal de esta situación se remonta al Real Decreto 3325/1981, que incorporó a los religiosos y religiosas de la Iglesia católica al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA).

Desde entonces, miles de monjas y sacerdotes figuran afiliados como trabajadores por cuenta propia. Aunque las cuotas suelen abonarlas las propias congregaciones, el alta es individual y genera derecho a pensión.

Eso sí, con particularidades: no se rigen por el sistema de ingresos reales ni acceden a mecanismos como la tarifa plana o la prestación por cese de actividad. En la conversación, Sor Marta explicó también cómo funciona la gestión administrativa.

Cuando uno de los presentadores dedujo que facturan a su propia comunidad porque "esa comunidad es una empresa ya", ella lo confirmó sin rodeos. Para cumplir con las obligaciones fiscales, cuentan con asesoramiento profesional, un gestor que se encarga de todo.

El cumplimiento tributario no difiere sustancialmente del de otras actividades. "Lo que es distinto es el IBI, pero lo que es el IVA es como una empresa normal", precisó.

Los entrevistadores resumieron la situación con asombro: "O sea que las monjas son autónomas, pagan su Seguridad Social mensual, su cuota de autónomos... se hacen su trimestral". Su respuesta fue clara: "Sí".

No obstante, Sor Marta matizó que existen excepciones. Cuando una religiosa desempeña un trabajo con contrato laboral, por ejemplo como profesora en un colegio de la congregación, sí percibe una nómina convencional.

"Si eres maestra en el colegio o elaboras galletas y luego las vendes, ya tienes, lógicamente, un sueldo de maestra", aseguraba.

La explicación de Sor Marta señala un modelo poco visible, pero plenamente integrado en el sistema español. Según los últimos datos de la Conferencia Episcopal y de CONFER, en España hay unas 23.800-25.000 monjas (religiosas) de vida activa y de clausura.

Lejos de depender de asignaciones directas, muchas comunidades religiosas funcionan con una estructura económica equiparable a la de cualquier organización, con obligaciones fiscales, cotizaciones y gestión profesionalizada.